sábado, 16 de marzo de 2019

En las esquinas me habla

11 - Y en las esquinas me habla una lengua que no entiendo, unos barcos que hunden la soledad de las banderas, el vacío de las redes cuando vuelvo a la calle adonde no pueden llegar las ondas que lloran en el pasado y los semáforos cambian el rumbo de los motores desbocados

12 - los semáforos  y se arrodilla el sol cuando pasa la muchacha de ayer que apenas sonreía y enviaba pétalos a los claveles del mañana enclavado en una estatua que guarda una sonrisa a pesar de los fusiles y las cadenas que no pueden llevarse el altar de los santos descreídos

14 -Sabes que tienes algo qué decir, pero no sabes dónde, quién se detendrá a escuchar lo que no quiere oír, quién querrá ver la injusticia que aflora

15 - al otro lado de la barrera, qué poeta evitará las náuseas cada vez que le griten que equivocó su camino, quién escribirá poemas de amor entre cables y suspiros cuando busque tu pañuelo en el adiós de los barcos.



 Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca  llegue con un pregón que se levante
sobre las conciencias que nunca piden nada,
sobre el coloso y la muerte que muestran sus garras
en la oscuridad de sus cristales
con una fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto hundidos.

 Me iré adonde vaya la huella de tu rostro,
adonde juegue el aire con tu presencia ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro,
adonde los latidos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la incomunicación del ansia del amor oscura
que destroce los versos
que se pierden llorando en una red confusa
que se extiende en el mar y cabe en mi mano.

Porque sé que no tendré paz para encontrar
la palabra precisa para vestir mi queja,
que cerrarás mis labios cuando grite la azucena
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que sueñan en la playa
cuando el verano alarga su latido en las arenas de fuego,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido.

20 - un verso de luz entre las cañas, un silencio enlutado que me recuerde las cuerdas de tu olvido

21 - Hay un pacto implacable entre tu amor y el odio, un exilio de caricias en la cumbre de tu mirada, un deseo vehemente de reducir lo que se siente en palabras

22 - cuando supe decirte tanto con los ojos, cuando te di mis labios con el alma

23 -De levantarán los lazarillos con sus cajas en las aceras, volverá Miguel con su pantalón de pana a cantar entre las armas y los trigos, el corazón de una amapola que no recuerde la sangre, el ruido del mar en el silencio del campo,

 24 - La mirada en el horizonte de un nuevo país que emerja entre las flores, que no cante a las penas

25 - Y las esquinas me hablan en un idioma que entiendo y no puedo comprender, el amor se fue de madrugada y aquí el sol se esconde en su propia luz para no ver

26 - Para no ver una hermosa bandera que se escapó de los balcones y ahora vaga por las calles junto a los vagabundos que ya no recuerdan si alguna vez quisieron

27 - Quisieron ser libres, si tuvieron una mesa con un bodegón de tela, una figura de fuego sobre los muebles fríos, una lágrima de Billie Holiday en un pick up polvoriento, una hiriente sensación de que todo había acabado como el musgo retraído de la tierra desolada, como el alma de la noche en un corazón de barro

28 - en estos ojos que ya no saben mirarte, en estas venas que sangraron por tu nombre, en estas carreteras oscuras de tus brazos, grita mi corazón y no se encuen

29 - !Oh, pequeña Manhattan, donde se peina Norma,donde los extraños tenemos la misma lengua de los silencios, donde asoman los veleros que naufragan en la sangre de los pinos

30 - Dibujo Fernando Vicente. de los espejos, donde los hombres mienten y las mujeres ocultan la verdad, donde los niños lloran y atraviesan la pequeña calle larga

31 - Con una vela en la mano que les muestra la agonía de los vientos, con una pena tan honda que muere bajo los pies de los cipreses, sobre las guirnaldas de una

32 - De una ciudad maldita que fuera del fandango la alegría, que cruzaba el arrebol de unas palabras perdidas en la mirada del foso

33 - Volvía a pensar en Roslyn, no había conocido esa belleza que hundida emergía desde un corazón en blanco y negro que no podía gritar su tristeza

34 -No sé si fue feliz en la Gran Manzana, pero fue en su suelo donde dejó más sonrisas, fue en sus alas donde se acercó al método, en sus entrañas donde se estre

35 - Donde se estremeció la tinta en un cuaderno y las mariposas llamaban a la tristeza en los cristales

36 . Mi corazón de calle, rondando tus edificios sobre la herida antigua de un barrio que se quedó dormido en los brazos de una bulería y no te nombra

37  naufragan en la sangre de los niños que no pueden gemir mientras la vida pasa y las venas de los justos se enredan en el laurel de las vidrieras de los fuertes

