domingo, 19 de mayo de 2019

Fotografía - 1964

 A Miguel Aurelio en el Barrio La Viña 1987.




Pavese vuelve a morir cada vez que te miro
como un lobo enjaulado y no me encuentro.
Es agosto 
y esta ciudad se ha llevado el rumor del río,
la soledad ruidosa de los puentes.
Nietszche vuelve a vivir en tu locura
con el fervor de un niño herido,
mi corazón se apaga en cada calle 
con la memoria intacta de tu paso.
(Conversaciones con Laura - Turín, 18 de mayo de 2019)




1



Estás ahí, en ese trozo de papel borrado
que ya no habla de cambios 
y de justicia
en los tugurios donde la bruma se detiene,
estás en mis brazos cuando duermes
con el deseo de amarte por encima de las hojas
y de la muerte 
cuando respiras en mis labios,
con mi sombrero azul de fieltro en mis rodillas, 
caminas por el nácar de un negativo borroso
como la nube de polvo que mecía 
every morning your pillow with my hand
y el vestigio de una plegaria perseguida
por la virgen sin luz
 de la capilla cerrada
que en la sangre perdía el clavel del Mentidero.

2

 El poema manchado de tu silla
y el vino de la noche
descienden a tu rostro de sirena oprimida
por el vuelo nervioso de una alondra
que no pliega las alas y emprende otro camino
como un hueco en el salón
que golpea en las ramas de una puerta
porosa, 
                 ebria, 
torpe, 
atormentada
como la juventud que no fue nuestra 
y llora
cada vez que me asomo a la baranda de tus labios,
al amargor de los helechos
de un niño ciego amortajado por el amor
que no supo quererme cuando llegó la noche larga.



(Memorias de Hydra) 

Golondrina del Levante

Estás ahí, en ese trozo de papel borrado
que ya no habla de cambios 
y de justicia
en las alcantarillas vestidas de negro, 
estás en mis brazos cuando duermes,
en el deseo de amarte por encima de las parras
y de la muerte 
cuando respiras en mis labios,
en mi sombrero, en el olvido y mi camisa
como la nube de polvo sin camino
que mecía cada mañana 
los vestigios de las plegarias perseguidas 
que se perdían en la taberna y el vino por la noche,
en el vuelo nervioso de una golondrina
que plegaba las alas y emprendía otro cielo
en un libro cerrado
golpeando en las ramas de una puerta postergada,
llorosa, ebria, torpe, ensangrentada. 


***

Fotografía - Golondrinas

A Miguel Aurelio en el Barrio La Viña


Estás ahí, en ese trozo de papel borrado
que ya no habla de cambios 
y de justicia
en los tugurios donde el bruno brilla,
estás en mis brazos cuando duermes,
en el deseo de amarte por encima de las hojas
y de la muerte 
cuando respiras en mis labios,
y en mi sombrero, 
y caminas por el nácar de un negativo
como la nube de polvo que mecía 
every morning your name 
y el vestigio de una plegaria perseguida
por la virgen sin luz de la capilla 
que llenaba de sangre  el clavel del Mentidero.

 El poema manchado y el vino por la noche
descienden a tu rostro
en el vuelo nervioso de una golondrina
que ha plegado las alas y emprende otro camino
como un hueco cerrado
que golpea en las ramas de una puerta
llorosa, ebria, torpe, atormentada
como la juventud que no fue nuestra.

(Memorias de Hydra) 



Estás ahí, en ese trozo de papel borrado
que ya no habla de cambios 
y de justicia, de rats de cave, 
estás en mis brazos cuando duermes,
en el deseo de amarte por encima de las hojas
y de la muerte 
cuando respiras en mis labios,
en mi sombrero, el olvido y mi camisa
como la nube de polvo 
que mecía cada mañana 
los vestigios de las plegarias perseguidas 
que se perdían en la taberna y el vino por la noche,
en el vuelo nervioso de una golondrina
que ha plegado las alas y emprende otro camino

en un libro cerrado
y golpea en las ramas de una puerta



llorosa, ebria, torpe, ensangrentada. 

