miércoles, 9 de septiembre de 2026

Palabras a Sylvia

 …rodeó su casa

de alambradas y muros impasables

contra el tiempo rebelde

tanto que nadie lo rompiera

con maldiciones, puños, amenazas,

ni con amor tampoco.

(Sylvia Plath - Solterona - Versión de Jesús Pardo)


No sigo por carácter,

la determinación no me arrastra,

mi única hazaña es seguir en pie

a pesar de tu mirada.


I


Ya te lo he dicho antes;

no sé pactar una derrota,

la vida no me ha permitido

sostener una bandera blanca

en la mano,

una toalla rota esperando en la esquina

donde cae la huella de un beso sepultado,

un acuerdo sin sangre con la muerte y el olvido.


Aún veo emerger la tristeza en la sombra de tu rostro,

vago por los pasillos del tren que nunca llega

y no se detiene en tu mirada,

ya no encuentro el corazón de la ciudad,

ni las columnas de acanto

donde nos conocimos entre reproches,

no serás para mí la América que destroza las fronteras,

que no mira al pasado mientras recibe

ataúdes con medallas y sollozos.


Soñé que escribía tu nombre en el agua

que no vuelve a la mar,

que escrutabas el olor de una metáfora oculta,

que brotabas en el infierno de una nube

fugaz y lastimera,

que sonreías con ternura cuando ya habías muerto.


II


Contra las cuerdas


Nunca te has preguntado si tengo miedo

cuando aparezco en la escena desafiante,

me pediste que te amara en la sonrisa

y en los reproches,

pero no pude

desterrar de mi mente a la muchacha

díscola y perdida

que se puso un vestido y un maquillaje prestados.


Estoy confundido por la voz de la memoria,

donde hundes cada deseo de liberarme

con una mirada espesa,

nunca te asomarás a mi dolor,

soy ese alguien que sufre contra las cuerdas,

que no puede librarse

de los golpes enmascarados

y se levanta de frente en el castigo,

ese alguien que no tiene una toalla

para arrojarla al centro de la muerte

y pregunta a las farolas

por la persistencia

en su rostro

de los moratones profundos

que lloran en el recuerdo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.