miércoles, 27 de mayo de 2020

Cuando alcances el momento - 13 de junio de 2019

Cuando alcances el momento de una  fotografía
 llegarás a la soledad de un pensamiento 
que se aleja en el mar, de una mirada
que se cierra entre los edificios,
y una cantante que derrama su melancolía entre los bancos
vuelve a las alas 
de una mariposa que se posa en el último verso de un poema perdido
que podría ser él mismo que recitaste mientras te miraba
y que sigue cayendo
en tu alma cada vez que te llamo
con la desesperación de una estrella que canta su tristeza,
con la agonía  de las farolas que se refugian en el olvido de la playa. 

Memorias de Hydra - Fotografía ; 13 de junio de 2019

Que la vejez resalta
por su impaciencia sólo las miserias
y no podré salir nunca del abismo
de mi muerte
aunque sonría;
que doy vueltas a los barrotes de la tierra
como la bestia enjaulada que persigo en mí;
que de todas las cuerdas que tuve marcadas
en el rostro y en la sangre
solo acabé tirando de la que estaba rota
porque era la más humilde, la más sincera,
la única pura
porque perdió su pan en el reparto de los bienes
y lo que no había ganado todavía.
(Pasolini – Análisis tardío - Variación - F. E. León))

Fotografía - Hydra 1964 908d5410


Te vas lejos, lejos de mí
pero te siento cada vez que respiras.
( Cohen - Avalancha - Variación -F.E. León)

Fotografía

Estás ahí, en ese trozo de papel borrado
que ya no habla de cambios
y de justicia
en las alcantarillas vestidas de negro,.
en mis brazos estás cuando duermes,
en el deseo de amarte por encima de las parras
y de la muerte
cuando respiras en mis labios,
en mi sombrero, en el olvido en mi camisa
y como la nube de polvo
sin camino que mecía cada mañana
los vestigios de las plegarias perseguidas
que se perdían en la taberna y el vino por la noche,
en el vuelo nervioso de una golondrina
que plegaba las alas y emprendía otro sueño
en un libro cerrado
golpeando en las ramas de una puerta postergada
que aguarda tu presencia... llorosa,
ebria, torpe, ensangrentada y risueña... 

(Memoria de Hydra)

Pasa el tiempo - 13 de junio de 2019 - 19:03

Pasa el tiempo en tu sonrisa y vuelves a los espejos
de los troncos
caídos en la acera estrecha
y vuelves a las alas
de la cometa azul que se enreda con la tarde
y refleja en los mares la caricia de tu rostro.

Nadie podrá decirte que no buscaras 
lo perdido
en el  corazón que latía en los labios del intento,
ni en el balcón donde colgaba el flujo de los geranios.

Nadie podrá negar que cruzaras las nubes solitarias
con tu blusa anudada en la  cintura,
que abrazaras el culto 
de una mirada penetrante en el silencio 
e inundaras con arrojo y con caricias la lágrima de la rosa perdida
en el interior de una derrota inconsolable.

Sigues en mis  anhelos 
con tus alas en mi brazos, el candor en las mejillas
y en mi  sonrisa enciendes 
la memoria prendida de los héroes marchitos
que no encontraron el canto en el corazón del viajero.

Sigues en mi memoria moviendo los instantes
y el primer verso en el que te buscaba 
y por el que sufro cada vez que me acuerdo todavía.

Cuando llegue el corazón perdido ; 12 de julio de 2019 : 13 de junio 19:13

Cuando llegue el corazón perdido de la noche
te preguntaré
si queda un beso para que te recuerde, 
para saber cómo llamarte
cuando la escena haya concluido  
en la oscuridad profunda que se anuda
a los árboles de las aceras
mientras tiembla en los pasillos el alma de los  pájaros
que perdieron las notas, la caricia, el vuelo 
y las sombras del ayer.

Te abrazaré en  las aceras de la calle
que escribimos con otro nombre 
para llevarte el amor que permanezca
en una  ciudad torpe y abandonada,
para abrir una cortina que muestre un mensaje 
 en el suelo desierto de una hoja caída.

He arrancado palabras en las esquinas del silencio,
he clavado un lamento sobre un recuerdo derruido,
una rosa en la ventana donde la luz se quiebra 
en la soledad de las alas que no encontraron la brisa.

He buscado la proclama que procelosa hiere 
en la frente luminosa de un profeta
cuyo nombre en las horas se ha disuelto,
el paso de los amantes solitarios que  fuimos
 que vuelven a la misma farola 
en el brillo tenue de una sentida estrella.