38 - En la avaricia de injusticia que los ricos han transmitido a los hijos del arroyo con una caricia de garras que invade los adoquines donde saltaban las cadenas

39 - con el ritmo violento de un arlequín disecado que no se encuentra en la aurora, en la agonía de los circos, en un verso arrinconado por una servilleta con el

40 - Con el recuerdo de una plegaria que le muestra que los besos se han perdido. Pero no me conformo y sufro en los estanques donde derramé el vuelo de tu abrigo

41 - los botones heridos de tu falda, esperando la noche profunda de tu cuerpo, la soledad de la huella que se arrastró en la playa

 42 - Resisto por las flores de aquellos que perdieron y siguen en mi frente cantando una balada de amor entre las balas,

 43 - No sé si cerrar los ojos esperando que se vaya el puñal de las cortinas, la sangre de las murallas, el verso que golpea mi chaqueta y mis sienes, la soledad

43 - No sé si cerrar los ojos esperando que se vaya el puñal de las cortinas, la sangre de las murallas, el verso que golpea mi chaqueta y mis sienes, la soledad

***




26 - Para no ver una línea del cielo que se escapó de los balcones y ahora vaga junto a los vagabundos por las calles que ya no recuerdan si alguna vez quisieron



Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca llegue con un pregón que se levante
en los tranvías que pasan vacíos hacia la noche
hacia las conciencias quietas que nunca piden nada,
hacia el coloso y la muerte que muestran su desgarro
en la oscuridad de sus cristales
con una fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto hundidos.

 Me iré adonde vaya la huella de tu rostro,
adonde juegue el aire con tu recuerdo ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro
respiran la función que nunca acaba,
adonde los latidos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la imagen de tu sonrisa fresca tendiendo hilos de plata

Porque sé que perdí la paz y no encontraré
la palabra precisa para vestir mi queja,
que cerrarás mis labios cuando grite el horizonte
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que vagan por la playa
cuando el verano alarga su latido en las arenas ardientes,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido
y lloran entre la brisa las ramas de un poeta.


Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca llegue con un pregón de escarcha
que se levante en el recuerdo
de los tranvías que ruedan vacíos hacia la noche,
en las conciencias quietas que nunca piden nada.

Derramaré canciones, construiré palabras que caminen
hacia el coloso y la muerte que muestran su desgarro
en la oscuridad de sus cristales, en las fábricas
que viertan su discurso en el humo
con la fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto que hunde la razón y los sentidos.

 Me iré adonde vaya la huella de tu ritmo,
adonde juegue el aire con tu sonrisa ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro
respiren la función que nunca tuvo vida
y vibra en nuestras frentes,
adonde los pulsos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la imagen de tu mirada fresca tendiendo hilos de plata
en la sábana del viento del futuro.

Porque la paz perdí y no puedo encontrar
la palabra precisa para vestir mi queja,
porque cerrarás mis labios cuando grite el horizonte
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que vagan por la playa
cuando el verano alarga su latido en la ardiente arena,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido.

***

***    ***      ******  *******
11 - Y en las esquinas me habla una lengua que no entiendo, unos barcos que hunden la soledad de las banderas, el vacío de las redes cuando vuelvo a la calle adonde no pueden llegar las ondas que lloran en el pasado y los semáforos cambian el rumbo de los motores desbocados

12 - los semáforos  y se arrodilla el sol cuando pasa la muchacha de ayer que apenas sonreía y enviaba pétalos a los claveles del mañana enclavado en una estatua que guarda una sonrisa a pesar de los fusiles y las cadenas que no pueden llevarse el altar de los santos descreídos

14 -


Sabes que tienes algo qué decir,
pero no sabes dónde,
quién se detendrá a escuchar lo que no quiere oír,
 quién querrá ver la injusticia que aflora
- al otro lado de la barrera,
qué poeta evitará las náuseas
cada vez que le griten que equivocó su camino,
quién escribirá palabras de amor entre cables
y suspiros cuando busque tu pañuelo 
en el adiós de los barcos.

Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca 
llegue con un pregón que se levante
sobre las conciencias que nunca piden nada,
sobre el coloso y la muerte que muestran sus garras
en la oscuridad de sus cristales
con una fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto entristecido

 Me iré adonde vaya la huella de tu rostro,
adonde juegue el aire con tu presencia ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro
jueguen una partida,
adonde los latidos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la incomunicación del ansia del amor oscura
que destroce los versos
que se pierden llorando en una red confusa
que se extiende en el mar y cabe en mi mano.

