lunes, 3 de agosto de 2015

Cinco minutos



Cinco minutos de amor, un refugio en el recuerdo,
un alma que se emociona con las palabras sensibles
que apenas escucha
y deja descosidas en un cuaderno sin solapa.

Los caminos se estrechan entre la luz que se acorta
y difumina
y llamas al grillo del hogar que no tuviste
porque estás sola
como una muñeca perdida en un almacén
cuando terminan las rebajas,
como el silencio de los escaparates de la ciudad dormida,
como la golondrina
que se enamora del invierno.

Pero esos momentos te llenan de vida,
resucitan a la niña que se perdió y se rebela
para que su madre adorne
su pelo con un jazmín adolescente.

Retomas el camino que nunca conociste
mientras lloras por la muerte de la tarde
y a través de la ventana los árboles
se convierten en sombras,
tu corazón en un silencio que agoniza,
tu sonrisa en un gemido que traspasa la noche,
que se apodera de tu rostro y muere en el alba.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.