****/*



Te abrazaré en  el silencio de las calles ruinosas

para llevarte el amor de una  ciudad torpe y abandonada
y abrir una cortina que deje tu mensaje 
 en una enredadera
que lleve una caricia sobre el muro derruido de un canto apasionado.

Te escribiré  mis deseos en pétalos vencidos
 cuando se apague el resplandor de la antigua ventana
y la soledad de los recuerdos en la brisa,
cuando aparezca en tu cuaderno
la proclama que hiere en la frente de un profeta,
el paso de los amantes 
que envuelve la canción de las farolas
y acoge en un discurso las alas de los vuelos,
 una mirada oscura que me busca en los tejados,
 un llanto de guitarra.

Cuando llegue el corázón

Cuando llegue el corazón perdido de la noche
te preguntaré
si queda un beso para que te recuerde, 
para saber cómo llamarte
cuando la escena haya concluido  
en la oscuridad profunda que se anuda
a los árboles de las aceras
mientras tiembla en los pasillos el alma de los  pájaros
que perdieron las notas, la caricia, el vuelo 
y las sombras del ayer.

Te abrazaré en  el silencio de las calles ruinosas
para llevarte el amor de una  ciudad torpe y abandonada
y abrir una cortina que deje tu mensaje 
 en una enredadera
que lleve una caricia sobre el muro derruido de un canto apasionado
que se arrastre en el suelo desierto de una hoja caída.

He arrancado palabras en las esquinas del silencio para buscarte,
he clavado un lamento sobre un recuerdo derruido para tenerte
 y una rosa en la ventana donde la luz se quiebra 
en la soledad de las alas que no encontraron la brisa.


***   ***   ***

He buscado la proclama que procelosa hiere 
en la frente luminosa de un profeta
cuyo nombre en las horas se ha disuelto,
el paso de los amantes solitarios que  fuimos
 que vuelven a la misma farola 
en el brillo tenue de una sentida estrella.


****/*






Te escribiré  mis deseos en pétalos vencidos
 cuando se apague el resplandor de la antigua ventana
y la soledad de los recuerdos en la brisa,
cuando aparezca en tu cuaderno
la proclama que hierve en la frente de un profeta
abandonado en una playa,
el paso de los amantes 
que envuelve la canción de las farolas
y acoge en un discurso las alas de los vuelos,
 una mirada oscura que me busca en los tejados,
 un Pierrot apasionado, 
mártir de un llanto de guitarra.

Cuando llegue el corazón 13 de junio de 2019 20:54


Cuando llegue el corazón perdido de la noche
te preguntaré
si queda un beso para que te recuerde, 
para saber cómo llamarte
cuando la escena haya concluido  
en la oscuridad profunda que se anuda
a los árboles torcidos de las aceras
mientras tiembla en los pasajes el alma de los pájaros
que perdieron las notas, la caricia, el vuelo 
y las sombras del ayer.

Te abrazaré en el silencio de las calles ruinosas
para llevarte el amor de una ciudad torpe y abandonada
y abrir una cortina que deje tu mensaje 
 en una enredadera
que lleve una caricia sobre el muro derruido de un canto angustiado
que se arrastre en el suelo desierto de una hoja caída.

He arrancado palabras en las esquinas del silencio para buscarte,
he clavado un lamento sobre un recuerdo derruido para tenerte,
 una rosa en la ventana donde la luz se quiebra ante los clavos,
ante la soledad de las alas 
que no encontraron  en los labios la quietud de la brisa.


Publicación


Quiero llevarte el amor que queda 
 en una ciudad abandonada
y erigir una canción en los labios del viento
que recuerde una caricia sobre un muro derruido
con la presencia de un nombre que nunca supe escribir
y que nunca sabré borrar.


Cuando llegue el corazón perdido de la noche
te preguntaré
si queda un beso para que te recuerde,
para saber cómo llamarte
cuando la escena haya concluido
en la oscuridad profunda que se anuda
a los árboles torcidos de las aceras
mientras tiembla en los pasajes el alma de los pájaros
que perdieron las notas, la caricia, los refugios
y las sombras celestes de los vuelos de ayer.

Te abrazaré en las herrumbres de las calles ruinosas
para llevarte el amor que encuentre
en una ciudad torpe, arbitraria y abandonada,
para abrir una cortina que deje tu mensaje
en una enredadera
que lleve una caricia sobre el muro derruido de un canto angustiado
que se arrastre en el suelo desierto de una hoja caída
en la que nunca me dejaste la dirección de tu voz.

He arrancado palabras en las esquinas del silencio para buscarte,
he clavado un lamento sobre un recuerdo derruido para tenerte,
una rosa en la ventana donde la luz se quiebra
ante las cruces quejumbrosas,
ante la soledad de las alas
que no encontraron  en los labios la quietud de la brisa.

