lunes, 20 de marzo de 2017

El color del vestido



Ella viene a mi mente
en este recuerdo de luna y de pena,
en este sendero de tumbas que buscan los suspiros
en los miedos de la infancia que se agita
en el pasillo de flores y guirnaldas
cuando te entregaste a Cristo por primera vez.

Si tuviera sólo un sueño
le pondría el color del vestido que llevabas
la última vez que paseaste junto al mar
entre los calendarios del muelle derruido,
entre las mariposas y las cenizas tiernas,
aunque no lo recuerde y sufra la falta
y arda cada noche que llore por tu ausencia.

El camino es largo para comprender el miedo,
muy hondo para medir el dolor
y el viento de Poniente que refresca los montes
y mece las higueras
me lleva hacia el ocaso
donde caían los jilgueros que buscaban el sur en el otoño.

(9 de julio de 2015)


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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.