martes, 28 de julio de 2020

Último día de un poema.



A veces no puedo saber lo que amo tiernamente,
se fue la llama azul que me guiaba
a la oscuridad de tus ojos, al puerto de tus brazos.
Arrancaron de mí la confianza que tuve
para amar en silencio sin esperar que me amaran.

Quizás no sea verdad, sólo un anhelo
que no quise tocar
por miedo a que volara,
volvieron otros cometas sin saber
agarrarme a sus colas, o empaparme de luz.

Y ahora, como las canciones,
que mi abuela aprendiera
de labios sefarditas,
de la tristeza voy a la amargura,
en la deriva de la noche preguntándome;
¿dónde está el candor que derrochaste conmigo?
¿dónde está la sonrisa que me tranquilizaba?
¿dónde el amor que eterno prometiste,
dónde la madrugada
en la que, al fin, los pájaros cantaron,
cuando tus tiernos ojos me miraban?

viernes, 12 de junio de 2020

Persigo



Persigo en tu destino el rumor de las voces

que nunca regresaron a la vía cansada

y estrecha de los puentes anublados,

de las aves que sufren entre los espigones

la ausencia de tu imagen acendrada.


Persigo en tu recuerdo
compungido

el marco de tus alas, la cinta de tus medias 

 y el latir de mis labios enredado en tu rostro

que huía con el viento oscuro de los cables.


La espuma que quedara suspendida en el agua

se anuda a los silencios de los versos callados

en el ritmo doliente que tu acento tenía

y llevaba en tus ojos las cruces de un misterio.


Vuelvo a pedir tu nombre a nuestra vieja calle 

que tiembla en el pasaje de los verbos perdidos,

en el visillo oscuro del llanto de los muebles

que mueren en la noche de una cita sin fecha.

Persigo en tu caricia la añorada memoria

que aparece despierta

en la puerta del álamo de los juegos primeros

y muestra la verdad tersa de un pergamino

que navega en los mares procelosos

de un naufragio que vive en la sangre de entonces

y acoge las palabras que vibran en tu boca.

 



viernes, 29 de mayo de 2020

Fotografía de púgil pensativo - Memorias de Hydra

 Modern Times

1

Nocturno del Paseo de las Palmeras

[1] Paul McCartney: ¡Oh, mira a toda
esa gente
que está sola¡
   

                   
                                                                                                                                                                                                                   
                                                                                                                                                                                                                   
           Yo sé bien que esta noche
desangelada y fría
me llevará a la sombra de la calle que llueve
y toma por sorpresa algún coche extraviado
entre los focos blancos de una eterna promesa
mientras busco en la senda de los viejos retratos
una mirada tuya que pueda acompañarme
que sabe quien no soy y ya no me conoce.

Yo sé muy bien que entonces inundará mi rostro
el vendaval errático que sufre tu agonía
y cruzaré la calle con la lluvia ligera
que empiece a concentrarse sobre los adoquines
a rodear las almas quietas de las farolas,
y escribiré canciones al amor y a la muerte
porque tienen la misma voz
cuando se miran en tus ojos,
caminaré sin sombra entre los soportales
que acojan solitarios amantes que conversen
sobre los adoquines que escriben en sus costillas
y la vía desierta que cobrará algún calor.

Te diré que te quiero; nunca llegó el olvido
al corazón que espera y no tiene esperanza.

Las palmeras mojadas, mecidas por el viento
parecen detener la angustia de un instante
y la muerte estará más cerca se la barca
anclada de tu alma que cruza la bahía,
y los pechos caídos se erguirán para siempre

y pensaré de nuevo en Eleanor Rigby,

Ah look at all the lonely people!


[1] Paul McCartney: ¡Oh, mira a toda esa solitaria!

(1985 - Poema de la tristeza)

Intento centrarme en lo que siento, en lo que pienso. Extraer lo bueno que haya llegado a mí aunque no me lo hayan querido dar. Sé que hay personas que escriben para un tiempo, un espacio, unas circunstancias concretas y quienes lo hacemos buscando un ideal, aunque esté impregnado de realismo, que refleje algo que sea representativo siempre aunque, por ello mismo, corra el riesgo de no serlo nunca. Creo que tengo muchas razones para disfrutar cuando escribo, sé que puedo tomar varios caminos y encuentro en todos ellos razones que me hagan pensar que es el mío. Pero nada de ello es tan importante como tú. En ti encuentro esa fuerza que me hace afrontar el reto de buscar un verso luminoso entre las sombras cuando pienso que el poema está perdido. Me gustaría quererte menos y amarte más, pienso que no te desearía tanto pero sería como si me volviera a enamorar de nuevo cada día, quizás sufriría más pero sería por amor. Que quisieras morir por mí no tendría apenas importancia, me has demostrado siempre que lo harías aunque no fuera necesario, pero  ya no  puedo soportar que te lleves cada noche mi sonrisa. No es culpa mía que tenga estas ansias de vivir desesperadas.

(Conversaciones con Laura . 8 de abril de 2019)

Modern Times

Y de repente parecía que aquel mundo podía acercarse a nuestras manos, que había un lugar para nuestro sueño en el marasmo de las multitudes, que florecía la tarde cada vez que sonreías. ¿Por qué lo hacías tan poco cuando yo te miraba? ¿Por qué llegó la noche sin percibirlo apenas?  ¿Te dije alguna vez que si hubiéramos podido ir a Nueva York  la Estatua de la Libertad se habría arrodillado ante ti?
(Conversaciones con Laura)


Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,
islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,
una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,
un grito en las tinieblas,
somos la mirada abstracta
de un sueño figurativo que no ha nacido,
el despertar de un monstruo inocente que muere
entre las pesadillas del hombre de la calle.

Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,
ya he bebido la sed de un amor
que no brilla ni se apaga,
se derrumbaron los muros, me dijiste,
pero sigue la barrera entre tú y yo
cuando hablamos del silencio,
de las incomunicaciones telemáticas,
de tu tarjeta sin firma que se pierde
en la nube querida de la infancia.

Somos la arena violenta que golpea
en el rostro de un niño dormido para siempre
en el cementerio de la playa,
aquellos que no escuchan a los muertos
que vagan por los periódicos,
llegamos siempre tarde al último combate
sosteniendo en los ojos que se cierran
una sonrisa amplia que bendice
los fusiles de la gloria, la libertad encadenada,
el hacha sin mango que agita la elegancia del verdugo.

Ámate a ti misma, Laura; tengo la seguridad de que encontrarás a mucha gente que te quiera, pero cabe la posibilidad de que no encuentres a nadie que te ame. Todos queremos compartir la gloria de Occidente, pero solo unos pocos amamos su vulnerabilidad. Si encuentras a alguien bueno que te ame, aunque solo sea un poco, gozarás en cinco minutos lo que los perversos no disfrutan en toda una eternidad, por mucho polvo que dejen en la vereda, o sea, camino sin camino.
(13 de mayo de 2013)

domingo, 12 de mayo de 2019


Tiempos modernos

Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,
islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,
una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,
un grito en las tinieblas, 
somos la mirada abstracta de un sueño que no ha nacido,
el despertar de un monstruo inocente que muere
entre las pesadillas del hombre de la calle.
Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,
ya he bebido la sed de un amor que no brilla ni se apaga,
se derrumbaron los muros, me dijiste,
pero sigue la barrera entre tú y yo cuando hablamos del silencio,
de las incomunicaciones telemáticas, 
de tu tarjeta sin firma que se pierde en nuestra nube.
Somos la arena violenta que golpea en el rostro 
de un niño dormido para siempre en la playa,
aquellos que no escuchan a los muertos 
que vagan en los periódicos,
llegamos siempre tarde al último combate
y sostenemos sonriendo el hacha al verdugo.
3
Teniendo en cuenta que, tanto tú como yo, somos impredecibles a la hora de evaluar qué nos ha llamado la atención en un comentario para enfilar una respuesta, reconozco que nunca podré saber lo que dijiste. Supongo que consideraste que no era lo que querías. (Conversaciones con Laura)
Ahora vuelvo a la soledad 
de un muchacho atolondrado 
que necesita creer en la llegada del hombre 
para que desaparezca la ira de los vientos, 
para sentir que la poesía es una luz
que no podemos ver 
pero vive en nuestros anhelos
cada vez que apareces en los días oscuros
y puedo respirar en la brisa a tu boca.

Ahora vuelvo a la soledad 

de un muchacho atolondrado 

que necesita creer en la llegada del hombre 

para que desaparezca la ira de los vientos, 
para sentir que la poesía se manifiesta
en lo que no podemos sentir 
pero vive en nuestro anhelo.


La poesía es una luz que tiembla


y no se ve pero respira


cada vez que puedo atravesar

la frontera que separa tu boca

de la mía
cuando llegas a mí a través de la lengua

que me muestra que el amor no se ha perdido

aunque se hunda en el teatro de las pesadillas.


4
Creo que uno de mis grandes defectos es que primero escribo y luego me informo, es un método muy eficaz para aprender e infalible para perder la reputación. Es complicado desenvolverte en un país en el que se vive mejor que nunca a pesar de no conocer un buen gobierno, la clase media ha permanecido impasible ante el arrinconamiento de las Humanidades y se va dejando escapar a Internet como vehículo de comunicación y cultura. Profetas como Simon, Ochs o Dylan identificaron los males  del consumismo en los años sesenta, acusaron al hombre de a pie de apoltronarse en la falta de conciencia que bendice el dios de la comodidad. La guerra de Vietnam no ha acabado, el muro de Berlín no ha caído, la gente vive en regímenes democráticos pero no cree en la Democracia.  
(Conversaciones con Laura . 2017)

¡Pobre corazón mío ya caminar no puedes,
quién pudiera pasar de números y seres!
(Baudelaire)
Llegó una noche triste con el vinagre amargo
empapando el costado y la mirada
dolorida y sangrante
de la brisa perdida que yo amaba,
no supo terminar su recorrido,
transformarse en el canto del gallo que moría
ronco cada mañana,
y allí tendida como flor marchita
que busca su pasado vertido en la almohada
mi voz se desgajaba como un jarrón desierto,
mi voz que no tenía normas ni diccionario,
mi voz atormentada,
mi luz de ave sin norte temblando en las paredes
donde el romero ardía, donde la sombra hablaba.

... ... ... ... ... ... ... ...

¿Dónde está aquel muchacho que creía en la vida?
¿dónde el viento del sur que mecía su playa?
¿dónde mi voz de luna que rimaba los puertos?
¿dónde la primavera vestida de alborada?

Mi culpa atravesada por un quejido antiguo,
mi corazón perdido en una voz que pasa
y no encuentra el camino de la pasión ardiente
que lleva hasta tus ramas,
la llave del silencio abierta a mi lamento,
mi apetencia de vida muriendo en la distancia.