lunes, 21 de agosto de 2023

Palabras a Sylvia

 

rodeó su casa
de alambradas y muros impasables
contra el tiempo rebelde
tanto que nadie lo rompiera
con maldiciones, puños, amenazas,
ni con amor tampoco.
(Sylvia Plath - Solterona - Versión de Jesús Pardo)
 

No sigo por carácter,
la determinación no me arrastra,
mi única hazaña es seguir en pie
a pesar de tu mirada.

*** *** *** *** ***


Ya te lo he dicho antes;
no sé pactar una derrota,
la vida no me ha permitido
sostener una bandera blanca
en la mano,
una toalla rota esperando en la esquina
donde cae la huella de un beso sepultado,
un acuerdo sin sangre con la muerte y el olvido.

Aún veo emerger la tristeza en la sombra de tu rostro,
vago por los pasillos del tren que nunca llega
y no se detiene en tu mirada,
ya no encuentro el corazón de la ciudad
ni las columnas de acanto
donde nos conocimos entre reproches,
no serás para mí la América que destroza las fronteras,
que no mira al pasado mientras recibe
ataúdes con medallas y sollozos.

Soñé que escribía tu nombre en el agua
que no vuelve a la mar,
que escrutabas el olor de una metáfora oculta,
que brotabas en el infierno de una nube
fugaz y lastimera,
que sonreías con ternura cuando ya habías muerto.
 
2

Contra las cuerdas

Nunca te has preguntado si tengo miedo
cuando aparezco en la escena desafiante,
me pediste que te amara en la sonrisa
y en los reproches,
pero no pude
desterrar de mi mente a la muchacha
díscola y perdida
que se puso un vestido y un maquillaje prestados.

Estoy confundido por la voz de la memoria,
donde hundes cada deseo de liberarme
con una mirada espesa,
nunca te asomarás a mi dolor,
soy ese alguien que sufre contra las cuerdas,
que no puede librarse
de los golpes enmascarados
y se levanta de frente en el castigo,
ese alguien que no tiene una toalla
para arrojarla al centro de la muerte
y pregunta a las farolas
por la persistencia en su rostro
de los moratones profundos
que lloran en el recuerdo.

 

 


 

Estoy tranquila. Estoy tranquila. Es la calma que
precede a algo terrible:
El amarillo minuto antes de que el viento se levante,
cuando las hojas
vuelven hacia arriba las pálidas palmas de sus manos.

(Tres mujeres - Fragmento . Traducción de Jonio González o Jorge Ritter o Eli Tolaretxipi)

    El hombre de la calle suele controlar el trastorno bipolar la noche en que tira un televisor por la ventana, Hallie, pero los poetas sucumben a los encantos de las fases de euforia, entonces a la locura la llaman inspiración. Phil Ochs quiso acabar con ella de una vez, quién sabe si lo logró, Syd Barret vivió la mayor parte de su vida retirado, siendo incapaz de escribir un poema durante años, John Lennon pudo perder la vida en Hamburgo, correr la misma suerte que Stuart, su amigo íntimo de entonces, en una pelea desigual con marinos de dos metros, el gran Jeff Buckley se ahogó en un río una noche en que se sentía exultante y rendía homenaje a Led Zeppelin... Silvia era académicamente brillante, muy atractiva, la persiguió hasta el final la figura autoritaria y rigorista de su padre, muerto cuando era niña, y tuvo la mala suerte de dejar que entrara en su vida un poeta seductor y enamoradizo como Ted Hugues. La obra maestra de este último es "Cartas de cumpleaños", en ellas hace un recorrido profundo a su relación con Sylvia.

La muerte, la esperanza, los trenes,
los días, el desencanto
seguirán avanzando quietos en sus raíles,
marchitarán las lágrimas el pañuelo
de los atardeceres
que abrazaran tu rostro en el último suspiro.
(Francisco Enrique León - (Sobre una fotografía)

    Cuando eres loco una vez lo eres siempre, es como ser médico o payaso. Sylvia fue bipolar en varias fases de su vida, dos intentos de suicidio lo atestiguan. El tercero fue mortal y es, más que probable, que no estuviera loca en ese momento sino desesperada por un abandono cruel que no pudo asimilar. Las mujeres inteligentes suelen ser autodestructivas.

 

.