sábado, 18 de mayo de 2019

El libro de los sueños

Ya no me asustan las cuencas 
vacías llenas de sangre de mi padre dormido,
no hiere mi soledad 
haber pecado cuando lo hice por amor,
soñé que Dios era un pensamiento 
que me había soñado,
no quiero que despierte
para seguir viviendo contigo
aunque sea una mentira a la que queremos aferrarnos,
vivir es un milagro, 
pensar en tantos planetas desiertos
nos que nos representa con fiereza
en la piedra de nuestra soledad,
nuestra indefensión infinita ante el firmamento
eterna ante el comienzo inexplicable de la muerte
y pensar que Dios pudo nacer un día
y un día podrá morir atragantado 
por las campanas
del tormento que repica en su omnisciencia..

(17 de mayo de 2019)

Ya no me asustan las cuencas vacías
llenas de sangre del viejo pesacador dormido
que agita el Ventolín contra tu pecho,
no hiere mi soledad 
haber pecado por amor,
sentí que Dios era un sueño
que me había creado;
ya no quiero que despierte
para seguir viviendo en tu ventisca,
aunque sea una mentira 
a la que queramos aferrarnos
para gritar que fuimos un momento
en el corazón de las tinieblas.
vivir es un milagro, 
pensar en tantos planetas desiertos
nos que nos representa con fiereza
en la piedra de nuestra soledad,
nuestra indefensión infinita ante el firmamento
eterna ante el comienzo inexplicable de la muerte
y pensar que Dios pudo nacer un día
y un día podrá morir atragantado 
por las campanas
del tormento que repica en su omnisciencia..

(17 de mayo de 2019)

Buddy

Pero febrero me estremeció
con cada diario que entregaba,
una mala noticia
que me impedía dar un solo paso
se adueñó de todos los portales.

No puedo recordar si lloré
cuando pensé en su chica viuda
pero algo me caló muy adentro
el día que la música murió.

(Don McLean)


Atravesar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día las calles, ya no es un muchacho
y no huye de casa.

(Cesare Pavese - Traducción: José Agustín Goytisolo)



Nostalgia de lo que no pasó




La nostalgia tiene un no sé qué embriagador e hiriente al mismo tiempo que muchas veces nos impide disfrutar de lo que estamos viendo por rememorar lo que creímos ver en el pasado. Un escritor uruguayo, no recuerdo su nombre aunque de sobras lo merece, dijo que sentía nostalgia del futuro, en términos parecidos se expresó el injustamente olvidado poeta hispano-mexicano Tomás Segovia en la que probablemente fuera su última entrevista en España. Probablemente ambos estuvieran equivocados pero mostraban una firme actitud de rebeldía contra uno de los tópicos que nos es más querido. Yo añadiría que la nostalgia es el recuerdo del futuro que pasó. Al final nos engancha más la actitud de un autor que las bondades de su escritura. Es posible que Saint-Exupéry haya sido el escritor con el estilo más depurado y bello del siglo XX, pero es más que probable que hoy no estaríamos hablando de él si no fuera por su actitud y que se esforzara hasta unos límites insospechados por hacer llegar de una manera diáfana su mensaje hasta el oído menos favorecido.

Nocturnos (13 de abril de 2019)

Es muy probable que la tristeza lleve a la inseguridad y al miedo, que muchas veces poco hay más devastador que querer saber con una cierta precisión lo que estamos sintiendo en un momento determinado, y los hombres lloramos y, sin embargo, encontramos motivos para pensar que las cosas podrían haber ido peor. Es evidente, Laura, que llevaré la razón en algunas cosas y en otras no, ¿hasta qué punto puede eso tener importancia? Era un trance que había que pasar y era aconsejable vivirlo, en esos momentos todos decimos cosas distintas y más profundas, todos pensamos en el sentido de la vida, deseamos creer en la eternidad y nos aferramos a lo que hubo de ella en un recuerdo.


