martes, 4 de julio de 2017

Cecilia - Soldadito de plomo.


     

A José María Aznar, ya sé que él hubiera preferido que Mambrú se fuera  a la guerra mientras recordaba que abría las ventanas cara al sol; la juventud no ha vuelto y la guerra permanece como una solución que acaba siendo el peor problema, el más trágico de los acontecimientos, el más innoble de todos los conflictos al que se enfrenta la moral.
Cuando Cecilia publicó su mejor disco[i], José María solo tenía 20 años y probablemente no jugaba al squash ni al pádel, no desayunaba con su novia en una terraza de la Plaza Mayor y con toda seguridad no compartía ni juegos ni aficiones con su Eva en un Paraíso de un área residencial de alto standing en las afueras del centro de Madrid, ni podía pensar que cumpliría un sueño como los personajes de las Hazañas bélicas que, sin duda, devoraría de adolescente para hacer más llevadero el ardor que sentía en el horno del verano de Madrid.
Adoraría, sin duda, como Esperanza Aguirre, a los americanos que habían alquilado un canal en Panamá, ejercían un usufructo terrible, dantesco y empapado con napalm en el país de las mujeres hermosas y usaban todas las triquiñuelas que podían para que los cubanos pasaran hambre con el objetivo de derrocar a un Fidel que seguramente, como sus familiares y sus amigos próximos, comía, al menos, tres veces todos los días.
Soldadito de plomo aparecería en “Canciones inéditas”, cuatro años después de la muerte de la cantante, es un disco impresionante que no pudo terminar, aun así nos dejó en su rastro las suficientes pistas  para que pensemos que su sensibilidad seguía abierta a los problemas que afectaban a su propia persona, al país en el que vivía, y el mundo al que todos pertenecemos. Un trabajo que quizás no estaba orientado para un solo álbum, dada una excesiva diversidad temática, y que con solo dos o tres semanas más de ajustes y pruebas se habría situado a la altura de los dos primeros discos de su autora[ii].



[i] Ceclia 2 fue publicado en 1973. Tiene obras maestras no tan conocidas como las de su primer álbum; Con los ojos en paz; Me iré de aquí y Si no fuera porque, son algunas de ellas.
[ii] Hay suficientes argumentos para pensar que podría haber sido su mejor disco, con tan solo encontrar la colocación idónea de cada una de las canciones.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.