domingo, 18 de junio de 2017

Carlos sigue vivo.



Fue en la excelente película de Jaime Chávarri "Sus ojos se cerraron" donde me di cuenta de la enorme importancia de Carlos Gardel, y donde vi como nunca antes lo había hecho que pertenecía a la estirpe de los heterodoxos geniales, como Camarón, Billie Holiday, Amàlia Rodrigues o Carmen Amaya.

Nadie unió tanto a la gente de un lado y otro del océano, nadie nos recordó el poder taumatúrgico de una canción que encierra la grandeza que puede florecer en el más mísero arrabal. A mi abuela, que no tuvo suerte en la vida, era lo que le quedaba, su "Caminito", su "Yira", su "Volver".

 Pienso que aquel desastre aéreo que se llevó a Carlos, junto a su inseparable Alfredo, entre muchos otros, en 1935, tiene el mismo significado para nuestra cultura que aquel otro que en 1959 le costó la vida a Buddy Holly y otros compañeros, para la cultura anglosajona.

¡Qué nos hieran las canciones y no los toques de queda! Hay tantas cosas que nos unen a todas las personas que disfrutamos con Carlos Gardel, a pesar del sonido chirriante que tienen muchas de sus grabaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.