***   ***   ***


Estoy mucho más cerca de Marilyn que de Pavese, Pilar. Ahora mismo no recuerdo ni una sola vez que haya dejado de salir a la calle por estar escribiendo un poema, la razón de ello la desconozco. Siendo diestro cerrado se me ha hecho sentir como si fuera zurdo. He escrito varios poemas de Marilyn con una diferencia temporal considerable, es como volver a lo mismo con una perspectiva diferente. En este tipo de cosas se juega con un margen de error amplísimo. Creo que el desencanto y la introspección, la angustia por no encontrar sentido a la vida de aquellos poetas anónimos de los 50 posibilitaron la gran poesía estadounidense de una década después.

(Cartas sueltas - A Pilar - 1 de mayo de 2019)




Vives en el recuerdo, dorada luz de amor,
en otro tiempo vivías y escuchamos a los ángeles
gritar tu melodía,
y brillaba tu juventud, perdida entre los muertos.

Hoy la vida es triste pues me falta la mirada
del ruiseñor que resiste entre las sombras
de nuestro resplandor altivo
y como un niño que aún no sabe
hablar digo tu nombre, Diotima querida.

(Friedrich Hölderlin - F.E. León)


1

Sigo donde estaba después de atravesar
la encrucijada
densa y plomiza de la tarde
que no habla, nunca espera
y cierra su cortina frágil de luz en el ocaso,
después de agrietar las linternas cansadas
de la niebla nocturna
en los mares perseguidos
que resisten en mi alcoba,
que naufragan en los mitos de la infancia,
que nunca besaron el puerto de mis dudas,
la lengua de mis remordimientos
cuando penetraba en el delirio verde
de unos soles añorados, en las pupilas
de una esperanza ansiosa
que relincha en silencio de una lidia
marchita que respira en un vívido recuerdo,
en los hospitales de los rostros y la calma.

1


Cartas para rezar

Somos dos almas sueltas por distintos caminos
que han olvidado encontrarse
que ya no se conocen.
(Peter Pan - julio de 1974)


Cartas para rezar, rogar y enternecernos
con la palabra humilde
perdida en una estrella,
¡oh libertad sin luz, de amor tibio y ausente
que reposa en el cuarto del niño que velamos!

No vino la verdad. El coraje, la fuerza
recorren la locura
de amor que no vivimos,
los versos que abrigamos con una hoja inerte.

Somos almas sin fecha danzando en los estanques
que no quieren dejar huella de nuestro signo
ni levantar sospecha de nuestras esperanzas
en espejos que hieren los surcos de una herida,
en cristales fingidos que traspasan las venas
de voces que no hablan,
y seguimos jugando sin decir quiénes somos,
sin querer arriesgar a perder lo perdido
en la larga partida sin mano con la muerte.

2



Siempre arrastré las llagas de tu culpa
y lloré por las cartas que no quise leer,
por las llamadas
que no quise escuchar
mientras me acorralaba tu presencia y tu vestido
en una sala oscura que nunca frecuentaste
y me miraba como si fuera un hijo de las sombras,
lloré por el rechazo
que ahondaba en mis venas
de todo lo que me llegaba de ti en esos días.

3



Regresé de la muerte para hablarle a la soledad
y sentir en su desierto
el miedo y el aullido de los profetas olvidados.

Las islas emergían 
entre los edificios derruidos
de una ciudad antigua que no podía acogerme
sin tus brazos, tu recuerdo, tu esperanza,
escribí palabras de amor en el corazón del puente
que no quería llevar tu nombre
y no esperaba a nadie entre la gente solitaria
que duerme donde la calle no encuentra otro camino,
sufrí en los lugares que tuvieron nuestra risa,
en el desapego que sentiste 
por tu propia imagen en mi desvelo,
por las ideas que ya no cultivabas en el jardín 
erigido por las ramas de mi fragilidad y mis temblores,
por la memoria de la niña que jugaba 
entre mis notas y el olvido,
que ya no conoce 
el rumor de las hojas y los veneros,
ya no mira el interior de la colina, 
no se entrega a la mar
no pliega la vela del rencor y no vuelve a tu rostro.

***   ***   ***

Dejé la bebida y las mujeres en 1969. Fueron los peores 20 minutos de mi vida.
(George Best - Su reacción ante el descarado y sonrojante playback de Ana; es para matarla...   a polvos, aunque sé que moriría de sed teniendo los cántaros tan a mano. Los polvos por escrito no llegan; se convierten en polvo por el camino (Recordando una cita de Kafka)) Creía que era bueno en la cama y me demostraste que era un prodigio en el sofá.