Porque sé que no tendré paz para encontrar
la palabra precisa para vestir mi queja,
que cerrarás mis labios cuando griten los pensamientos
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que sueñan en la playa
cuando el verano alarga su latido en las arenas de fuego,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido.

20 - un verso de luz entre las cañas, un silencio enlutado que me recuerde las cuerdas de tu olvido

21 - Hay un pacto implacable entre tu amor y el odio, un exilio de caricias en la cumbre de tu mirada, un deseo vehemente de reducir lo que se siente en palabras

22 - cuando supe decirte tanto con los ojos, cuando te di mis labios con el alma

23 -De levantarán los lazarillos con sus cajas en las aceras, volverá Miguel con su pantalón de pana a cantar entre las armas y los trigos, el corazón de una amapola que no recuerde la sangre, el ruido del mar en el silencio del campo,

 24 - La mirada en el horizonte de un nuevo país que emerja entre las flores, que no cante a las penas

25 - Y las esquinas me hablan en un idioma que entiendo y no puedo comprender, el amor se fue de madrugada y aquí el sol se esconde en su propia luz para no ver

26 - Para no ver una hermosa bandera que se escapó de los balcones y ahora vaga por las calles junto a los vagabundos que ya no recuerdan si alguna vez quisieron

27 - Quisieron ser libres, si tuvieron una mesa con un bodegón de tela, una figura de fuego sobre los muebles fríos, una lágrima de Billie Holiday en un pick up polvoriento, una hiriente sensación de que todo había acabado como el musgo retraído de la tierra desolada, como el alma de la noche en un corazón de barro

28 - en estos ojos que ya no saben mirarte, en estas venas que sangraron por tu nombre, en estas carreteras oscuras de tus brazos, grita mi corazón y no se encuen

29 - !Oh, pequeña Manhattan, donde se peina Norma,donde los extraños tenemos la misma lengua de los silencios, donde asoman los veleros que naufragan en la sangre de los pinos

30 - Dibujo Fernando Vicente. de los espejos, donde los hombres mienten y las mujeres ocultan la verdad, donde los niños lloran y atraviesan la pequeña calle larga

31 - Con una vela en la mano que les muestra la agonía de los vientos, con una pena tan honda que muere bajo los pies de los cipreses, sobre las guirnaldas de una

32 - De una ciudad maldita que fuera del fandango la alegría, que cruzaba el arrebol de unas palabras perdidas en la mirada del foso

33 - Volvía a pensar en Roslyn, no había conocido esa belleza que hundida emergía desde un corazón en blanco y negro que no podía gritar su tristeza

34 -No sé si fue feliz en la Gran Manzana, pero fue en su suelo donde dejó más sonrisas, fue en sus alas donde se acercó al método, en sus entrañas donde se estre

35 - Donde se estremeció la tinta en un cuaderno y las mariposas llamaban a la tristeza en los cristales

36 . Mi corazón de calle, rondando tus edificios sobre la herida antigua de un barrio que se quedó dormido en los brazos de una bulería y no te nombra

37  naufragan en la sangre de los niños que no pueden gemir mientras la vida pasa y las venas de los justos se enredan en el laurel de las vidrieras de los fuertes

38 - En la avaricia de injusticia que los ricos han transmitido a los hijos del arroyo con una caricia de garras que invade los adoquines donde saltaban las cadenas

39 - con el ritmo violento de un arlequín disecado que no se encuentra en la aurora, en la agonía de los circos, en un verso arrinconado por una servilleta con el

40 - Con el recuerdo de una plegaria que le muestra que los besos se han perdido. Pero no me conformo y sufro en los estanques donde derramé el vuelo de tu abrigo

41 - los botones heridos de tu falda, esperando la noche profunda de tu cuerpo, la soledad de la huella que se arrastró en la playa

 42 - Resisto por las flores de aquellos que perdieron y siguen en mi frente cantando una balada de amor entre las balas,

 43 - No sé si cerrar los ojos esperando que se vaya el puñal de las cortinas, la sangre de las murallas, el verso que golpea mi chaqueta y mis sienes, la soledad

43 - No sé si cerrar los ojos esperando que se vaya el puñal de las cortinas, la sangre de las murallas, el verso que golpea mi chaqueta y mis sienes, la soledad

***




26 - Para no ver una línea del cielo que se escapó de los balcones y ahora vaga junto a los vagabundos por las calles que ya no recuerdan si alguna vez quisieron



Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca llegue con un pregón que se levante
en los tranvías que pasan vacíos hacia la noche
hacia las conciencias quietas que nunca piden nada,
hacia el coloso y la muerte que muestran su desgarro
en la oscuridad de sus cristales
con una fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto hundidos.

