jueves, 15 de enero de 2015

Mariposa

1

Ahora que estamos solos, cerca de la ventana,
y nos rodea lo que ansiamos 
y nos busca lo perdido,
elevarte quisiera y entregarte
las flores que aromaste en mi jardín.

Entregarte el paisaje y las casas vacías,
los árboles y el aire que tuvimos.
Ahora que estamos quietos y el pasado
ha querido mirarnos para decir adiós.

2

¿En qué recuerdo he muerto
y en dónde me he perdido?
¿Hacia dónde camina tu perfume y tu amor?

Ahora que en las manos tenemos la palabra
y el viento del oeste deja oír su clamor.

¿Por qué nos alejamos del jardín, de la tarde?
¿Así muere el deseo, así muere la flor?
¿Así revoloteas cuando sientes la herida?

Adiós mariposa, adiós mariposa de mi vida,
queda un suspiro y el viento del oeste
para cantar la gracia de tus alas
y caminar sonriendo hacia la muerte.

3

Cuando ya no me veas y me olvides,
llevaré en la frente esa tristeza tuya
que el sol acariciará.

Tú volverás a ser la mariposa
que revolotea y cae con el día,
que no encuentra esperanza
y que vuelve a volar.

8 comentarios:

  1. Siempre embelleciéndome los instantes en que leo tus versos.
    Me detuve a pensar "¿En qué recuerdo he muerto y en dónde me he perdido"? y cuando estaba a punto de mustiarme he visto una mariposa revoloteando sobre mí. Perdida estoy, pero muerta no.

    Siempre hay una mariposa cruzando nuestro espacio.

    Un abrazo.
    Siempre

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era muy joven, Fanny, y buscaba una poesía a la vez que escribía algo parecido a una novela. Estos poemas no han encontrado la aceptación de los actuales, no tienen los mismos recursos, ni me he detenido siquiera en analizarlos formalmente, pero ¿sabes? Me ha hecho mucha ilusión lo que me dices y que seas precisamente tú quien lo destaques.

      Eliminar
  2. Es hermoso dar la libertad a una mariposa a la que un día amamos.Al menos siempre tendrá otra oportunidad.
    Sentidos versos Enrique,muy en tu línea.
    Un fuerte abrazo poeta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tengo que explicarte, Jerónimo, lo indefensos que nos sentimos cuando mostramos nuestros primeros poemas. He salvado unos pocos de ellos, algunos están en este blog desde donde te escribo y he intentado que el factor emotivo no sea determinante para ello sino su calidad.

      Gracias, Jerónimo, por no haberme abandonado ni un solo momento, por aparecer en mis momentos de duda.

      Eliminar
  3. Es un poema encantador, tiene un aire tan nostálgico y es increíblemente dulce y evocador. Si como he leído es de hace muchos años, veo que ya entonces apuntabas muy alto y que ya anunciabas al gran poeta en el que habrías de convertirte. Me ha gustado mucho, las tres estrofas son bellísimas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Encontrar un nuevo comentario tuyo, Beatriz, es un motivo de satisfacción. He ido dejando en este blog una buena parte de lo que he escrito y me encuentro que estoy casi como al principio. Tú, para quien no tengo rostro, ni siquiera un perfil definido, eres una excepción, quizás no merezca esta atención tan razonada que me muestras y que te agradezco profundamente, quizás la indiferencia generalizada en la que se mueve todo lo que muestro me esté llevando a un nuevo encuentro con las dudas.

      Eliminar
  4. Enrique, mi querido amigo, hasta la belleza se vuelve una flor exquisita en tu palabra. El símbolo de la mariposa, ese pájaro del alma, dota al poema de una belleza tan sutil y tan hermosa que se posa donde quiere, a mí me lleva a tu mundo sensible donde me hallo contigo con quien tanto quiero y admiro.
    Siempre.

    ResponderEliminar
  5. Hacía tiempo que no sabía de ti, María, volver a tener tus palabras es un motivo de alegría. Este poema lo escribí hace mucho tiempo pero creí oportuno publicarlo en el blog, me alegro mucho de que te haya gustado.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.