(Conversaciones con Laura - mayo 2019)


Supongo que estoy alcanzando la madurez como artista, pero nunca se sabe si puedes retroceder. Estoy en una isla, sé que nunca podré sacar nada de todo esto y empieza a no importarme, sé que escribo poemas en los que intento reflejar sentimientos verdaderos, sensaciones perdurables. No sé lo que me empuja, si me agrada o no que me digan que soy poeta; cualquiera dice que lo es. Tengo que pensar que, quizás, nunca tenga alguna paz para poder dar forma a mis sentimientos, no es fácil sintetizar situaciones complejas, me gustaría tanto que mi redención llegara a través de ti y no a través de la poesía.

Pero es posible que nunca vuelvas, que no quieras volver y que yo sienta durante siglos la soledad de ser diferente y de tenerte aunque no seas mía. Ya no quiero hacerte daño, miro mi realidad, desde la subjetividad inevitable, para escribir. Tengo la tortura de que se me abren muchos caminos en el mismo momento y sé que, para cada uno, debo elegir uno solo aunque sea por intuición o por azar. Quizás insista en esto porque es mi destino, que quepa la posibilidad de que yo no lo haya elegido, nunca habría pensado que escribir fuera tan duro, pienso en los puertos, en lo que queda de etapa, en el sol que descarga toda su ira sobre el asfalto; me gustaría entregarte un ramo de flores que certificara mi derrota en estos días difíciles, que mi padre me explicara con detalles la muerte de su pequeño primo. Cuando me lo contó se me vino a la mente un compañero de clase del padre de Maccanti cuyo sudario fue cubierto con helechos, también pensé en la gitanilla de ojos verdes que murió unos días después de que la atropellara un coche. Supongo que todo esto se me refleja en los ojos como un velo oscuro que no me puedo quitar porque sé que no marchan bien las cosas, pero no porque me sienta culpable, solo he sido malo contigo, teniendo en cuenta lo que se me ha dado no he sido un mal hijo, las pocas veces que he ido a la casa de la Almadraba era un cilicio, es verdad que más duro cuando lo presentía, que una vez allí se me hacía más llevadero aunque irme era una liberación.

Sé que nadie me puede ayudar más que tú como hombre y como poeta, sé que no puedo exigirte que lo hagas. Estoy escribiéndote, intentando a través de ello crear un vínculo, no tengo una idea constante sobre nada, solo te digo lo que voy sintiendo, como veo las cosas ahora mismo. Tú tienes una visión sólida de tu interior, tu sabes quién eres y lo que buscas, puede que yo no sea uno, pero te aseguro que todos aquellos que viven en mí quieren estar  solo contigo.


(Conversaciones con Laura - 13 de abril de 2019)

lunes, 13 de mayo de 2019

Modern Times

 

 
 
Y de repente parecía que aquel mundo podía acercarse a nuestras manos, que había un lugar para nuestro sueño en el marasmo de las multitudes, que florecía la tarde cada vez que sonreías. ¿Por qué lo hacías tan poco cuando yo te miraba? ¿Por qué llegó la noche sin percibirlo apenas?  ¿Te dije alguna vez que si hubiéramos podido ir a Nueva York  la Estatua de la Libertad se habría arrodillado ante ti?
(Conversaciones con Laura)


Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,
islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,
una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,
un grito en las tinieblas,
somos la mirada abstracta
de un sueño figurativo que no ha nacido,
el despertar de un monstruo inocente que muere
entre las pesadillas del hombre de la calle.

Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,
ya he bebido la sed de un amor
que no brilla ni se apaga,
se derrumbaron los muros, me dijiste,
pero sigue la barrera entre tú y yo
cuando hablamos del silencio,
de las incomunicaciones telemáticas,
de tu tarjeta sin firma que se pierde
en la nube querida de la infancia.

