domingo, 2 de julio de 2017

Fabrizio De André - Una storia sbagliata



Pasolini, una historia equivocada.





Que la vejez hace resaltar por su impaciencia sólo las miserias; 
que no podré salir nunca de aquí por más que sonría; 
que doy vueltas de un lado a otro en la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tenía acabé por tirar de una sola.
(Pier Paolo Pasolini – Análisis tardío)

Me impactó mucho un artículo que leí unos cinco años después de la muerte de Pasolini, ignorando entonces su enorme valía como poeta. Un acercamiento a éste para escribir una pequeña introducción a uno de sus poemas, años después, hizo que se me viniera de repente a la mente esa muerte violenta y absurda sobre la que entonces aún se abrían demasiadas dudas en la fecha del artículo, dado que su valentía le había granjeado la enemistad de muchos poderosos en el siempre difícil panorama socio-político italiano.
 El descubrimiento de Pier Paolo Pasolini como poeta ha sido para mí muy posterior al del cineasta, y, sin duda alguna, sin negar sus méritos en esta última faceta y en otras, la poesía es el campo donde mejor supo desarrollar sus inquietudes, su búsqueda áspera, a veces agónica, y siempre sincera de su verdad como hombre.
Moderno o clásico, no lo sé, es algo que apenas tiene relevancia cuando se hace buena poesía, rotundo y sincero siempre, en su expresión me recuerda al Cesare Pavese de ”Lavorare Stanca[i]”, al menos en los poemas de corta extensión y de carácter confesional y narrativo al mismo tiempo. La maldición del “oficio” del poeta es recurrente, la relación con el hombre que vive una situación y un tiempo concretos, con los que nunca se debe estar de acuerdo, es agria y sin concesiones, y las adereza levemente con la ternura de los momentos que se viven en el recuerdo, ese lugar en donde podemos llenar de significado situaciones que parecen pasar casi desapercibidas, y que añoramos cuando somos conscientes de la imposibilidad de su retorno.
2 de junio de 2017
 Pero por culpa también de este humano mundo nuestro
que quita el pan a los pobres y la paz a los poetas.
(Pier Paolo Pasolini – Al Príncipe)


Aunque nunca te hubieran escuchado debes proceder como si lo hubieran hecho, el poeta calla, el artista sigue hablando, ambos serán perseguidos por las dictaduras. Pero el poeta muere por los halagos o por sus ideas, o por la poesía, alcanzando la canonización con un solo milagro, la inmortalidad por un solo poema. El artista, en cambio, no sabe por lo que muere pero no quiere ser un mártir porque cree firmemente que la vida está muy por encima del arte y de la santidad[ii].

Hubiera dado la vida por aquellos a los que amaba.
(Pier Paolo Pasolini)

Pasolini amaba la piedad como un impulso solidario, emotivo y, a ser posible, anónimo que emana de las enseñanzas de Cristo, y sentía una repulsión irreprimible hacia la caridad, no por ella misma en la que reconocía cierto valor, sino por la consecuencia exhibicionista en que suele derivar para lavar la conciencia y fortalecer la imagen de ciertos grupos humanos y la falta de tacto de éstos hacia la dignidad humana de los desfavorecidos con quienes la practican. 

que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura
que adoro la luz sólo si no me ofrece esperanza.
(Pier Paolo Pasolini - Análisis tardío. Traducción: Hugo de Beccacece)

El reconocimiento no llegará jamás y tendremos que actuar como si fuera posible el regreso de lo que nunca se fue, de lo que vive con nosotros pero nunca nos ha dejado tocar ni su carne ni sus huesos, y su cráneo descarnado deja sentir la amargura de la muerte aunque Yorick[iii] estuviera enamorado de la risa.

Ahora me das miedo de verdad,
porque estás de verdad cerca, incluida
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia casi de creatura nueva.
(Pier Paolo Pasolini – Fragmento de la muerte)


En Ostia o en Trieste
cuando florezcan los tilos,
o en cualquier descampado
donde jueguen la noche y el deseo
me llamará la muerte, como lo suponía,
con el cuerpo marcado
por los golpes que suben al Calvario.
(La Pasión según Pasolini - 17 de marzo de 2013)



Roma en mi vida,
ciudad sin nombre
 en la memoria
que la noche presiente
robándome el amor
en esta callejuela honda de los fracasos
que me entregó la poesía[iv],
y una verdad amarga que me arrastra
por la arena al final de los caminos.
(Arranca este lamento – 1 de enero de 2011)

En tus ojos, madre, 
aprendí a ver el mundo
 de los justos 
 que los míos me negaban
pero yo sé que existe 
porque está en tu corazón. 

Cristo vive en tu palabra
 aunque haya muerto
 y los sacerdotes lo recuerden
todos los días desde el púlpito
mientras beben su sangre
y, en la boca,  desgarran su cuerpo.
(2017)

y que si puedo dejar algo hermoso en alguien
aunque no me haya conocido, y quizás por ello,
pensaré que la semilla que se embarra no muere.
(Mi análisis tardío – Mayo de 2013)


Cuando la luz no ofrece esperanza y se me adentra el verso 
de un poeta que calla en el nocturno inhóspito de una playa tardía, 
envejece mi alma por no saber nombrarle, por no saber arrastrar 
el peso de mi culpa, por ser testigo ciego del olvido obstinado, 
por no reconocer que la vida se me escapa y no conozco a nadie 
para que llore por aquello que no hice[v]
.
(Pasolini en el recuerdo – 24 de abril de 2011)




[i] Trabajar cansa: Al  menos, para mí, ha sido sorprendente escuchar en los labios de Pasolini que no le gustaba la poesía de Pavese.
[ii] Rembrandt dijo que en el incendio de un museo salvaría antes un gato que el más valioso de los cuadros
[iii] Yorick: Nombre del bufón del rey que divertía a Hamlet cuando era niño.
[iv] Durante un tiempo fue para mí un enigma que Pier Paolo no dijera poeta en un famoso control burocrático cuando se le preguntó por su profesión.
[v] Un hombre apasionado como Pasolini valoraba más la valentía de la equivocación buscando algo cierto que la cobardía acomodada de la inacción.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.