 Me iré adonde vaya la huella de tu rostro,
adonde juegue el aire con tu recuerdo ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro
respiran la función que nunca acaba,
adonde los latidos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la imagen de tu sonrisa fresca tendiendo hilos de plata

Porque sé que perdí la paz y no encontraré
la palabra precisa para vestir mi queja,
que cerrarás mis labios cuando grite el horizonte
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que vagan por la playa
cuando el verano alarga su latido en las arenas ardientes,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido
y lloran entre la brisa las ramas de un poeta.


Me iré adonde habite el rumor de tu tristeza,
adonde mi boca llegue con un pregón de escarcha
que se levante en el recuerdo
de los tranvías que ruedan vacíos hacia la noche,
en las conciencias quietas que nunca piden nada.

Derramaré canciones, construiré palabras que caminen
hacia el coloso y la muerte que muestran su desgarro
en la oscuridad de sus cristales, en las fábricas
que viertan su discurso en el humo
con la fragancia antigua que desprende los harapos
de los edificios en el asfalto que hunde la razón y los sentidos.

 Me iré adonde vaya la huella de tu ritmo,
adonde juegue el aire con tu sonrisa ausente,
adonde los tableros oscuros del teatro
respiren la función que nunca tuvo vida
y vibra en nuestras frentes,
adonde los pulsos inundados por las flores del destierro
porque ya no tengo camisa, paloma ni azucena
que puedan llevar al hombro
la imagen de tu mirada fresca tendiendo hilos de plata
en la sábana del viento del futuro.

Porque la paz perdí y no puedo encontrar
la palabra precisa para vestir mi queja,
porque cerrarás mis labios cuando grite el horizonte
y el arroyo de los niños encuentre su cauce y su puente,
cuando el poniente acaricie el rostro luminoso
de los enamorados que vagan por la playa
cuando el verano alarga su latido en la ardiente arena,
su sombra fresca en el alma del pozo
donde juegan los pájaros con las cañas y el olvido.


miércoles, 6 de marzo de 2019

Meditaciones dolidas - 6 de marzo - V

1

Sigo donde estaba después de hollar 
la encrucijada plomiza de la tarde  
que nunca espera 
y cierra su cortina en el ocaso,
de abrir las linternas en la niebla nocturna 
de los mares perseguidos
que nunca besaron el puerto de mis dudas
cuando atravesaba las líneas verdes
de unos soles añorados y de la calma,

porque, después de haberlo intentado
en otros huertos, en otras latitudes,

he comprendido que no sé hacer otra cosa;

escribo, 
en los pétalos efímeros de la hiedra
que se abraza a los muros postergados
de la ermita solitaria,

epitafios de amor con un ritmo desesperado,

respiro en el aliento de la fuente de la infancia
que se retuerce
en las alambradas que fluyen y se cierran,
y ha ido sembrando en el agua los relojes
que se alejan y no pueden moverme de mi esfera.

2



Me abruma un mundo que acepta 

el error y la fatiga de estar en lo cierto, 

yo sé que estoy equivocado; 

he roto la cuerda de mi esperanza

pero sigue oprimiéndome la garganta y la sangre,
reniego del pasado
con una plegaria de arrepentimiento 
sincero cada noche que me asusto de mí mismo
pero vuelve a aparecer en la lengua de la sierpe
con el hombre que afronta la mañana,
no he dejado atrás al cómico que fustigó a la risa
que corría hacia una meta que no estaba señalada,
que creía que el talento redimía de la culpa,
mas no apagaba el dolor que los surcos 
del maquillaje mostraban en las bandejas.

He bajado a la playa oscura,
donde habita para siempre la muerte de las cometas,
para vestir de silencio la luna
de las memorias,
para liberar del lazo al painico de la infancia.

3



No conozco los motivos
por los que me rebelo contra el discurso de mi sombra,
por los que sigo en pie después de las caídas.

He olvidado las razones  por las que vuelvo a una calle
temible y opresiva que solo cambia de nombre,
por las que hablo con los ojos, 
por las que busco la verdad entre las sombras.



1

Sigo donde estaba después de hollar 
la encrucijada plomiza de la tarde  
que nunca espera 
y cierra su cortina en el ocaso,
de abrir las linternas en la niebla nocturna 
de los mares perseguidos
que nunca besaron el puerto de mis dudas
cuando atravesaba las líneas verdes
de unos soles añorados y de la calma,




porque, después de haberlo intentado
en otros huertos, en otras latitudes,

he comprendido que no sé hacer otra cosa;

escribo, 
en los pétalos efímeros de la hiedra
que se abraza a los muros postergados
de la ermita solitaria,

epitafios de amor con un ritmo desesperado,

respiro en el aliento de la fuente de la infancia
que se retuerce
en las alambradas que fluyen y se cierran,
y ha ido sembrando en el agua los relojes
que se alejan y no pueden moverme de mi esfera.