 
    "Como muchos de los que se recuestan en un diván buscando alivio para sus padecimientos, el diarista ama su enfermedad, pero lo singular de su caso es que pone más empeño en mantenerse fiel a lo que le dificulta la vida que al deseo de curarse (es el caso de Cheever, pero también el de Pavese, el de Katherine Mansfield, el de Alejandra Pizarnik). No se conforma con reconocerse enfermo, quiere ser lo que lo enferma, las fuerzas que lo destruyen, pero también, al mismo tiempo, el organismo que todavía resiste. Por eso, antes que para conocerse o modificarse, se examina diariamente por escrito para precisar, con una sutileza infinita, los contornos de su 'cuadro', que son los de su excepcionalidad."

(Alberto Giordano)

 

Carta de amor

No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva
es porque he estado muerta,
aunque sin saberlo,
como si fuera una piedra,
quieta en mi sitio,
siguiendo mis maneras.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste alzar los ojos hacia el éter
en paz, y sin esperanza, sin duda,
y asir los astros en el azul con ellos.
(Sylvia Plath - Variación - F. E. León)

 

 

    Está claro, Hallie, que la gran Sylvia es la que tú has elegido, es esa que se emborracha con metáforas brillantes y le da un tono vibrante a la desesperanza, sólo al alcance del Dylan más inspirado, ese que no llegó a conocer por culpa de la muerte.


 

    "Una vez más siento la distancia que existe entre mi deseo o mis ambiciones y mis limitadas capacidades […] Ahora vuelvo a tener la sensación de que jamás seré capaz de escribir una historia interesante ni un buen poema, mucho menos uno malo. Todo está detenido. Los exámenes me angustian. Me he metido sola en un atolladero mental y soy incapaz de salir. ¡Cómo me encanta ir a parar siempre al mismo sitio!"

 

(Sylvia Plath - Diario).

El último poema que escribió Sylvia Plath se llama Límite.

Su cuerpo se ha perfeccionado.
su cuerpo.
muerto luce la sonrisa del acabamiento,
la ilusión de un anhelo griego.
fluye por las volutas de su toga,
sus pies
descalzos parecen decir
hasta aquí hemos llegado, se acabó.
(Fragmento - Traducción - La Red)

 


 

    Para escribir el poema me basé en el recuerdo que tenía de uno de los poemas de Carta de cumpleaños de Ted Hugues. Él, acomplejado por su origen humilde (nació en una cuenca minera), se sintió fascinado por ella, representaba a la joven, poderosa y deslumbrante América. Él a la Inglaterra con graves problemas laborales.

 

 

Hallie Hernández Alfaro escribió: Dom, 09 Oct 2022 9:08 .

    Muy interesante lo que expresas en estas líneas, Enrique; la intensidad de las mujeres inteligentes y altamente sensibles es un arma de doble filo, un don que puede perder la perspectiva y hacer del apego, el gran emperador de la mente. Creo que los hombres inteligentes (especialmente los poetas) también suelen ser propicios a la autodestrucción.
Me abandonó el amor que siempre me guiaba,
hasta tú que me amaste en silencio, me gritas que estoy loco;
un expediente abierto
que no podrá cerrarse me acompaña
y unas alas partidas para saltar al vacío.
(Francisco Enrique León - Sobre una fotografía de Sylvia Plath))

    Me interesa más Sylvia como mujer que como poeta, era bella y fascinante. Me recuerda a la mujer con la que llevo toda una vida, es complicada, como ella, no quiere amar, lo que desea fervientemente es vivir el amor, un amor militante que puede resultar agotador y, según en qué instante, nos puede parecer un tanto cursi, nadie puede mover una ficha en el tablero de sus mundos soñados, no siguen al verdadero Platón sino al sueño de sus ideas. La poesía de Sylvia 
(también la de Laura), ha sido etiquetada como Confesional. Yo siempre la he tratado como de la Experiencia interior, ya sé que es paradójico, pero así es como la veo.
 
 
 
Hallie Hernández Alfaro escribió: Dom, 09 Oct 2022 9:08 .

    Uff, ambas cualidades: la belleza y la poesía, en una figura como Sylvia, son difíciles de separar y relativizar. Quizás parezca más fácil hacerlo con el amor de tu vida (por la posibilidad de cercanía inmediata); aún así, no creo que lo sea.

 

 



    Sylvia era una mujer muy bella, muy buena poeta, escribía como si fuera una condena, como si los viejos severos, con su padre al frente, la estuvieran mirando mientras concebía un poema. Supongo que tenía un coeficiente intelectual muy alto. Desde mi punto de vista, eso fue una rémora para su poesía, pienso que la poesía debe ser más intuitiva, no estar completamente sometida por la mente. Vuelvo a pensar en lo que decía Brecht sobre el trato que el mundo da a los poetas, es aberrante; Ted Hugues y ella tuvieron que aceptar trabajos ingratos para vivir, a veces escribían a escondidas.

