miércoles, 4 de enero de 2017

El hombre que recitaba a Shakespeare.



Pensaba que no le escuchaba mientras me recitaba este discurso, nunca se lo tuve en cuenta.

In memoriam.

       A pesar de ser el lector más infatigable que haya conocido, a Rafle no le gustaba mucho la poesía, aún así tenía el detalle y la intuición afortunada de destacar a Bécquer entre todos los poetas. Creo que no le importaba mi opinión y nuestras charlas se convertían en un monólogo, más de una vez le escuché recitar con una pasión desordenada fragmentos del discurso de Marco Antonio ante el cadáver de César en presencia del pueblo romano. Pero ¿a quién le importa el poder y la gloria? ? ¿qué republicano sirve sin pestañear y sin que se agiten sus entrañas a un rey? ¿qué demócrata siente veneración por un régimen pasado? ¿quién lee a Shakespeare con la determinación de indagar en el alma humana? Así lo hacía Rafle y creo que así lo sigue haciendo. 

                                                                
                                                                                  23 de enero de 2016.




      Unos meses más tarde de escribirle este homenaje sincero y agradecido Rafle moría. Pero yo pienso que sigue vivo, él fue la primera persona que me habló de Giordano Bruno que desde entonces vive en mí, por eso Rafle vivirá en cierta forma mientras yo resista y en aquellos que lean con fervor al mártir de la intolerancia de la Iglesia.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.