2


Me abruma un mundo que acepta 

el error y la fatiga de estar en lo cierto, 
yo sé que estoy equivocado; 
he roto la cuerda de mi esperanza
pero sigue oprimiéndome la garganta y la sangre,
reniego del pasado
con una plegaria de arrepentimiento 
sincero cada noche que me asusto de mí mismo
pero vuelve a aparecer en la lengua de la sierpe
con el hombre que afronta la mañana,
no he dejado atrás al cómico que fustigó a la risa
que corría hacia una meta que no estaba señalada,
que creía que el talento redimía de la culpa,
mas no apagaba el dolor que los surcos 
del maquillaje mostraban en las bandejas.

He bajado a la playa oscura de los matorrales
que gritan en la arena
donde habita para siempre la muerte de las cometas,
para vestir de silencio a la luna
 que vuela en la memoria,
para liberar del lazo al painico de una niñez acorralada.

3


No conozco los motivos
por los que me rebelo contra el discurso de mis quejas,
por los que sigo en pie después de las caídas.


He olvidado las razones  por las que vuelvo a una calle
temible y opresiva que solo cambia de nombre
mientras sigue el puñal en sus entrañas.

Ya no sé por qué solo hablo con los ojos,
por qué confío aún en algunos pecados, 
por qué busco la verdad entre las sombras,
la libertad entre las rejas.

Entre los edificios y las redes.


***


1

Sigo donde estaba después de hollar 
la encrucijada plomiza de la tarde  
que nunca espera 
y cierra su cortina frágil de luz en el ocaso,
después de abrir las linternas cansadas
en la niebla nocturna 
de los mares perseguidos
que nunca besaron el puerto de mis dudas
cuando atravesaba las líneas verdes
de unos soles añorados, de una espera en la calma.


Porque, después de haber intentado
acometer nuevas empresas
en otros huertos, en otras latitudes,
he comprendido que no sé hacer otra cosa;

escribo, 
en los pétalos efímeros de la hiedra desprendida
que se abraza a los muros postergados
de la ermita solitaria,

epitafios de amor con un ritmo desesperado
que arrolla los senderos de mi verso subversivo,

respiro en el aliento de la fuente de la infancia
que se retuerce
en las alambradas que fluyen y cierran las manos del acero,
y ha ido sembrando en el agua los relojes de humo
que me llaman, me empujan, y se alejan del niño 
que no puede moverse en el espejo menguante de mi esfera
ni derramar las flores que aromaron
el milagro fugaz de una sonrisa en el agua..

2

Me abruma un mundo que acepta
el error y la fatiga de estar en lo cierto, 
yo sé que estoy equivocado; 
he roto la cuerda de mi esperanza
pero sigue oprimiéndome la garganta y la sangre,
reniego del pasado
con una plegaria sincera cada noche
que me asusto de mí mismo
pero vuelve a aparecer en la lengua de la sierpe
con el hombre que afronta la rutina
y no cree en el mañana,
no he dejado atrás al cómico que fustigó a la risa
y llegó a una meta que no estaba señalada,
que creía que el talento redimía de la culpa,
mas no apagó el dolor sin tregua que los surcos 
del maquillaje exponían en una sesión desesperada.

3

He bajado a la playa oscura de los matorrales
que gritan en las piedras
donde habita para siempre la muerte de un cometa
en el índigo profundo que oscurece 
la fábrica abandonada, el muelle destrozado,
los escombros en el barranco de la fragua
para vestir de silencio a la luna
 que vuela en la memoria de una nube,
para liberar del lazo al painico de una infancia 
feliz y acorralada entre los arenales y los crisantemos..

4


No conozco los motivos
por los que me rebelo contra el discurso de mis quejas,
por los que sigo en pie después de tantos sueños
masacrados, impresos para encadenar mi nombre,
 después de tantos poemas malogrados,
después de tantas caídas.

He olvidado las razones  por las que vuelvo a una calle
temible y opresiva que solo cambia el mástil de su bandera
mientras sigue el puñal agazapado
en la placa escondida en el córner de sus entrañas.

Ya no sé por qué suelo hablar con los ojos,
por qué confío aún en algunos pecados
que me llevaron a las venas del Infierno, 
por qué busco la verdad 
entre los edificios amontonados y las redes vacías,
por qué busco tu nombre entre las sombras,
la libertad entre las rejas de un anhelo que se apaga.