Somos la arena violenta que golpea
en el rostro de un niño dormido para siempre
en el cementerio de la playa,
aquellos que no escuchan a los muertos
que vagan por los periódicos,
llegamos siempre tarde al último combate
sosteniendo en los ojos que se cierran
una sonrisa amplia que bendice
los fusiles de la gloria, la libertad encadenada,
el hacha sin mango que agita la elegancia del verdugo.

Ámate a ti misma, Laura; tengo la seguridad de que encontrarás a mucha gente que te quiera, pero cabe la posibilidad de que no encuentres a nadie que te ame. Todos queremos compartir la gloria de Occidente, pero solo unos pocos amamos su vulnerabilidad. Si encuentras a alguien bueno que te ame, aunque solo sea un poco, gozarás en cinco minutos lo que los perversos no disfrutan en toda una eternidad, por mucho polvo que dejen en la vereda, o sea, camino sin camino.
(13 de mayo de 2013)

domingo, 12 de mayo de 2019

Billie Holiday - Don't explain

Billie Holiday sabía que le dolía algo pero nació bajo unas condiciones que no le permitían descifrarlo, no era una rebelde consciente como Nina Simone, ella sabía que existía la sombra de Scarlett O'Hara, era algo real sin plantearse cómo se había llegado a esa situación, cómo los más apegado a la Biblia ignoran sus palabras, cómo pueden manchar el nombre de Cristo cada vez que pronuncian su nombre. Hay un desván insondable en el que se adormecen los pecados capitales

Nocturnos. Siempre arrastré las llagas de mi culpa - 3 de marzo


Siempre arrastré las llagas de tu culpa 
y lloré por las cartas que no quise leer, 
por las llamadas 
que no quise escuchar
mientras me acorralaba tu presencia y tu vestido
en una sala oscura que nunca frecuentaste
y me miraba como si fuera un hijo de las sombras, 
lloré por el rechazo 
que ahondaba en mis venas
de todo lo que me llegaba de ti en esos días.

Regresé de la muerte para hablarle a la soledad
y sentir en su desierto
 el miedo y el aullido de los profetas olvidados,
las islas que emergían 
entre los edificios derruidos
de una ciudad antigua que no podía acogerme
sin tus brazos, tu recuerdo, tu esperanza,
escribí palabras de amor en el corazón del puente
que no quería llevar tu nombre
y no esperaba a nadie entre la gente solitaria
que duerme donde la calle no encuentra otro camino,
sufrí en los lugares que tuvieron nuestra risa,
en el desapego que sentiste 
por tu propia imagen en mi desvelo,
por las ideas que ya no cultivabas en el jardín 
erigido por las ramas de mi fragilidad y mis temblores,
por la memoria de la niña que jugaba 
entre mis notas y el olvido,
que no conoce el rumor de las hojas y los veneros,
ya no mira el interior de la colina y no vuelve a tu rostro.

Lorca como lo siento




1 - Y no será culpa del rapsoda sino mía, para siempre y solo mía, como la mano que un día me ofreciste para apartarla cuando ya no podía

2 - estrecharla, era una hoja de diario que ya no querías firmar, un verso de Brel abrumado por las cenizas de un jardín, un sueño difun

3 - Un sueño difunto que no quisiste alentar con los labios, una espera cuando ya había pasado el tranvía, una caja de música con Chopin

4 - Con Chopin en el corazón, era una queja que se moría entre los álamos que vieron nuestros pasos, unos huellas que borraste en la mira

5 - En la mirada de mi desencanto. Te quise y no sé si me arrepiento, cuando te veo emerger de nuestros espigones como si fueras otra.


6 - Como si nunca hubieras vuelto del exilio de hierro al que tú misma te enviaste

***


Y no será culpa del rapsoda sino mía,
para siempre y solo mía,
como la mano que un día me ofreciste
para apartarla cuando ya no podía
estrecharla, era una hoja de diario
que ya no querías firmar,
una palabra de Brel abrumada
por las cenizas de un jardín en el recuerdo,
un sueño moribundo
que no quisiste alentar con los labios,
una espera
cuando ya había pasado el tranvía,
una caja en el corazón de Chopin,
era una queja que se moría entre los álamos,
una huella que borraste  en la mirada
de mi desencanto.

