martes, 20 de junio de 2017

Vivamus mea Lesbia atque amemus




Vivamos, Lesbia mía, por lo tanto amemos.
(Catulo)


Clodia



Dejemos a los poderosos que mueran viviendo, Laura, no hablemos a quienes no nos escucharían pensando que no tenemos el mismo derecho que ellos a hablar,  no juzguemos con severidad a quienes se han equivocado, no ciñamos los laureles en la cabeza de los modestos que fingen que sienten algo que demuestran no conocer cuando se pone en duda su magisterio. 
Nosotros que supimos algún día de amor y de la consagración del arte como un reflejo de la divinidad creada por el hombre, debemos vivir muriendo en este mismo instante que la vida nos contempla y Saturno nos persigue por delante con la sonrisa cínica de quien sabe que nunca podremos alcanzarle.
El amor es el bien más deseado  para los hombres justos, aquellos que tratan con piedad a esos cuyo objetivo más importante en la vida es acumular riquezas y poder, para aquellos que tienden una mano a los que entristecen porque yerran ya que equivocarse es una parte esencial en el destino del hombre y una consecuencia inexorable de su deseo desesperado de libertad. 
Ya sabemos que es verdaderamente hermoso que una persona que sonríe a Dios diga que éste es simplemente amor,  pero es maravilloso y reconcilia con el hombre que esa sonrisa salga de los labios de una persona que ha perdido la fe en una de las encrucijadas de la vida, quien sonríe al amor porque piensa que es inmortal y necesario aunque sea perecedero.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.