domingo, 5 de marzo de 2017

A la muerte de un poeta (3)


La maldición, la blasfemia de un continente
y un poco de muerte.
(Silvio Rodríguez - Esto no es una elegía)



Como un hoplita desarmado en el sendero
que no puede detener la avalancha
y la afronta sabiendo su destino. 



Tú que abrazabas con fe la poesía
te  has quedado midiendo los ecos de otro tiempo;
son tus ojos espejos que rebosan tristeza,
tu cabello es el marco donde ahogué las dudas;
el tiempo se ha llevado lo que era oscuro y tierno,
las horas arrastraron hacia el mar de los martes
lo que era un reflejo de ganas de expresarse
y destila cansancio,
miedo, desesperanza.

Tus manos temblorosas esgrimen el papel
donde Byron dibuja la Hélade soñada,
y ya no quedan barcos para buscar las islas.


2 comentarios:

  1. Todos los poemas de tu blog emocionan. Y, de verdad, Enrique: no estoy a la altura de tus versos, ni de tus aportaciones, para dejarte un comentario digno de tus poemas.

    Un abrazo.

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  2. Creo,Fanny, que eres una persona buena y sensible que siempre me has aportado luz. Te extrañaría si te dijera las veces que he leído atentamente las cosas que me has escrito, o el conocimiento que me has entregado a través de tu discurso sincero y sentimental. Siempre te agradeceré la comprensión y el tacto que me mostraste en un tema que me quemaba.

    Un abrazo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.