Te quise y no sé si me arrepiento,
cuando te veo emerger
de nuestros espigones como si fueras otra,
como si nunca hubieras vuelto del exilio
de hierro
al que tú misma te desterraste.





***



7 - Pero mi dolor no se irá aunque me vaya quedará de ti la sonrisa de las sombras que tu frente planeaba , había que matar a la muchach

8 - A la muchacha que quisiste, la imagen que guardabas, debías escupir mi nombre sobre la cuesta, despertarme del rostro que escondía en

9 - En mi almohada, encerar los salones de una nueva madrugada, ser una mariposa en un jardín cerrado para mí, abierto para el mundo



10 - mataste para siempre el banco de los besos, la senda de Neruda entre la madreselva y los jazmines, el cigarro compartido, el café co

11 - Con los labios del señor de la pandereta temblando en el Noray, con el polvo caído al pie de las murallas,

***

Pero mi dolor no se irá aunque me vaya
quedará de ti la sonrisa de las sombras
que tu frente planeaba ,
había que matar a la muchacha que quisiste,
la imagen que guardaste en avenidas desiertas
entre la gente,
debías esculpir mi nombre en la más temible cuesta
donde duermen los pintores,
despertarme del rostro que escondía en mi almohada,
encerar los salones de un nuevo amanecer,
ser una mariposa en un jardín cerrado
para mi huella, mi orgullo y mi esperanza.

Mataste para siempre el banco de los besos,
la senda de Neruda en los jazmines,
el cigarro compartido,
el café aromado con el tiempo de lluvia,
con la melodía de un sábado por la tarde,
con los labios del señor de la pandereta
temblando en una esquina  del Noray,
con el polvo de un amor caído
al pie de las murallas
en el recuerdo de unos ojos que luchan
contra el mar de las incomprensiones.



***


12 - Ya no busco en tu cabello, la huella de los jazmines, el rumor de los destellos de una mañana de abril, pero el alma s

13 - Pero la lira se muere cuando escucho aquel quejido, cuando pienso en las líneas de tu boca en mi almohada

14 - En los rellanos del puerto, en los bares escondidos, en la senda de la risa que se ha perdido en tu cara

***

Ya no busco en tu cabello,
la huella de los jazmines
que se ha perdido en la luna,
el rumor de los destellos
de la mañana de abril,
porque el alma se me rompe
porque mi lira se muere
cuando escucho aquel quejido
en las lágrimas del sauce,
cuando pienso en las líneas
de tu boca en mi almohada

Por los rellanos del aire
que ya no tienen tu aliento,
por los bares escondidos
que sufren ebrios de muerte,
por la senda de la risa
que se ha perdido en tu cara
mi corazón te recuerda,
ha perdido la esperanza




Lorca como lo siento - II




1 - Y no será culpa del rapsoda sino mía, para siempre y solo mía, como la mano que un día me ofreciste para apartarla cuando ya no podía

2 - estrecharla, era una hoja de diario que ya no querías firmar, un verso de Brel abrumado por las cenizas de un jardín, un sueño difun

3 - Un sueño difunto que no quisiste alentar con los labios, una espera cuando ya había pasado el tranvía, una caja de música con Chopin

4 - Con Chopin en el corazón, era una queja que se moría entre los álamos que vieron nuestros pasos, unos huellas que borraste en la mira

5 - En la mirada de mi desencanto. Te quise y no sé si me arrepiento, cuando te veo emerger de nuestros espigones como si fueras otra.


6 - Como si nunca hubieras vuelto del exilio de hierro al que tú misma te enviaste

***


Y no será culpa del rapsoda sino mía,
para siempre y solo mía,
como la mano que un día me ofreciste
para apartarla cuando ya no podía
conservar el aliento que había en su voz,
era una hoja de diario
que ya no querías firmar,
una palabra de Brel abrumada
por las cenizas de un jardín en el recuerdo,
un sueño moribundo
que no quisiste alentar con los labios,
una espera
cuando ya había pasado el tranvía,
una caja en el corazón de Chopin,
era una queja que se moría entre los álamos,
una huella que borraste  en la mirada
de mi desencanto.

