lunes, 14 de septiembre de 2026

Punta Blanca

 Pienso que se han perdido besos en la memoria,

gestos en la alborada, palabras en el mar

pero tú me rescatas

de los días sin nombre,

de la estatua sin fecha, del héroe vencido,


*** *** ***

Se fueron los veleros y te estoy esperando

en el silencio gris de la espesura,

tanto tiempo en mis labios y no tengo tu nombre

en esta soledad

que castiga las horas que surcan la Bahía,

y apaga la memoria que no tuvimos nunca

de un tiempo perseguido,

de fuego aletargado que te busca muriendo

en la lóbrega Fragua de mi infancia,

en los caminos huecos de la Vía, y el Puente

que acaricia la huella del payaso afligido

que ronda por tu calle

con la guardia bajada y el rostro amoratado.



Y la Laja se hunde en la orilla

ebria del cementerio de los montes

con su rumor de espinas que vierten los escombros

persiguiendo el vestigio de un testamento amargo,

y el corazón sombrío se adormece en tus hierros

y regresa a la Vía trémula por tu ausencia,

cegada por el brillo de tu aroma,

cubierta de cenizas que no saben rendirse

en la lengua del bardo que canta a la tristeza

herida de azucenas que te aguardan

en el recuerdo grave entre la blanca sombra

que grita tus secretos

en mares que no vuelven a besarse y se cruzan

como si regresaran a la muerte del aire.


Tu mirada y la mía solas en Punta Blanca

esparcen por sus venas una herida de amor

y se llaman sonriendo con un gesto angustiado

porque apagan sus velas, abren en una esquina

la oscur

idad del triunfo, la luz de la derrota.



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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.