miércoles, 26 de noviembre de 2014

Miguel Hernández - Serrat - Umbrío por la pena casi bruno

 

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida. 


       Alguna vez leí en alguna parte que una publicación argentina especializada en música popular había hecho una lista con los mejores álbumes cantados en castellano y había colocado en primer lugar el de Serrat dedicado a Miguel Hernández. No puedo sino aplaudirles a los que hicieron la elección por el buen gusto que tuvieron y pienso que hay demasiadas razones por las que mucha gente deba opinar así, a pesar de que me guste más el de Antonio Machado del propio Joan Manuel y Mujeres de Silvio Rodríguez. Serrat en su mejor momento, rodeado de colaboradores excepcionales que se escondían en un inmerecido anonimato, la elección de poemas imprescindibles y otros que, no siéndolo, cobran en su voz y en su entrega apasionada esa calidad.  

       Tenemos la suerte de contar con un hombre que nació para ponerle música a la poesía e interpretarla, se llama Paco Ibáñez, pero Serrat en los dos discos que he mencionado nos hizo alcanzar unas cumbres de las que aún no nos hemos bajado.

                                                                                        26/11/2014



       Vicente, Rafel, Andrés, creo que habéis abierto un debate muy interesante. Solo por posicionarme diré que como obra completa de Miguel Hernández es "El rayo que no cesa" la que tengo en más alta estima, y, como sabéis, está constituida principalmente por sonetos. Reconozco que los poemas que más me gustan del poeta oriolano son aquellos del "Cancionero y romancero de ausencias" en los que puede librarse del angustioso sentimiento de la devastación y la muerte, desgraciadamente pocos, volví a leerlo hace unos cuatro años y lo vi más sórdido y desesperanzador que nunca, como documento del hombre acorralado es inmenso, pero considero que es una poesía aprisionada por las circunstancias, el poeta es desplazado por el hombre.

       Volviendo al tema de los sonetos de Miguel Hernández, es cierto que, en sus ansias innovadoras, ya se había relacionado con los poetas los poetas del 27 y conocido sus destellos vanguardistas, no siempre está afortunado, pero, de la misma forma que cuando analizamos un disco solemos juzgarlo por el número de obras maestras que contiene y por los intentos que sin llegar a buen fin nos sugieren que estaban en el buen camino, pongamos el Álbum blanco de los Beatles como ejemplo, para mí "El rayo que no cesa" es una obra imprescindible porque, aparte de la celebradísima "Elegía a Ramón Sijé" tiene algunos de los mejores sonetos que se hayan escrito en nuestra lengua; "Como el toro he nacido para el luto", "Umbrío por la pena casi bruno", "Tengo estos huesos hechos a las penas".

       Un abrazo a todos vosotros, y gracias por esta oportunidad que brindáis para que volvamos la mirada hacia este gran poeta.

                                                                                                                                  17/01/2013


6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Desconozco, Fanny, como ha podido ocurrir pero se ha borrado tu comentario (debería haber hablado en primera persona). Me fastidia mucho, más aún que cuando leo algunas cosas que dije y pienso que no debería haber dicho aunque me resista a borrarlo. Ha debido ser una más de mis torpezas. Lo leí anoche y por lo que recuerdo me dabas pie a que insistiera en un tema que me es especialmente querido, si lo has conservado me gustaría que lo volvieras a colgar. Ya dije que me gusta más el disco de Antonio Machado que el de Miguel Hernández, pero encuentro muy respetable la opinión de aquellos que piensan lo contrario y sé que tienen argumentos sólidos para defenderlo, cuando lo escuché por primera vez, puedo estar hablando de 1975, me quedé prendado en primer lugar por la canción que lo abre "Menos tu vientre", entré de lleno en la tragedia y la impotencia del poeta con "Las nanas de la cebolla" y tuve una relación extraña y obsesiva con "La canción última", aún recuerdo en un cuarto oscuro en la casa de mis padres dándole para atrás a la cinta del radiocassette para volver a escucharla una vez había terminado. Pintada. no vacía, pintada está mi casa.

    Un abrazo, Fanny, perdona lo que ha ocurrido, solo puede haber sido causado por una de mis torpezas, como ya te dije.

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  3. Enrique, a mí me ha ocurrido una vez borrar sin querer dos comentarios; el ratón se resbaló y fue a parar sobre "eliminar", así que no hay por qué preocuparse.

    Me gusta mucho esta entrada sobre Miguel Hernández porque fue en mi juventud mi poeta preferido; sabía de memoria casi todos los poemas de "El Rayo que no cesa" y, aún hoy puedo recitar varios versos que siempre me acompañarán.
    Coincido contigo también, en que me gusta más el disco dedicado a Machado. El de Miguel Hernández me decepcionó un poco; no encontré en la música ni en la voz de Serrat, las emociones que mis lecturas anteriores de estos poemas me provocaron; me pareció blanda su interpretación, no me trasmitía la profunda tristeza del poeta ni la fuerza de sus versos. Pero sé que a otros les gustó; tal vez era el primer encuentro con estos poemas y, naturalmente, tenían que emocionarles.