(Estamos ante un libro escrito por alguien obsesionado, herido y que estuvo profundamente enamorado. Nunca se había visto nada parecido en literatura.»
Andrew Motion - Sobre Cartas de cumpleaños)


Y acaso un fantasma, intentando oír tus palabras
/.../ se serenó. O se incendió de repente
con la quemadura de la doble envidia.

(Ted Hugues - Cumbres borrascosas - Traducción -Luis Antonio de Villena)

    Ted fue linchado por las feministas tras el suicidio de Sylvia, puede que no les faltara motivos para que les cayera antipático, a pesar de su sonrisa irresistible para los galanteos, pero en esos momentos se dejaron llevar por el fervor y no tenían los datos que ahora tenemos para inculparle sin juicio. Fueron excesivas y, hasta cierto punto, injustas. Ted, posiblemente el mejor poeta británico del siglo XX, era un donjuán impenitente sin que su matrimonio fuera un obstáculo para sus conquistas, lo que era reprobable. De ahí a pensar que maltratara a Sylvia y que fuera responsable directo de su muerte hay un paso muy grande. No hay pruebas concluyentes. No le ayuda a Ted el que su segunda esposa, por la que abandonó a Sylvia, y también poeta, se suicidara, o que sacara una buena suma de dinero controlando la obra de Sylvia que no estaba publicada en el momento de su muerte, más de la mitad de lo que escribió, y que destruyera aquellos escritos que pudieran manchar su reputación, con el pretexto de que no quería que sus hijos se enteraran de las disputas del matrimonio.

"No acababa de reconocerse en su tono, que le parecía a veces impostado, y además tenía la sensación de que al publicarlos podría cometer un oscuro crimen de exhibicionismo moral. De eso hablaba en uno de los poemas más estremecedores del libro: Los perros se están comiendo a vuestra madre:

Demasiado tarde
para salvar lo que ella fue. /.../
La desenterraron ).

(Santos Domínguez - (Traductor de los versos - Luis Antonio de Villena)) "

    No me gusta nada la obra genuina de Ted, totémica, simbólica y misteriosa, por ella fue nombrado "Poeta Laureado" en 1982 ante la renuncia de Philip Larkin. Pero se me redime con "Cartas de Cumpleaños" consagradas casi en su totalidad a su relación con Sylvia. Considero esta obra a la altura de "La tierra baldía" o "Los sonidos del Mersey".
Armilo Brotón escribió: Dom, 09 Oct 2022 13:07

 

Una belleza en la tragedia, una rosa con espinas, que has sabido reflejar con hondura en este poema retrato.


    Estoy convencido de que Silvia era una buena persona, a pesar de sus traumas. No quería, de ninguna forma,que otros pasaran el dolor que ella pasó. Feminista revolucionaria, practicaba un servilismo hacia el hombre por amor; deseaba que Ted, su marido, triunfara mil veces antes que ella, así fue.

    No soy una persona al uso, no tengo doctrina, Hallie, pero eso no me excusa, ya que lo sabía apenas con seis años, eso hace que me cueste trabajo relacionarme (entablo amistad fácilmente, pero no logro mantenerla; el azar juega en mi contra) y con nadie es más difícil esto que con la persona que duerme a mi lado. Se parece más a Sylvia físicamente que en su poesía y no es frágil mentalmente, vive con la determinación de quien cree firmemente que está en el camino, se hace duro, duro como un ladrillo.
 
 

 

sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.
(Sylvia Plath)

    La poca correspondencia. suya que he leído me demuestra que era incapaz de hacerle daño a nadie, excepto a ella misma, así lo expresaba Billie Holiday en una de sus frases famosas. Pienso como Silvia, Las cartas de cumpleaños, que ella no pudo conocer, convierten a Ted Hugues en un poeta superlativo. Pero cae antipático; engaños constantes como si ella no existiera, cierta dejación del cuidado de los niños. Dice muy poco a favor de él que quemara los últimos meses del diario de Sylvia, hay quien llega a afirmar que había huellas inequívocas de maltrato, es más, los más radicales piensan que el aborto que tuvo la poeta pudo deberse a una paliza. 

