viernes, 19 de diciembre de 2014

La noche (A Ramón Ataz)

Agora vives en mí, aunque no estés te siento
resplandor en mis sombras, sueño en mis quimeras.

(Evocación de Laura adolescente)  Permíteme, Laura que tome prestado lo que te pertenece, Ramón merece estos versos)

Hoy la muerte reparte caramelos,

temamos, Lesbia, y huyamos en silencio,
dejemos que otros sean el núcleo de la historia,
para poder ser tú y yo los dueños del murmullo.

(Ramón Ataz - Murmullo).

La estrofa final del genial poema de Ramón es una parafrasis del carmen de Catulo que empieza diciendo; Vivamus, mea Lesbia, atque amemus; Vivamos Lesbia mía, por lo tanto, amemos)


De repente la noche piensa
que cubre con sus manos
los sueños del amante,
la herida inmarchitable del poeta,
que extiende su dominio sobre la piedra estéril
de la muralla que nos separa de las sombras,
sobre los proyectos arrinconados en el jardín
donde nunca llueve y las flores no se quejan.

Pero la noche sabe
que no podrá borrar un verso escrito por la luz,
una sonrisa que no se lleva el agua,
la noche sabe que hay farolas que resisten en silencio
en los puertos salvajes de los mares lejanos,
y hay amores que gritan la alegría de vivir
y se rebelan contra las murmuraciones,
como yo, contra esta amargura que anunciaron
los fríos labios descarnados de esta funesta noche,
para cantar tu misterio luminoso de hombre,
tu acento iluminado de poeta.

Vivamos, amigo, en esta palabra que brama
en su dolor y nos dice; ¡ adelante!,
porque nunca se apaga la locura que brilla
en el corazón de quienes se rebelan contra el pensamiento
que acepta lo inevitable
en la oscuridad de los días sin fecha,
ni el verso apasionado que sonroja a la muerte
y se burla como el mirlo del reloj
y su amenaza implacable.

9 de Mayo de 2013 - 14-18-2014)


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Ahora vives en mí, aunque no estés te siento,
resplandor en mis sombras, sueño en mis quimeras.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.