viernes, 2 de enero de 2015

Momentos (I)



1

Una habitación sin alma

Hay quien puede creer que tu sonrisa es triste,
que envidias la soledad sin sueño
de los pájaros que mueren
porque no tienen pulso que les lleve a gritar,
porque sus alas no vibran de desesperación
ni tienen que enfrentarse
al castigo de las horas envueltas en tañidos sin campana,
en llamadas sin respuesta.

No volverá tu padre para sentarte en sus rodillas
y decirte que eres preciosa y tierna,
que no te dejará nunca,
te sentirás fuera de órbita en el planeta de tu madre
que ante el espejo destroza el carmín contra sus labios,
las flores contra el olvido
donde navega la última frase de amor que no recuerda,
y llorarás, como se llora en el silencio de una habitación 
                                                                          sin alma,)
como llora una niña cuando el mar le inunda los ojos
y una pajarita de papel con un poema plegado
le atraviesa el pecho encogido
mientras espera que la aurora llegue para llevarse el miedo.


2

Ningún lugar

Estarás sola cuando llegue el cartero
y pregunte por otra dirección,
¿sabes dónde vive la tolerancia?
¿dónde la generosidad que nadie tuvo contigo?
¿dónde puedes encontrar el milagro de una sonrisa sincera?

Se hace tarde, la esperanza ha pasado,
la ciudad se cubre de una neblina fluorescente
y hay muchachos que escriben en la calle
ríos de amor con un verbo descontrolado,
hay quien pasea
sin saber hacia donde se encaminan los versos
que morirán sin aire ante los muros
de la avenida del silencio,
quien tiembla ante el recuerdo del amor
como si fuera un dios que nunca le perdonara
haber nacido con una sonrisa triste
como la tuya, como tu enredadera y tu recuerdo.

Siguen pasando los coches y te quedas ensimismada
con los fragmentos de belleza 
que proyecta la luz de los faros sobre la lejanía
mientras tu corazón se acerca a la fragilidad
de un sueño inacabado,                            
de una ruta cortada por un murmullo de voces que no 
                                                                 comprendes.)

Nadie te espera, nadie te necesita
pero yo entregaré tu nombre
a la rosa de los vientos
cuando el norte se apague y tenga para siempre tu 
                                                                      sonrisa.)

3

Mi carta abierta

No dejaré mi carta abierta en las paredes de tu calle,
romperé  tu fotografía reprochándome a mí mismo
haberte perdido en la maraña de tus anotaciones,
en la terquedad de tus reproches abiertos
como una espada que se esgrime en el aire que me llega.

Nadie sabrá que nos amamos una noche fría
que se adueñó de la fragilidad de nuestras almas
mientras los barcos pasaban indiferentes
y los vagabundos miraban las estrellas
sin saber que eras tú quien reinaba en ese puerto
y tu calor guiaba la zozobra de mis manos.

Tú que alumbraste mi vida, tú que llevabas
la tristeza del mundo en la sonrisa,
la amargura de los vientos del sur en la mirada,
tú que ya no sabes que me amaste una noche fría.

Publicada el 16 de Marzo de 2013

5 comentarios:

  1. Tres delicias para los sentidos Enrique.Cada vez que vengo a tu blog
    compruebo que tu poesía mejora con el tiempo,además de que me sigue llegando de forma especial porque me reconozco en ella...

    Mi enhorabuena,amigo.

    Te dejo un abrazo.

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    1. Gracias, Jerónimo, siempre es alentador recibir estas palabras de alguien como tú. Estos poemas son fruto del intento por amoldarme a una tendencia que sacrifica lo formal en aras de buscar la rotundidad de lo inmediato. Supongo que tiene que gustar algo para que se intente, pero bueno, tú y yo sabemos que estamos en un camino apasionante y que ya no sabríamos vivir sin nuestras equivocaciones.

      Es un placer saludarte, Jerónimo, Un abrazo.

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  2. Un carretón de sentimientos son los que despliegas en tus increibles poesías, donde las sensaciones se acumulan despertando los sentidos, pero que me resulta muy difícil si tuviera que explicarlos.
    Un abrazo Enrique.

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    1. Bueno, Elda, ya sabemos que puede haber cien años de soledad, pero con este carácter que tenemos es imposible que los haya de silencio. Me agrada mucho que te hayan gustado estas instantáneas que, en un primer momento, iban a llamarse "Fragmentos", quise hablar de la soledad de un corazón sensible.

      Un abrazo.

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    2. Después de volver a hablar contigo, Elda, quiero añadir que me hice la misma pregunta que me hiere en estos poemas, he visto caer en la desesperación a las personas inteligentes y sensibles. La poesía es un medio y se sufre por la indiferencia que muestra la gente de la calle, por la susceptibilidad de los poetas, por el hambre que acucia a quien escribe sus versos en las paredes. Ya no puedo volver atrás, he escrito demasiadas canciones, pero intento definirme como artista, lleno los muros con palabras, hay quien se acerca y no le interesa descifrarlas. Pienso que tienes capacidad para descifrar los males inherentes al intento de querer tener el ama de poeta. El tiempo pasa y muchas veces no escuchamos los latidos de lo que ocurre delante de nuestros ojos..

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.