Te quise y no sé si me arrepiento,
cuando te veo emerger
de nuestros espigones como si fueras otra,
como si nunca hubieras vuelto del exilio
de hierro
al que tú misma te desterraste.





***



7 - Pero mi dolor no se irá aunque me vaya quedará de ti la sonrisa de las sombras que tu frente planeaba , había que matar a la muchach

8 - A la muchacha que quisiste, la imagen que guardabas, debías escupir mi nombre sobre la cuesta, despertarme del rostro que escondía en

9 - En mi almohada, encerar los salones de una nueva madrugada, ser una mariposa en un jardín cerrado para mí, abierto para el mundo



10 - mataste para siempre el banco de los besos, la senda de Neruda entre la madreselva y los jazmines, el cigarro compartido, el café co

11 - Con los labios del señor de la pandereta temblando en el Noray, con el polvo caído al pie de las murallas,

***

Pero mi dolor no se irá aunque me vaya
quedará de ti la sonrisa de las sombras
que tu frente frunció
como una madrugada que cerró los salones;
había que matar a la muchacha que quisiste,
la imagen que guardaste en avenidas desiertas
entre la gente,
debías esculpir mi nombre en la temible cuesta
que suben los pintores que olvidan en el marasmo,
despertarme del rostro que escondía en mi almohada,
encerar la patina de un nuevo amanecer,
ser una mariposa en un jardín cerrado
para mi huella, mi orgullo y mi esperanza.

Mataste para siempre el banco de los besos,
la senda de Neruda en los jazmines,
el cigarro compartido,
el café aromado con el tiempo de lluvia,
con la melodía de un sábado por la tarde,
con los labios del hombre
que tocaba la pandereta
temblando en una esquina  del Noray,
con el polvo de un amor caído
al pie de las murallas
en el recuerdo de unos ojos que luchan
contra el mar de las incomprensiones.



***


12 - Ya no busco en tu cabello, la huella de los jazmines, el rumor de los destellos de una mañana de abril, pero el alma s

13 - Pero la lira se muere cuando escucho aquel quejido, cuando pienso en las líneas de tu boca en mi almohada

14 - En los rellanos del puerto, en los bares escondidos, en la senda de la risa que se ha perdido en tu cara

***

Ya no busco en tu cabello,
la huella de los jazmines
que se ha perdido en la luna,
el rumor de los destellos
de la mañana de abril,
porque el alma se me rompe
en el vuelo y los estanques
porque mi lira se muere
cuando escucho aquel quejido
en las lágrimas del sauce,
cuando pienso en las líneas
de tu boca en mi almohada

Por los rellanos del aire
que ya no tienen tu aliento,
por los bares escondidos
que sufren ebrios de muerte,
por la senda de la risa
que se ha perdido en tu cara
mi corazón te recuerda,
ha perdido la esperanza.

***

Pero mi dolor no se irá aunque me vaya
quedará la sonrisa de las sombras
que tu frente frunció
en una madrugada que cerró los salones;
había que matar a la muchacha que quisiste,
la imagen que guardaste en avenidas desiertas
entre la muchedumbre que no sabía hablar
y los coches sin freno que ignoraban tu acento,
debías esculpir mi nombre en la temible cuesta
que suben los pintores
olvidados en el marasmo de la piedra enmohecida,
despertarme del rostro que escondía en un estante,
encerar los reflejos de un nuevo amanecer,
ser una mariposa en un jardín cerrado
para mi huella,
mi orgullo y mi esperanza yacían en la colina
que apenas pude hollar y con la tarde se apagaba.

Mataste para siempre el banco de los besos,
la senda de un poema perdido en los jazmines,
el cigarro compartido,
el café aromado con el tiempo de lluvia,
con la melodía de un sábado por la tarde,
con los labios del hombre
que tocaba la pandereta
temblando en una esquina  del Noray,
con el polvo de un amor caído
al pie de las murallas
en el recuerdo de unos ojos que luchan
contra el mar de las incomprensiones.

