viernes, 13 de mayo de 2022

No me llames en la noche

 

No me llames en la noche
callada de tu olvido,
no me dejes soñar la luz de la alborada
que transita por la estrella que te cubre
con el último grito de un monstruo asustado
porque en tus entrañas he vivido
la cruz de tu silencio,
la cadena amarrada en los leves esteros de tu nombre,
de una vieja soledad que no envejece,
de una barca sin destino varada en la memoria
de los días dichosos que se fueron.

sábado, 30 de abril de 2022

Tu mirada

Tu mirada que sueña en el árbol vencido

que guarda nuestros nombres en un papel borrado

y mece los recuerdos

en la hiedra que cubre los muros de tu escuela,

va subiendo la rampa de las hojas caídas 

y no quiere enterrar

un halo agonizante que desgarra sonriente

la vena intransferible de tu calle,

la cruz de mi tristeza

y muestra en las paredes de un antro tu misterio,

las palabras abiertas que vuelven a la playa

buscando una caricia de amor entre la niebla,

la impronta de tu rostro en una nube

frágil y humedecida 

que oscurece tus ojos y se pierde en mis manos.

 

 

 

Tu mirada que sueña en un árbol vencido,

en la hiedra que cubre la Escuela de Comercio,

va subiendo la cuesta de las hojas caídas 

y no quiere enterrar

un verso moribundo que desgarra sonriendo

las venas de la calle,

la luz de mi tristeza

y muestra en las paredes de un antro tu deseo,

las palabras de bronce que vuelven a la playa

y buscan un poema de amor entre la niebla,

la impronta de tu rostro en una nube

frágil y humedecida 

que oscurece tus ojos y se pierde en mis manos.

 

***   ***   *** 



Tu mirada que sueña en el árbol cansado

con la hiedra que cubre la Escuela de Comercio,

va subiendo la rampa de las notas caídas 

y no quiere enterrar

el canto agonizante que desgarra sonriendo

las venas de la calle, la voz de la tristeza.

 

La verdad en la sangre de un trovador ardiente

se retuerce en la escena del recuerdo

y muestra en las paredes de un antro tu vestido,

las palabras heridas que vuelven de la playa

buscando unos vestigios de amor entre la niebla,

la impronta de tu rostro en una nube

frágil y humedecida 

que oscurece mis ojos y se pierde en tus manos.


 

viernes, 18 de febrero de 2022

Autorretrato (7) - Serpico

por F. Enrique » Mié, 16 Feb 2022 9:08

 


        De jovencito (las fotos lo atestigüan; clara era mi piel y mis ojos morenos y penetrantes) Siendo así no tenía problemas para el idilio con las muchachas, aunque yo rechacé frontalmente a todas menos a tres. Tres flirteos en 62 años; no está mal del todo si sabes vivirlo intensamente; yo solo lo hice con uno; solo viví y vivo intensamente el de Laura de mi vida y de mi muerte.

 
         Ahora el veneno del tabaco me domina, los cigarrillos los encadeno a veces, cojeo levemente por una lesión a flor de piel mal curada, he perdido altura, a duras penas alcanzo el 1'67, mis ojos se han hundido y de melancólicos han pasado a ser cavernosos como la voz de Nina Simone o Leonard Cohen, para no desentonar con el síndrome Covid tengo el pelo cano que no logra que pase desapercibido en el escenario del miedo, ¿a ver quién se atreve a decir que sigo siendo atractivo para las sentimentales? Esas que miran en el interior, yo soy transparente, un regalo del cielo, en el que no creo, para los pícaros Pablos que buscan un amigo para engañarle con los  dichosos problemas de los halagos y el dinero. Voté a Podemos en las primeras erecciones que se presentaron, ahora no lo haría, ni siquiera loco como estoy.

 
         Mi espalda va aparte; es la más pesada de mis cruces, como presumido que soy me interesa más el desastre físico que los dolores que me causa. Mi desaliño crónico y un párpado que baja más que el otro han convertido al pobre y desgraciado Quasimodo en mi alter ego.


         Cuando vi Serpico en el Terraza Astoria mientras los ratas corrían por el pasillo de chinos (perdón; chines) salí tan impresionado que hubiera dado un año de mi vida por parecerme a Al Pacino.


Suyo afectísimo, Harlequin o Hamelino o el Hablador taciturno ante la depresión.


*** *** *** *** ***

He intentado ser libre a mi manera 

como un pájaro que cae en el alambre,

como un borracho en una ronda nocturna,

he intentado ser libre a mi manera.

