lunes, 30 de marzo de 2015

Mi elegía

¡Oh, ramas de licor que me llevan al borde
y salpican las gotas sin dueño de tu esencia!
 
¡Oh cortina sin velo, serenata sin canto
donde amaga tu rostro y muere mi silencio!
 
¿Estoy despierto o sueño con hombres que pasaron,
con cartas que no firmo, con adioses tan tiernos
que llegan a mi alma y no puedo entender?
 
Hoy quiero despejar de los muertos la sombra,
la voz de tu tristeza, creer en el futuro.
 
Desvarío en mi rumbo,  mi vieja dirección
donde aún vagan los patos salvajes de la noche,
insisto en mi elegía;
nadie quiere leer
 los poemas que escribo
en el viento sin rumbo de tu amor que gemía,
nadie quiere llegar al puerto de mi duda,
con la luz ahogada de farolas inquietas
oscurece el enigma de tu alma cambiante
sobre los adoquines donde suenan los saxos.

sábado, 28 de marzo de 2015

Nocturno de la Marina



Van rodando los coches monótonos sin pausa.
Enfrente, en el puerto,
el edificio blanco juguetea con el agua.

Las farolas no tienen otra luz que el silencio.
Ha pasado el amor, como tú, como el agua,
como todos los días que estuve en este muro,
pienso que infranqueable, pienso que indefinido
porque a todas las nubes les dije que te amaba
y ninguna de ellas me trajo una respuesta.

Ya sé que infranqueable, ya sé que indefinida;
ningún coche es el tuyo, ninguna luz se detiene. 

 Publicado el 27de Abril de 2011



Poema escrito hace unos veinte años. Siempre estuve orgulloso de él. Los demás no comprendieron nunca el por qué, tampoco yo comprendo las causas por las que muchos se sienten orgullosos. Es una cruel paradoja, pero me empeño en hacer aquello que me hiere y que, hasta ahora, no me ha dado ninguna satisfacción, aunque sí algún que otro desencuentro.

para recuperarme tengo la cobardía
de aquellos que conversaban conmigo en el pasillo
de las ejecuciones
y que nunca quisieron saber que les decía,
ya que a veces cortaban flores para el verdugo.
(fragmento)


Porque con la arrogancia de celebrar la vida
se estrechan los caminos, se pierde la frescura,
tomaron de mí más, mucho más, de lo ofrecido,
más de lo aconsejable, más de lo deseado
y ahora tengo que abrir un muro de silencios
para desenvolverme entre la indiferencia 
de aquellos que alguna vez me amaron.
(fragmento)

jueves, 26 de marzo de 2015

Cuando ya no te vea



Cuando ya no te vea,
cuando pasen los días y no sepa
dónde está tu sonrisa, tu blusa,
dónde están tus palabras,
hollaré en el misterio de tu presencia ausente
buscando el milagro que entregaste a mi vida.

Ya no seré un errante viajero sin huella;
me quedaré oteando en la orilla de la playa,
miraré el horizonte con la melancolía
de imaginarte entera como ahora te siento.

No intentaré explicarme por qué no te entregué
el corazón sangrante hacia el que caminabas
ni por qué en tu oído
no derramé los restos de mi viejo naufragio.

Sabré que lo importante, sí, que lo imprescindible,
para acercarme a Dios
será pensar que tú existías,
que podré constatarlo en lugares y amigos,
que cuando así no sea, a solas con el mar,
pensaré en tu sonrisa, tu blusa y tus palabras,
aunque ya no te vea
y presienta que a esta isla no volverás jamás,
y que, en donde estés, acaso sin notarlo,
llevarás esa tierna intención que me arrancaste.

6 de marzo de 1996 

                                                                                                          

martes, 24 de marzo de 2015

Hoy tengo que arrastrar






Hoy tengo que arrastrar esta carga de dudas,
este mirar tan triste que se pliega en los astros,
sigue la enredadera
verde de los silencios
en el puerto vencido sin alba en el poema
que escribes en el antro donde nada te inquieta.

Yo en esta claridad que traspasa mi pecho
en la ciudad que sigue sin luz en la memoria,
conservo las palabras de amor que me dijiste,
enhebro los espejos oscuros de tu rostro,      
escribo cuando llega
el misterio que duele,
hurgo en la soledad de los versos sin brillo. 

Segunda Guerra




Tu non sai le colline
dove si è sparso il sangue.
(Cesare Pavese)

No conoces los montes
donde corrió la sangre.
(Traducción; José Agustín Goytisolo)

Para cuando me muera, tendido en mi sudario
se apagará conmigo
el muchacho que tiembla en la colina
con el polvo cegándole los ojos,
el horror de los pasos que se acercan
y las frases solemnes en las temibles
rampas angostas de un gigante que no siente.
La pólvora y la muerte elevadas
a un ritual de honor y de conquistas
y un himno alentando la barbarie
con los cuerpos desgarrados en la niebla.
Arrinconados, en la altura
enrarecida de los montes Dolomitas,
el amor que esperaba y no me diste,
las cartas sin remite que nunca me enviaste,
y caricias que tendrían otro destino
mïentras
el silencio y la noche mordían con su abrazo
mi alma en la litera
y ardía el mundo de los tiernos y de los tristes  
devastado por los celos de la espera que no muere.



       El delicado estado de salud que padecía hizo que Cesare Pavese no estuviera en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, eso no fue suficiente para evitar que la viviera con una angustia intensa y que floreciera en su alma un sentimiento de culpa que le corroía y en el que invocaba a compañeros perdidos que se echaron a los montes. A pesar de los años y las dificultades implícitas a un tiempo de guerra seguía pensando en Battistina Pizzardo.    

domingo, 22 de marzo de 2015

Arranca este lamento



Arranca este lamento
en la mañana
cuando el licor asoma
en poros y gemidos.

Lleva el mar el aullido que intentaba
expresar el dolor
por haberte perdido.

Roma erguida sobre siglos de pesares
y ruinas,
sobre divagaciones y sueños de profetas.

Roma en mi vida,
ciudad sin nombre
 en la memoria
que la noche presiente
y me robó el amor
en esta callejuela honda de los fracasos
que me entregó la poesía,
y una verdad amarga que me arrastra
por la arena al final de los caminos.