martes, 11 de julio de 2017

Es amargo


Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior[i].
(Catulo)

Es amargo, fatigoso y extraño 
apartar de repente de tu alma un gran amor,
mirar hacia los huecos que se quejan,
abrir el corazón donde hubo besos
y respira la nada
y pensar que las lágrimas son agua 
que no encuentran el mar 
para tener cabida en unos ojos.

Amo y odio, me aparto, me aproximo, 
quiero y temo a la muerte,
me ruborizo y caigo,
y no puedo mirar el barco que se aleja
sin gozo ni dolor.

No elegí este camino mas debo recorrerlo
como los peregrinos que no encuentran su guía,
su estrella ni su templo y siguen caminando
hacia ningún lugar,
como la errática  ola que agoniza en tu playa
en el levante leve de una nube argentina,
como la imagen tenue que refleja el sudario
de un amor que suspira por un nuevo naufragio
o el óbito apagado de los astros azules 
que cayeron llorando en los montes desnudos  
sin luz, lengua, mañana.

Yo que amé tus carminas y escuché los requiebros
del viento entre los álamos,
he vagado sombrío por la luz que me abriste
en tu isla de silencio,
en las sábanas negras de tus noches más largas.






[i] Odio y amo. Quizás te preguntes cómo es posible.
No lo sé. Pero lo siento y me tortura. 
( y me crucifica)

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.