    Más o menos esto era lo que te decía en el anterior comentario y recordando un verso de la elegía a su amigo Ramón Sijé, me permití decirte:
    No te ausentes, Enrique, "que tenemos que hablar de muchas cosas"...

    Un abrazo.

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    1. ¡Qué bien que hables de Miguel Hernández! Fue en mi juventud mi poeta preferido y aprendí de memoria los poemas de "El Rayo que no cesa" que aún hoy recuerdo. Todos los que citas tienen una fuerza tremenda, desgarradores e intensos y de un lenguaje metafórico que apunta directo al corazón.
      También coincido contigo en que, como poemas cantados, me gusta más el disco de Serrat dedicado a Machado. La música y forma de cantar los poemas de Miguel Hernández, me decepcionó un poco; no encontré la fuerza expresiva que yo sentí y siento al leerlos y que me emociona.

      Bueno, Enrique, gracias por hablar de poetas. Y no te ausentes, "que aún tenemos que hablar de muchas cosas".

      Un abrazo.

      Bueno, Fanny, reproduzco aquí el primer comentario que me enviaste, me di cuenta de que lo tenía en el correo.

      La primera vez que leí a Miguel Hernández fue en mi libro de 3º de bachillerato, eran dos versos de la elegía a Ramón Sijé que ponían como ejemplo de hipérbole; "Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler me duele hasta el aliento". Me gustaron tanto que visité la biblioteca del instituto, algo muy raro, y copié el poema entero. Años después me dejaron una antología bastante extensa de Losada, creó que la desgasté y comprobé que un gran poeta también puede tener poemas mediocres e incluso de gusto dudoso, pero en conjunto me gustó mucho y durante aquel verano apenas leí nada que no fuera aquel libro, con el prólogo incluído.

      Creo, Fanny, que no tenemos por que coincidir en todo, por mi anterior comentario habrás podido comprobar que yo considero este disco antológico. ¿Como podemos considerarlo cuando tiene en La boca y Romancillo de Mayo sus temas menos brillantes? Puede que haya quien prefiera leer La elegía y El niño yuntero, pero en ese caso se debe reconocer que son soberbias como canciones, pero las restantes, hasta seis, parecen decirnos que el poeta esperaba que alguien excepcional naciera para ponerles música y cantarlas.

      Un abrazo, Fanny, creo que está muy bien que cada uno expongamos nuestros argumentos. Me gustaría que volvieras a escuchar "Menos tu vientre" y habláramos sobre la profundidad y los sentimientos que puede haber en una canción.

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    2. Tengo las Obras Completas, publicadas por Editorial Losada en 1960 y tengo que decirte que sus prosas y obras de teatro no me emocionan ni mucho menos, como los poemas.Y dentro de estos sigo releyendo los de "El Rayo que no cesa" ,"Cancionero y romancero de ausencias" (al que pertenece "Menos tu vientre /todo es confuso") y los "Ultimos poemas" ( "Nanas de la cebolla "y otros menos conocidos pero muy hermosos) .
      Cuando vuelva a escuchar el disco de Serrat, tal vez piense de otro modo a lo que pensé cuando lo oí por primera vez.Yo había asistido en París a recitales en los que los poemas de Miguel Hernández se recitaban apasionadamente unos y desgarradoramente otros, y en Serrat encontré una tristeza lánguida, un lamento, que contrastaba con la efervescencia con la que yo había escuchado y leído esos poemas.

      También me gusta mucho este: "Mis ojos sin tus ojos/ no son ojos/ que son dos hormigueros solitarios"...En fin, increíblemente bellos e intensos.

      Saludos, Enrique.

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    3. Sin duda, Fanny, te gustará mucho volver a escuchar esta obra maestra, dos genios que se encuentran en un instante preciso, ya ves que el que hizo Serrat recientemente es digno, pero está a mucha distancia de éste. La desnudez, la sobriedad que Joan Manuel eligió para acompañar estos poemas es acertada, su voz vibra y transmite con una gran emotividad llena de respeto lo que dice. No tiene la diversidad ni los diferentes matices de cuando interpreta a Antonio Machado, pero por trayectoria y personalidad éste le daba un campo más ancho; Andalucía, Castilla, juventud, Hernández no pudo superarla, edad adulta e incluso una vejez prematura, esa España que el bueno de Antonio quería con toda su alma que se quedara atrás para siempre y surgiera un país libre y orgulloso de su riqueza.

      Paco Damas dedicó su disco Tristes guerras a Miguel Hernández, es muy bueno en su conjunto y tiene tres canciones esplendorosas (ya me cuentas); El mar, El sol, la rosa y el niño y Tengo estos huesos hechos a las penas.

      Estoy encantado, Fanny, con tu mirada apasionada hacia este poeta imprescindible que apenas tuvo alegrías. Sus amigos del 27 no lo tenían considerado demasiado bien. Todos hemos decidido que estaban equivocados, de vez en cuando el pueblo es sabio.

      Un abrazo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.