sábado, 1 de julio de 2017

Nueva carta a una desconocida.



Soy de izquierdas, siempre lo he sido, siempre he tenido un gran interés en decirlo a la primera oportunidad que se me presentara porque pensaba que así me protegía de los comentarios incorrectos en una ciudad con un poso de gloria reaccionaria y una admiración ridícula hacia las celebraciones y los cantos castrenses.
Voté a Podemos en las primeras elecciones que se presentaron y escribí varios artículos intentando explicar las razones por las que lo había hecho sin ocultar mi entusiasmo hacia una opción diferente a nuestro bipartidismo corrupto y empantanado en el marasmo ante el que Antonio Machado clamara sin ninguna respuesta ni en su tiempo ni en el nuestro que, cada vez estoy más convencido, es el mismo.
Observo que este partido, por llamar de alguna forma a esa amalgama dominada por jóvenes de clase media alta desairada que pretende mitigar el dolor de los desfavorecidos recurriendo a la caridad social en vez de hacerlo a través de la piedad humana, tiene más pronunciamientos de cara a los espejos mediáticos que intentando reflejar la realidad que hay que modificar en el fondo, no en lo superficial que siempre suele haber en la estética, en la imagen.
Mi motivo principal para sentirme cansado y desencantado con Podemos tiene que ver con su postura en las crisis que pasamos en España con los nacionalismos periféricos y, permíteme esta licencia, xenófobos. Otro motivo que me atañe en la profundidad de los sentimientos es la postura entreguista que nunca han llegado a desmentir con convicción hacia tu ciudad y la mía. Esta última cuestión bastaría para mostrarme en contra de ellos aunque su programa me pareciera muy bueno que no es el caso. Me avergüenza pasear por las calles de Abyla, pero la amo incluso cuando me hiere y me dispara a los ojos diciéndome que vengo del arroyo.
Ya sabes que España entre el fútbol y la política se quedó con lo más importante, pero no nos dejan que toquemos la pelota. No olvides a tu ciudad, enfréntate a todo aquél que la desprecia por mucho que te gusten sus palabras de amor, sus requiebros, aunque hermosos, populistas..

12 de junio de 2012

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.