sábado, 25 de febrero de 2017

Viejos amigos.



       Ahora sé que cuanto más bello me veías más me despreciabas y para demostrármelo elegiste el camino del halago. Nunca podré mirar a la cara al cómico sin gracia que surgió de aquella mentira. Me alegro de no ser tu hermano, el día que me lo dijiste sentí un malestar inexplicable, no sabes cuánto lamento no haber tenido la fuerza ese día de romper la cuerda que tú habías logrado que yo mismo me pusiera en el cuello. Tienes la condena del odio, yo la de no haber sabido amar. No sé cuál de las dos es más dura.

(Alexander Newquarter)

2 comentarios:

  1. Necesitaba este desahogo, nunca he sabido distinguir entre lo público y lo privado. Te agradezco sinceramente tu comentario, mi buzón suele estar vacío.

    Un abrazo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.