 

  

     En uno de los poemas fundamentales del libro, Ouija, una voz profética le dice a Sylvia:

Vendrá la Fama. Especialmente para ti.
La fama no puede evitarse. Y cuando llegue
la habrás pagado con tu felicidad,
con tu marido y con tu propia vida.
(Ted Hugues - Traducción: Luis Antonio de Villena)

    Ante el acoso que sufrió durante años, Ted Hugues respondió siempre con el silencio, fue un marido infiel, egoísta y desconsiderado, pero en un suicidio la responsable es la persona que lo comete, y suele tener un desequilibrio mental y emocional. Sylvia planificó el suyo con todo detalle, para evitar que sus hijos pudieran recibir algún daño. La segunda esposa de Ted, la poeta Assia Wevill, la causante de la ruptura del matrimonio con Sylvia, también acabó suicidándose, en este caso se llevó por delante en sus ansias destructivas a Shura, la hija que tuvo con Ted. Este tuvo que soportar el peso de estas tres cruces durante años, nunca lo superó. No era una buena persona, pero no era un asesino, así es como le gritaban en sus comparecencias públicas. Las feministas arrancaban su apellido de la lápida de Sylvia y él, incansablemente, lo volvía a reponer.
 
.
esas derrotadas acanaladuras,
aquellas coronas de acanto,
y el cuervo apacigua su ropa.
Brezo hirsuto heredas, élitros de abeja,

dos suicidios, lobos penates,
horas negras. Estrellas duras
que amarilleando van ya cielo arriba.

(Sylvia Plath - Jardín solariego - Traducción - Jesús Pardo)

    Nunca me desarmó la inteligencia de Sylvia, no posibilitó que encontrara un lugar amable en el mundo, es más, cabe la posibilidad de que fuera una esclava de ella, que amara a un hombre que no sabía amarla, lo que la convirtió en un ser indefenso que no podía enfrentarse a la crudeza del mundo. Pero sus sentimientos me desarbolaron, apenas ya leídos tres poemas. Tuve la suerte de que uno de ellos fuera "Como Cristo", quizás desde entonces la haya encontrado pocas veces, pero esa sensación que me dejó entre el placer y el martirio es tan grande que merece la pena seguir hurgando entre sus escritos para volver a encontrarla.
 
. 
 
    Al hilo de las conversaciones y todo lo que has ido exponiendo, además de los poemas de Silvia, me haces cercana a la poeta a la cual rindes un hermoso homenaje, muy sincero, en busca de la belleza y la verdad. Y me quedo en el poema de Cristo. Lo buscaré. Ya sé que visto desde fuera de la fe, parece una cosa de auto-engaño lo de creer en Cristo, pero a mí me cambió la vida. El placer del martirio, la cruz. Qué significan? A esto es mejor que responda cada uno, sin quedar atrapado en los moldes de ninguna religión.
(Raul Muñoz)


    Siempre tuve nostalgia de lo que nunca tuve, Raul, y sé que nunca podré tener. Me admira tu seriedad, la autenticidad con la que me hablas de tu deriva existencial, esa que me ha puesto en un aprieto; no encuentro el poema "Como Cristo", no sé si lo leí o pensé que lo leía, ya ni siquiera creo que exista. Recuerdo la sensación que me dejó, pero ya no estoy seguro de que supiera interpretarlo; era joven y aún creía en las revoluciones. No está mal seguir a ese hombre que hablaba del perdón en el marco de la brutalidad implacable del Mundo Antiguo. En nuestros días de pasión nos reflejamos en la suya.

 
 
    Puede que Ted, en vez de la América deslumbrante que le posibilitara brillar, se encontró a una muchacha triste e indefensa que había intentado suicidarse dos veces, quizás para llamar la atención, para mostrar a sus seres queridos que existía, quizás para librarse de la pesada carga de su maldita inteligencia. Ted pasaría a ser un villano para siempre, hizo méritos, pero no relacionados con la delincuencia, sin que pudiera librarle de ello sus Cartas de cumpleaños; no hay arrepentimiento, solo dolor simple en grisalla. No se puede recuperar lo perdido a través de la memoria, en su debe siempre estará que no quisiera vivir un gran amor.

2 comentarios:

  1. "dos suicidios, lobos penates,
    horas negras. Estrellas duras
    que amarilleando van ya cielo arriba.
    La araña sobre su maroma"
    Eterna Sylvia. Siempre eterna.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. que sonreías con ternura cuando ya habías muerto.

    Es posible, Tatiana, que Sylvia muriera, al menos dos veces, antes de morir, así lo expresó de una forma explícita y desgarradora en unas anotaciones, en algún poema.

    Muchas gracias.

    ResponderEliminar

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.