sábado, 3 de enero de 2015

Georges Moustaki - Les amours finissent un jour







         Sentí mucha tristeza cuando murió Georges Moustaki, este hombre que era griego, italiano, pastor, judío, egipcio, francés y, por supuesto, español y, por lo tanto, poeta. 

        Me lo dijiste Laura por teléfono, me despedí de ti lo más rápido que pude porque quería soltar las lagrimitas que se habían condensado en mis ojos y no quería que las escucharas caer. Pensé en la noche que en honor de su amigo Paco cantó en algún lugar de nuestra España En Méditerranée, con su sonrisa llena de luz, con su piel curtida y morena como la de los viejos marineros, con sus cabellos desordenados. Estábamos delante del televisor pero nos sentíamos donde su verso en los que intentaba unir a todos los habitantes de la cuenca mediterránea.


       Georges ha muerto, ese viejo libertino, que nunca crea historias de su fracaso eterno con el amor, no habla de una dama de la que, quizás, no sepa ni como se llama ni como tiene la cintura y amable aunque no renuncie nunca a lo que dice cuando cree haber hallado la definición adecuada de lo que siente. 

      Ya sé Laura que sabías que yo lo amaba, como se quiere a un hermano mayor que recorre el mundo y algún día derrochando el dinero vuelve a la casa que lo vio nacer para estar en ella un ratito que desea que sea agradable para todos los suyos, a quienes lleva allá adonde vaya con la rosa de los vientos. 



        Ya sé Laura que los amores acaban un día, pero nosotros somos distintos, me amarás hasta que me mates en tu empeño por que no me sienta libre o hasta el día que provoques que vuelva a aparecer el Mr Hyde que llevo dentro y acabe con los dos. Hubiera sido tan bonito haber tenido el talento liberal de este Georges que se ha ido y estará cantando con la tranquilidad de un bendito, Dios sabe dónde. 

         Tú sabes que el todo Ceuta de católicos caducos y un poco pervertidos me ha considerado siempre un meteco, si pudiera me diría que no tengo derecho a voto, aunque pague impuestos. El sentimiento de culpa que empieza a tener conmigo me asusta, simplemente lo he pasado mal y no quiso que enseñara a los jóvenes que empiezan, función para la que me estuve preparando como un atleta siete largos años. Tengo claro que ahora deseo ser un meteco para siempre.

Conversaciones con Laura

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.