(Leonard Cohen) (Versión 17 de Francisco Enrique León)

 

domingo, 13 de febrero de 2022

Phil Ochs, el cantante que nunca quiso triunfar


 

        Phil Ochs nació en la localidad tejana de "El Paso" en 1940, aunque tendrían más importancia en su niñez y primera juventud. Nació en el seno de una familia judía, aunque no eran practicantes, esto no evitó que él y sus hermanos fueran acosados en el colegio, aprendieron a protegerse. Estuvo falto de una figura paterna; su padre había servido como medico durante la Segunda Guerra Mundial en las Ardenas, de allí volvió con una afección maníaco depresiva que hizo que su presencia fuera ausente en la educación de sus hijos. Su enfermedad provocó que solo unos pocos hospitales aceptaran sus servicios, de ahí los continuos traslados y el hecho de que emotiva y culturalmente se sintiera un hombre del Este  

 

 

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Cuando mueran los poemas

Me dejó a solas con mi triunfo y su muerte.

(José Emilio Pacheco)



Ya escucho tu sonrisa en el mar que se aleja
y busco en otra playa de tu arena la orilla,
vivo como un olvido flotando entre las aguas
que se alejan de ti, sin poder detenerte.
(Ya escucho aquellos versos)
 

Cuando mueran los poemas en mi cuaderno

y aparezcan contigo en la calle de la ausencia

no será culpa del rapsoda que llore entre los muros

sino mía

para siempre, solo mía y derramada

como un templo abandonado

en el crepúsculo

que ya no escucha la caída de los dioses,

como la mano que un día me ofreciste

cuando ya no podía

fijarla en los tabiques densos y supurantes

 de una sombra profunda y corrompida

que no supo cerrarse en mi memoria;

era una hoja grave en un diario

que no querías guardar en tu equipaje de quimeras,

la palabra de un amante sepultada

por las cenizas de un jardín y un limonero,

un sueño agonizante

que alentar no quisiste con los labios,

una espera

cuando ya había pasado el último tranvía

con el corazón de Chopin en una urna túrbida

envuelta en el levante, las notas y los recuerdos,

en una queja que se movía bajo la sangre de una verja.


Allí seguía latiendo perdida y pesarosa

la huella que borraste en la luz de mi mirada

que sufría el gesto caprichoso,

las ansias peregrinas

que dejaste que anidaran en un balcón de mi costado

y nunca los arrancaste del laberinto de mi alma.


Te quise y no sé si me arrepiento

cuando te veo emerger

de nuestros espigones como si fueras otra,

como si nunca hubieras vuelto del exilio

al que tú misma te desterraste

mientras se levantaban las hojas de los sauces en tus ojos.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Nocturno de la Huertas

 

 
La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, 
pero está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste 
no volverás a encontrarme.
 (Bertolt Brecht)
 Insisto en el bolero

que expiraba en la noche de tus medias ardientes,

de tu balcón al aire y una estrofa asustada,

insisto en los teatros empapados de sueño,

en la muñeca herida

que despierta en el firme donde Bécquer soñaba

en un rayo de luna,

en las flores perversas de los escaparates

donde Brecht esperaba la llave de tu esencia,

la soga que rompiste para tejer tu olvido. 


Insisto en la pasión de Peckinpah que asalta

el último desierto

con un lirismo amargo y una tibia sonrisa,

de Fassbinder viviendo la angustia de un esquema

de tu letra temblando sobre el pájaro herido

que abrigaste en tu pecho, en una noche turbia,

en la triste elegancia negra de tus zapatos,

en hojas agolpadas en andenes sin rima

que llevaron tu paso hacia ningún destino.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Rosa

 

 

Sé que puedo abrazarte esta noche que muere,

en el gris tembloroso y mustio de los faros,

 en un rincón perdido del muelle de las brumas

que escucha los lamentos de un hombre atormentado.

 

Llegas desde la orilla y me das el instante

que habla de una sonrisa que se adentra en los labios

que tuvieron el nervio de un guiño iconoclasta

y penetra en las almas con un verbo incendiario. 

 

Sientes cada mirada en un rincón sin norte,

cada sonrisa loca es un grito de antaño

que despierta el amor, ilumina el ensueño

y se deja arrastrar por el ritmo y los brazos.

 

Te hablaré de las fuentes lejanas que te guían

y llenan de memoria la esperanza de antaño,

eres cada palabra que hiere dulcemente, 

cada deseo triste que persiste llorando

y mantiene los pulsos sensitivos del vuelo,

una estrofa cautiva, un verso postergado,

eres cada secuencia que extiende la fragancia

de una rosa en la frente de un soplo venerado

que se abre en el silencio, exhala los latidos,

vive para soñar y muere en el milagro.