sábado, 8 de junio de 2019

-----Crisantemos doloridos






***   ***   ***
1
Mi barrio no es mi barrio,
sin sombra se proyecta 
sobre ningún camino.



He dicho tu nombre en el rostro de la alcoba
que acogió en su ventana
 un paludismo y una cirrosis
que nadie supo descifrar mi comprender, 
un parto que no consta y aún te duele.

He recorrido los lugares 
y los libros
que tus doce años imaginaba;
una muerte dulce, 
sentida en el otoño
que le cambiaba las flores al verano, 
porque el temor a Dios era más cálido, 
menos tétrico el aliento que avanzaba
hacia noviembre 
y aparecía en la ensenada
la cortina del Este que  torturaba los cristales 
sin brillo ni defensa de mi soledad, 
esa soledad mía que tú llevabas 
en los ojos aunque no pueda acordarme 
de tu muñeca vestida de domingo,
del dolor que rondaba las mariposas encendidas
flotando sobre el aceite de tu abuela postergada.

2



Muchas gracias, Ale, un abrazo. 
que rompen los retratos 
de los jóvenes  
y velorios en la escalera,

camina en el bordado de las sábanas
que fueron desgarradas 
por el viento
y llora todavía en tu memoria

por un barrio sin alma que te ha dado la mano 

para no entrar solo en la última barca. 



Nadie puede explicar adónde fuiste, 
quién te llamaba, cómo perdiste la túnica virgen 

de tu imagen de niña descontenta
que no dudaba de la presencia de Dios, 

por qué no llegaste a ver  la luz del rayo   

que traía a tus ojos la alborada.

1 comentario:

  1. Quiero que sepas que he sentido emoción leyendo unos cuantos versos tuyos en este blog, Eres un singular poeta.

    Un abrazo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.