domingo, 8 de enero de 2017

Simon & Garfunkel - Los sonidos del silencio








Gente charlando sin hablar,

gente oyendo sin escuchar,
gente escribiendo canciones
que ninguna voz compartirá,
nadie se atrevió
a perturbar el sonido del silencio.     


        Hay canciones que nos acompañan siempre y trascienden lo que significaron en su momento, por muy grande que fuera lo que representaron; el nacimiento con fuerza poética del folk-rock, esa expresión musical que no desdeñaría el lirismo de unos versos y la contundencia de un nuevo sonido y que acabaría salpicando a Bob Dylan, los Beatles y a los Byrds, sin que se pueda precisar en qué momento y en quiénes estalló el pistoletazo de salida.



        Pude escuchar hace poco a Paul Simon en Madrid, creo que esa peregrinación se la debía a quien guió mis primeros pasos, y no pudo irse sin volver a interpretar "Los sonidos del silencio" como, sin duda, le ocurrirá en cada concierto. Él, que acabó dando más importancia al sonido, lo dijo categóricamente a unos siete metros de distancia, no puede escapar de la significación ni la importancia de sus primeros poemas, esos que le convirtieron en el Poeta del Desencanto. Solo nos dejó cinco de ellos esa noche y algunos nos sentimos un poco tristes, sin dejar de sonar en nuestras cabezas canciones como Kathy's song, I am a rock o La conversación en el aire, abandonábamos, mi mujer y yo, el recinto, mientras unas muchachas gritaban en la calle sin perder la armonía esta canción y The boxer, quedaba claro que los jóvenes aventajados iban de lleno al origen del mito, aunque aplaudieran con rabia lo bueno que han dejado etapas posteriores.



         Escrita el 19 de febrero de 1964, fue incluida en el primer y fallido álbum, Wednesday morning 3 A. M., de Simon y Garfunkel con el nombre "El sonido del silencio", unas modificaciones que afectaron a su expresión musical y un leve retoque del título, sin la participación de Paul que se encontraba en Inglaterra compelido por el fracaso de un álbum no exento de calidad pero cuya ruptura con el folk tradicional no resultó convincente, significaron un éxito clamoroso como single y la aparición apresurada de un esplendoroso nuevo álbum que, sorprendentemente, nunca fue bien tratado por la crítica que siempre se ha ensañado con la precipitación del proyecto orientado a aprovechar el éxito de esta canción.



           Hay quien ha querido ver una relación directa de la letra de esta canción con el magnicidio de John Kennedy por su inquietante y profunda melancolía. Paul Simon insiste en que quería remover un poco la conciencia de los más jóvenes, invitarles a no imitar lo que veían en sus mayores y la decadencia sentimental de la civilización urbana, reflejar la falta de comunicación, extrema en algunos casos como en la trágica y desolada "Un hombre muy raro". La ciudad no es el marco donde desarrollamos nuestro anhelo de justicia e igualdad es  donde nos arrodillamos ante los símbolos más desequilibrantes del progreso, es donde se denuncia el olvido al que se condena a los poetas cuya voz no será compartida por nadie. 

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.