miércoles, 12 de julio de 2017

Jacques Brel - L'enfance






Brel pronunció varios aforismos a lo largo de su vida y algunos de ellos son citados con frecuencia, son bellos pero, rigurosamente, no son buenos aforismos ya que no expresan una verdad irrefutable, ni siquiera lo parecen. Podemos excusarle largamente, Brel no era un pensador sino un poeta iluminado, era su corazón el que hablaba.
De sus frases quizás la más afortunada es aquella en la que decía; "Talento es tener ganas de hacer algo", evidentemente esta sentencia naufraga a tenor de que son muchos los que se afanan en tener un idilio con el arte y no llegan a cogerlo por la cintura, pero es un toque de atención casi necesario para aquellos que lo tienen a su alcance y se sienten faltos de inspiración, ese algo indefinible que, como decía Picasso, tienes que hacer todo lo posible para que te coja trabajando cuando llegue.
Amo a Brel tanto como a los Beatles, pero en estos días me decanto por el primero y una cuestión casi aleatoria tiene parte de culpa en ello; cuando cuelgo una canción de Beatles suele ocurrir que a los pocos días me la sombrean con la cantinela de los derechos de autor y las de Brel permanecen inalterables.
L'enfance, escrita cuando ya había abandonado los escenarios y se dedicaba con escaso éxito al cine, es un ejemplo de ello, buscar una canción de Brel es tan fácil como recordar su título. Pertenece a la banda sonora del lejano oeste, cuando los indios eran siempre los malos y vivir era un sueño, con el corazón lleno y la cabeza vacía.
Ahora los adultos tienen plumas y los burgueses se mueven en la oscuridad con sus tenebrosas intenciones de perpetuar una forma de vida que no deja lugar a la aventura. Se confiesa hijo de un buscador de oro que tuvo la desgracia de encontrarlo y con él el aburrimiento.

2 comentarios:

  1. Nunca logró atraerme Brell,por esa razón lo conozco poco,aunque reconozco en él al poeta y al sufridor existencial que fue toda su vida.
    Estas dos entradas tuyas me han ayudado a conocerlo mejor y me han llevado a la reflexión de que tal vez sería bueno repasar nuestros credos sobre todo lo presente y pasado,tal vez ciertos prejuicios de la vida nos encajonaron demasiado entre las cuatro paredes del simplismo.

    Abrazos Enrique.

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  2. Entiendo, Joaquín, que no podemos abarcarlo todo, que intentándolo corremos el riesgo de dispersarnos y alejarnos de nosotros mismos en cuanto no llegamos a clarificar un camino.
    Recuerdo que conocí a Brel mientras leía el periódico en un jardín, era el año 1977, y hacía referencia de la aparición de su último y mejor disco. Me impresionó saber que, solo en Francia, ya tenía más de un millón de solicitudes anticipadas.

    Quizás nadie haya sido más ecléctico que Brel, nadie haya desarrollado sobre un escenario un dramatismo más convincente o cantado al amor como si fuera un sueño que reclamara a la vida.
    He intentado escribir unas crónicas sentidas y heterodoxas teniendo como telón de fondo las canciones que más me gustan de él. Si logro que mires a Brel aunque solo sea un poquito me sentiría satisfecho.

    Un abrazo, Joaquín.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.