viernes, 21 de octubre de 2016

Ningún Lugar


Estarás sola cuando llegue el cartero
y pregunte por otra dirección,
¿sabes dónde vive la tolerancia?
¿dónde la generosidad que nadie tuvo contigo?
¿dónde encontrar el milagro de una sonrisa sincera?

Se hace tarde, la esperanza ha pasado,
la ciudad se cubre de una neblina fluorescente
y hay muchachos que escriben en la calle
ríos de amor con un verbo descontrolado,
hay quien pasea
sin saber hacia donde se encaminan los versos
que morirán sin aire ante los muros
de la avenida del silencio,
quien tiembla ante el recuerdo del amor
como si fuera un dios que nunca le perdonara
haber nacido con una sonrisa triste
como la tuya, como tu enredadera y tu recuerdo.

Siguen pasando los coches y te quedas ensimismada
con los fragmentos de belleza
que proyecta la luz de los faros sobre la lejanía
mientras tu corazón se acerca a la fragilidad
de un sueño inacabado,                                         
de una ruta cortada por un murmullo de voces que no comprendes.]                                                                                                                    
Nadie te espera, nadie te necesita
pero yo entregaré tu nombre
a la rosa de los vientos
cuando el norte se apague y tenga para siempre tu sonrisa.

2 comentarios:

  1. Cada vez me planteo con más asiduidad contemplar el dolor que no me pertenece, sufrir otras soledades que no sean las mías. Los que hemos elegido o, citando a lo que dijeron de Rimbaud, hemos sido elegidos para la poesía, podemos optar por encubrir nuestro dolor en el dolor de los otros, a veces pienso que tengo demasiados motivos para la alegría y no entiendo que desemboque tantas veces en el culto a la tristeza. Pero ya sabes que Pessoa nos libera del sentimiento de culpa en "el poeta es un fingidor". Esa muchacha que puede ser mi amante, o una transeúnte que pasa, o una estrella de Hollywood, me transmite que todos podemos estar unidos por el dolor. Hay que vivir intensamente los momentos de ternura.

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  2. Lucho por extraer ideas de la soledad, de la ternura que se vive en silencio, en el contexto urbano y en la crisis de la comunicación, hacer pensar que esa persona que se queda sin ningún lugar podría ser cualquiera de nosotros o una persona a la que amamos.

    2 de julio de 2014.

    Este poema que empezó siendo una anotación deslavazada en una página de la antología en la que descubrí el terrible soneto de Fernando Merlo me hizo insistir sobre la incomunicación, creo que se nota la huella de quien fue llamado Poeta del desencanto (Paul Simon). Una mujer se me pierde en ese corazón desorientado que no sabe por donde buscar, mientras, ella espera que llamen a la puerta, que ocurra algo. Los poetas callejeros, los urbanos y los raperos hacen lo que pueden por mostrar el amor que cabe en un verso mientras la gente pasa de largo y pensamos que algo se nos escapa en las revoluciones de los medios de comunicación. Nos queda la esperanza triste de los últimos versos.

    14 de noviembre de 2014.

    Quizás tendría que haber roto la estrofa con la que termina el poema para que fuera más descorazonado, aquella en la que intento mantener abierta la esperanza porque hay que alentarla a pesar de las tristezas, porque tendríamos que expulsar la soledad no deseada, porque debemos seguir creyendo en la comunicación.

    Sabemos que hemos puesto a la cultura entre barrotes, que no hay nada más penado en estos días que haber leído "Poeta en Nueva York" o "La hojarasca" y hablar de una aurora que nunca llega o de la imposibilidad de que muera alguien que ya estaba muerto.

    Hay quien sobrevive con la sonrisa y se encuentra después en la sala de espera que cubre el sueño de los locos, porque recita un soneto de Shakespeare o disfruta con una película de Bergman. Hemos llegado a la Luna y no sabemos tener los pies en el suelo.

    28 de mayo de 2015.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.