jueves, 30 de julio de 2015

No hablaré de poesía




No hablaré de poesía cuando el sol de la tarde
me deje en el instante de los rayos que mueren,
ni hablaré del calor perdido en los balcones
ni de la longitud de tus manos abiertas.

No podré ni llorar por lo que no comprendo
ni ofrecerte la llama que hierve por tu nombre;
sigo siendo ese río fundido con la piedra
cuando el amor me hiere y no puedo arrancarte.

Me abraso en tu mirada de sueño adolescente
y guardo en la memoria rincones sensitivos,
no me puedo llevar de aquella soledad
para volver a amarte como si hubieras muerto.

Esta ciudad que fue cuna de mi silencio,
hoy me lleva hasta el mar profundo de la queja;
se me nublan los ojos cuando escucho tu voz
que inunda el vaporoso gemido de los puertos.


(Publicado el 29 de Septiembre de 2011)

9 comentarios:

  1. Excelente poema de amor, con el que se me hace especialmente difícil expresar lo que me sugiere y eso que lo he leído muy detenidamente, y varias veces. Supongo que casi siempre se escribe sobre lo que se siente y ni quien lo ha escrito sabe realmente si dijo lo que quería decir. En cualquier caso parece que se trata de un amor con muchas luces y sombras, sobre todo sombras, porque reflejas que te hace daño, pero tampoco parece que puedas vivir sin él. Estos versos son muy significativos de ésto que te digo "sigo siendo ese río fundido con la piedra/ cuando el amor me hiere y no puedo arrancarte".
    Todo el poema me parece de una gran inspiración poética.

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  2. Es verdad, Beatriz, que me has comentado muchos poemas, ello no quita que te hayas mostrado especialmente sensible con aquellos que tienen un gran significado para mí. No hablaré de poesía es uno de ellos, si logré transmitir a través de imágenes y un lenguaje un tanto críptico las luces y las sombras de este amor, he de sentirme satisfecho, y aún más por ser tú, que siempre intentas llegar al fondo de todo lo que dices, quien lo remarcas. Gracias, Beatriz, por la oportunidad que me das de enfrentarme con lo que he ido escribiendo a lo largo de los años, por el tratamiento tan serio y sopesado que haces de mis poemas, y porque, desde el primer momento que apareciste, no he dejado de contar contigo.

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  3. Hay poemas que solo admiten una forma,en este caso solo los alejandrinos podían transmitir plenamente ese desasosiego de un amor que se fue y que dejó al poeta malherido pero a la vez pleno de sentimientos.
    Este es uno de esos poemas que llevan tu inconfundible sello,Enrique.Creo que sin tu firma,hubiera adivinado que es tuyo con solo comenzar a leerlo.Y como de costumbre,me identifico plenamente con él porque me es muy familiar en cuanto a la forma de decir,de expresarse y también en cuanto al contenido.

    Abrazos poeta.

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  4. Es uno de esos poemas, Joaquín, que se ha instalado en mi vida y que no pierdo nunca de vista, surgió en una madrugada errática de estudio de oposiciones y en él quise reflejar la deriva en que se hallaban mis emociones. Me causa una gran satisfacción que seas tú quien haya advertido esa importancia vital que le otorgo, para quienes escribimos siempre hay versos que nos definen, expresiones que utilizamos como firma, explicarlo no es fácil, pero hay palabras que resumen con acierto momentos de nuestras vidas.

    Gracias, Joaquín, un abrazo.

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  5. Hay sitios, lugares, personas que dejan veneno en la piel y ardiendo los sentimientos.

    Un placer leerte, un abrazo

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  6. Gracias, Soledad, es uno de esos poemas que surgió en el desierto de la noche mientras algún noctámbulo sin rumbo pasaba por los caminos de piedra de la Avenida.

    Muchas gracias.

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  7. La poesía es implacable como una vez me intentastes explicar y que muy poco a poco voy entendiendo. Sobre todo para los que nos hemos querido hacer dueños de ella, para los que como yo, hemos pensado que rimar versos pensando en algo ya era maginífica. Además con el agravante de haber leído muy poca, casi nada, y que por haber leído muchas novelas e insertar mucha prosa y vivencias nuestras en ella volvemos a caer en convertirla en un arte simple y cada vez más mediocre. Es un camino que no he visto nunca pero me seduce y me hace daño a la vez. Una lección que me dió Juana Muñoz Molina pero éramos demasiado niños para comprender. Ahora gracias a ti Francisco la tengo presente en mi corazón porque hay mucho que aprender, vivir y leer. Y darle el sitio que se merece en estos tiempos en los que parece que cualquier verso ya es poesía. Me queda mucho, pero mucho que no tengo de ella. Gracias Francisco.

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    1. Los consejos están, Juan Carlos, para, casi nunca escucharlos y nunca seguirlos, con alguna excepción. Creo que tú estás en ello y estás en plena lucha con tu hambre de eclecticismo. He vivido en una isla y, ya se sabe, que las islas son proclives a facilitar las mutaciones, se puede acertar al seguir unos pasos y también justamente al no seguirlos. Lo fundamental es saber cuando se debe hacer una u otra cosa. El tiempo está de tu lado, también tus ansias de saber; la poesía es un juego muy peligroso e importante, una ruleta rusa en cada verso, hay que pensar un poco antes de disparar.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.