lunes, 14 de septiembre de 2026

Vieja estación abandonada

 Ahora sufro en los lugares donde solía jugar.

(Leonard Cohen - Variación F. E. León)


Vientos de soledad en la mañana

y en el andén espera

la sombra del amor que acaso fuiste,

se me escapó tu huella en el espejo

y no te reconozco,

y no sé cómo hablarte.


Como si fueras otra me recuerdas

al silencio que canta

en los versos que pierden la cadencia

cuando emergen del alma desprendidos

por un tibio calor que ya no sienten.


En la vieja estación rota y vacía

que no tiene cuadrantes de destinos

he pasado la tarde

con los bancos gastados

y un reloj sin agujas que se duerme

en el rumor del tren que nunca pasa,

en los besos errantes

que perdieron el norte en el camino

y forjaron la nube de tu ausencia.


Aranjuez está lejos,

los trigales se visten de verano

y los ecos torcidos se derraman

en un torpe cuaderno

que no arrastra mi nombre por tus venas,

que no arrebata un lazo en tus esquinas.


En el rincón de sombras impregnado

por la grave caricia de tu rostro,

por la larga madeja sin memoria

de los recuerdos quietos que se mueven

está mi corazón llorando triste,

pensando en los senderos perseguidos

que arrastrarán los nombres

de los bellos amantes desolados

que algún día tuvieron

la sonrisa despierta de la aurora,

la mirada de luz que yo he perdido.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.