Ya no tengo tus anhelos,
ya no encuentro en tu mirada
la huella de las memorias
que se han perdido en el agua,
la luna de las caricias,
de marzo por la mañana
resiste en mi soledad
en las nubes, en las ramas,
en el vuelo y los estanques
de una encendida palabra
porque se me rompe el alma

porque mi lira se muere
cuando escucho aquel quejido
en las lágrimas del sauce,
cuando pienso en las líneas
de tu boca en mi almohada

Por los rellanos del aire
que ya no tienen tu aliento,
por los bares escondidos
que sufren ebrios de muerte,
por la senda de la risa
que se ha perdido en tu cara
mi corazón te recuerda,
ha perdido la esperanza.



Tiempos modernos

Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,
islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,
una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,
un grito en las tinieblas, 
somos la mirada abstracta de un sueño que no ha nacido,
el despertar de un monstruo inocente que muere
entre las pesadillas del hombre de la calle.

Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,
ya he bebido la sed de un amor que no brilla ni se apaga,
se derrumbaron los muros, me dijiste,
pero sigue la barrera entre tú y yo cuando hablamos del silencio,
de las incomunicaciones telemáticas, 
de tu tarjeta sin firma que se pierde en nuestra nube.

Somos la arena violenta que golpea en el rostro 
de un niño dormido para siempre en la playa,
aquellos que no escuchan a los muertos 
que vagan en los periódicos,
llegamos siempre tarde al último combate
y sostenemos sonriendo el hacha al verdugo.

Teniendo en cuenta que, tanto tú como yo, somos impredecibles a la hora de evaluar qué nos ha llamado la atención en un comentario para enfilar una respuesta, reconozco que nunca podré saber lo que dijiste. Supongo que consideraste que no era lo que querías.

Nocturno de las Palmeras

Yo sé bien que esta noche
 desangelada y fría
me llevará a la sombra de la calle que pasa
que tome por sorpresa algún coche extraviado
entre los focos blancos de una eterna promesa
mientras busco en la senda de los viejos retratos
una mirada tuya que pueda acompañarme.
 
Yo sé muy bien que entonces inundará mi rostro
el vendaval errático que sufre tu agonía
y cruzaré la calle con la lluvia ligera
que empiece a concentrarse sobre los adoquines
a rodear las almas quietas de las farolas,
y escribiré canciones del amor y la muerte,
caminaré sin sombra entre los soportales
que acojan solitarios amantes que conversen
y la vía desierta cobrará algún calor.

Te diré que te quiero, nunca llegó el olvido
al corazón que espera tenerte en la alborada.

Las palmeras mojadas, mecidas por el viento
parecen detener la esperanza un instante
y la muerte estará más cerca se la barca
anclada de tu alma que cruza la bahía, 
y los pechos caídos se erguirán para siempre
y pensaré de nuevo en Eleanor Rigby,
Ah look at all the lonely people![1]  




[1] Paul McCartney: ¡Oh, mira a toda esa gente sola!
Yo sé bien que esta noche
 desangelada y fría
me llevará a la sombra de la calle que llueve
y toma por sorpresa algún coche extraviado
entre los focos blancos de una eterna promesa
mientras busco en la senda de los viejos retratos
una mirada tuya que pueda acompañarme
y ya no me conoce.
Yo sé muy bien que entonces inundará mi rostro
el vendaval errático que sufre tu agonía
y cruzaré la calle con la lluvia ligera
que empiece a concentrarse sobre los adoquines
a rodear las almas quietas de las farolas,
y escribiré canciones del amor y la muerte,
caminaré sin sombra entre los soportales
que acojan solitarios amantes que conversen
sobre los adoquines que escriben en sus costillas
y la vía desierta que cobrará algún calor.

Te diré que te quiero, nunca llegó el olvido
al corazón que espera y no tiene esperanza.

Las palmeras mojadas, mecidas por el viento
parecen detener la angustia de un instante
y la muerte estará más cerca se la barca
anclada de tu alma que cruza la bahía, 
y los pechos caídos se erguirán para siempre
y pensaré de nuevo en Eleanor Rigby,
Ah look at all the lonely people![1]  




[1] Paul McCartney: ¡Oh, mira a toda esa gente sola!