lunes, 3 de abril de 2017

Mi soledad.



El murmullo del viento 
que ronda la ventana
rompe el silencio de la calle sola
y acerca a mis labios palabras sin rima,
cantos de luna ebria de soledad,  
sones trasnochados
arrancados a las sombras sin luz ni armonía,
recorriendo caminos sin sueños, 

bosques de vastedades sin caminos,
casas vacías.

Soledad de árboles sin ramas, de muros
enredados en la neblina,
en callejones oscuros,
sin luz, esperanza
ni vida.

Coronas sin laureles, ríos de sombras,
amaneceres de insomnio en las tinieblas

donde laten palabras olvidadas y perdidas,
confundidas y atrapadas en la bruma,
en la mente extraña que siente
que no vive, que agoniza sola.

Así es mi soledad, fiel compañera
de  mis huesos y mis heridas,
de mis sueños perdidos en la aurora,
en el  anochecer de  los montes,
en el estanque azul de la mañana.

En esos montes del recuerdo. Sólo
en  tardes azules de estío
y en crudas mañanas de invierno
arde aún con fe, con amor y con luz
tu cuerpo junto al mío.


(Laura A. M. - Traducción)

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.