sábado, 19 de septiembre de 2026

Himno lúgubre de Abyla

 Permite que me duerma sobre el césped

lejano del jardín ya clausurado

que yo llamé alegría...

(Arturo Maccanti)


A Armilo


No sé si volveré desde esta tristeza

a mirar los lugares que frecuentabas por la tarde,

si podré escribir sobre la imagen de tu vuelo

ahora que no la reconozco

en las mismas mareas que remontamos,

ahora que estoy perdido en una nube que no sueña

como un espejo roto que se ha quedado sin luna,

como una mirada que no puede ver la aurora por el llanto,

un candelabro sin luz en un pasillo sin ventanas.


Porque la ciudad se ha ido alejando de nuestros pasos

las calles ya no tienen la misma dirección

que tuviera la alegría

y el viento parece soplar siempre del Este

con el ritmo espeso y anodino de los poemas mutilados

entre la sombra entrecortada

de una carta de amor que no encuentra

sentimiento en el remite y un corazón de papel

con su ruido de cristal entre los cortes de la tierra.


Caminamos por aceras

que ya no levantan la voz de una memoria

entre los pétalos de los claveles consumidos en las rejas del pasado,]

entre veleros que buscan la sangre

renovada y esparcida en los rumores de otros atracaderos.


Unos versos caídos en el alma de la noche

me recuerdan la soledad del mundo cuando no estás,

la tristeza de una sonrisa que no encuentra tus labios.



:x

Última edición por F. Enrique el Sab, 19 Sep 2026 10:55, editado 1 vez en total.

1 comentario:

  1. El Legado de Arturo Maccanti: El Jardín ClausuradoEl poema abre con una cita del poeta canario Arturo Maccanti que dicta el tono de toda la composición. El "jardín ya clausurado" es el paraíso perdido: la juventud, el idealismo y el espacio compartido con Armilo. El yo poético ya no busca luchar ni resistir, sino el descanso humilde ("permite que me duerma") sobre las ruinas de lo que un día llamó alegría.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.