domingo, 1 de enero de 2017

Jacques Brel - Amsterdam.




       Brel nunca grabó Amsterdam en estudio, la preparó expresamente para su vuelta al Olympia, creo que en 1964, cuando ni Johnny Hallyday ni Marlene Dietrich podían discutirle la monarquía absoluta del auditorio parisino a este republicano descreído.
            La canción prostibularia más popular de la historia tendría una réplica discreta del genial David Bowie. Le sentó francamente mal a Brel esta intromisión del rockero en sus dominios y cuando le preguntaron que le parecía, contestó con un desprecio evidente y una considerable incorrección política que no quería saber nada de aquel pédé.

           No debemos tenerle en cuenta sus salidas de tono, la víctima propiciatoria de sus ataques era frecuentemente él mismo, una de sus características más acusadas es que su palabra iba tres segundos por delante de sus pensamientos.
          Un momento para la eternidad sincera y apasionada de un bruselense corroído por el fulgor de su propia inteligencia.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.