miércoles, 4 de enero de 2023

Joan Margarit - Fulgores

 


 Nada ni nadie es la poesía.
Ni el personaje solo en una roca
que mira los embates
del mar. Ni el mar, lo único
que ha perdurado en la mitología.
Poesía no eres tú. Ni los crepúsculos,
ni el inútil prestigio de la rosa,
ni haber escrito el verso más triste alguna noche.
Nada ni nadie es la poesía.
Ni el ínfimo temblor de las estrellas,
ni mármol y ceniza, reunidos por los clásicos,
ni los muelles al alba, ni las hojas muertas,
ni escuchar la canción Les feuilles mortes.
Nada ni nadie es la poesía.
Ni las cartas de Rilke, ni Venecia,
ni la bala en la sien de Maiacovski,
ni la luz del farol entre la niebla
donde siempre esperará Lili Marlene.
Nada ni nadie es la poesía,
pero ella es quién me salva de este monstruo
que acecha en un lugar dentro de mí,
la bestia que me hace compañía.

 


 
Tenía tanto miedo
a tener que dejarte sola un día.
Por débil y pequeña que la luz
sea en la oscuridad, es mi consuelo:
no habrá más desamparo ya que el mío.
(Joan Margarit - Mientras tú duermes)
 

    Muchas gracias, Pablo. He conocido a Joan Margarit a raíz de que le concedieran el Cervantes, pensé que era muy merecido, destaco la aportación tan interesante y valiosa de traducirse a sí mismo y la relación tan sensata y asumida que establece entre sus dos lenguas. De lo que he leído de él me han emocionado especialmente los poemas de"Joana", y eso que su poesía está siempre embargada por la emoción aunque, curiosamente, expresada desde la calma estoica de quien parece que ya nada espera, pero no sabe cómo perder la esperanza. 



    Los poemas dedicados a su hija Joana, fallecida prematuramente aquejada desde la cuna de una rara enfermedad que le afectaba mental y físicamente y que no impidió que afloraran en ella un gusto desmesurado por la música y una ternura infinita que él supo recoger con hondura y un amor inmenso. Nada que ver con el comportamiento indigno y vergonzoso que tuvieron Arthur Miller y Neruda que no quisieron afrontar los problemas de sus respectivos hijos; Daniel y Marina, y se desentendieron de ellos. Es posible que el comportamiento valiente, sincero y lleno de cariño hacia Joana (y también de su esposa) sea el poema más perdurable que nos podrá dejar el gran poeta.
 
Mientras cuento la historia para mí,
miro los últimos pájaros que pintaste.
Aquí, en el lado lóbrego del muro,
¿de qué forma podría pagar esta ilusión
de sentirte en la brisa de un instante?
(Joan Margarit - Cuadro con pájaros)
 
 
     Volver a leer a Margarit esta mañana, de una forma un tanto apresurada y buscando algunos versos que nos dieran una medida de su contenida pasión, tiene para mí un efecto balsámico, quizás el poeta catalán quiera decirme que la ansiedad y la angustia no son el camino para liberarse de una carga, sino que añaden cadenas. Pienso que las traducciones que Margarit de sus propios poemas al castellano son dignas de estudio; un hecho poco frecuente que explora con libertad y dedicación. Reconozco que mi torpeza con los idiomas ajenos al nuestro me desarma, hace que me enamore de una buena traducción, aunque en este caso tendríamos que inventar una palabra nueva, ya que esa no la define con precisión. En este menester considero que sus aportaciones son muy valiosas porque Margarit se reinterpreta a sí mismo, y lo hace consiguiendo una mágica mixtura de expresiones que solo podría utilizar un catalán bilingüe de los que admiten, sin sacar pecho ni sentir vergüenza, que las circunstancias les han dotado de dos instrumentos que alientan profundamente al privilegio de pensar, ese que han perdido los nacionalistas radicales. Las versiones (tampoco veo apropiada esta palabra, pero se acerca más) de Margarit están llenas de encanto, además la diferencia temporal e incluso anímica entre el original y lo traducido provoca una añadidura de matices que, en poemas determinados, hacen pensar que la versión en castellano tiene calidad de obra de arte definitiva, pulida, trabajada, siendo, en esos casos, la catalana un último boceto magistral que supera, a veces, al cuadro que se expone en los museos.

Muchas gracias, Julio, por tu amabilidad.
 
 


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