sábado, 4 de julio de 2015

Acariciar tu boca



Acariciar tu boca
abierta en la mañana,
o sentir que los perros
ladraban otra muerte.

Cuando quise besar
la luz de tu sonrisa
salpicaba otro barro
la voluntad de amarte.

Ya no te puedo ver
soñando por las calles
cual muchacha de blanco
del cuadro que admirabas.

Tengo que destrozar
islas que naufragaron
para hallar la salida
que nunca me enseñaste
o volver a las sombras
para tenerte siempre.

Ya no queda consuelo
para cubrir la herida;
fuiste como los otros,
rompiste mi delirio.

Ahora ardo en la llama
de tus ojos que hielan
como si no pudieran
apagar el rencor.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.