Vía Crucis

He prendido una herida que recuerda tu nombre en la playa,
he bajado a las arenas y oigo el rumor del muro
en la rendija donde anidan los vencejos
y el clamor de tu paso alborota el agua que golpea en las rocas
y penetra en el muelle que solo conserva una hilera 
tormentosa que muestra la fragilidad de su costado.

Vuelvo a un poema perdido en la arena que llega de otro tiempo,
al campanario que no volvió a volar, al Vía Crucis
que impregnaba el dolor de cada derrumbe
y te llevaba las espinas de cada pensamiento  
cuando vivir era un pecado,
un cilicio aferrado a la ceniza posada en tu frente,
el estigma de un amor que nunca abandonó el temblor de tu pecho.

Sigues en mis anhelos - 15 de junio

Sigues en mis  anhelos cruzando la nostalgia
y en el dolor marchitas
un poema en tus manos, con la memoria perdida 
de los pájaros de la sombra que inundaron las mareas
adentrándose en las algas
pero no pudieron enterrar tu mirada en el viento,
tu palabra en el olvido, tus velas en las cenizas de la noche.

Sigues en mi interior persiguiendo aquel verso
que buscara tu ojos en un rubor de luna, 
viajara en tu camisa, latiera en tu sangre
y brotara en mis manos sin poder detenerlo
edificando notas esparcidas 
en  retratos gastados
que no encontraron abrigo en los vestigios sombríos de la calle. 

Todavía me duele el rumor de los trenes que partieron,
de tu aliento vibrando sobre los arlequines
del canto del alero 
que acumula la huella
de las hojas  pisadas de un poema sin firma,
la palabra de los puentes que sufría en las alturas
mientras volvía a los senderos 
de las ideas extraviadas
en el tierno frescor de una tarde caída.


Sigues en mi memoria viviendo los instantes
que tejieron el despertar de las caricias ciegas
y el primer verso encendido
 que buscaba tus manos
y por el que sufro cada vez que te retengo 
en la mirada constante,
cada vez que lo escribo en los labios que persisten
en las palabras precisas que cubrieran el espacio 
de los naves que siguen persiguiendo tus islas
de las rosas que aún florecen en el recuerdo.

Facturas bien adornadas

Me gusta tu actitud ante estos intercambios de opiniones, Lluvia, es muy difícil precisar lo que puedes decir de un poema y, a veces, eso es algo, dependiendo del momento y de la indefensión, que se convierte en necesario. Escribir es lo que tú haces aunque sé que no es la corriente mayoritaria, pero eso puede hacer de ti alguien especial y también un paria sentimental cuando no encuentras las teclas que identifica sin mayores problemas la mayoría. Es evidente que no te conozco, comprendo que lo absurdo es proceder como yo lo he hecho siempre, pensar que podré escapar de entre las cuerdas a base de escribir; estos tiempos apenas distinguen entre una factura bien enmarcada y un poema mal escrito. Sé poco de ti pero reconozco que tienes unas actitudes que, sin lugar a dudas, me seducen. Cada día se hace más difícil justificar el hecho por el que se escribe, cada día se hace más difícil saber si sentimos satisfacción o vergüenza por haber escrito un poema.

Desconozco, Lluvia, si estos comentarios te llevan poco o mucho tiempo, pero en los síntomas observo que los singulariza y me transmites de que no quieres dejar un solo momento de intentar   

La noche se sumerge


La noche se sumerge en las luces que gritan en el agua,
apenas una palabra me acerca al amor
que me diste,
entre el miedo y las cenizas
quiero volver al mundo de tus manos temblorosas,
a escribir versos sentidos en la soledad de la niebla
que se hunde en lo profundo de los bares
que rodean los candiles de los huecos
que se pierden en la orilla de la espuma.

Era todo más cálido con la sombra de tus alas,
más abierta la vida en el corazón de la calle
que llenaste de caricias
mientras las gaviotas graznaban su rabia entre las olas,
el muelle nos acogía encadenados
y las farolas luchaban con su grito de luz adormecida.



La noche se sumerge en las luces que mueren en el agua,
apenas una palabra me acerca al amor
que me diste,
entre el miedo y las cenizas
quiero volver al mundo de tus manos temblorosas,
a escribir versos sentidos en la soledad de la niebla
que se hunde en lo profundo de los bares
que rodean los candiles de los huecos
que se pierden en la orilla de la espuma.

Era todo más cálido con la sombra de tus alas,
más abierta la vida en el corazón de la calle
que llenaste de caricias
mientras las gaviotas graznaban su rabia entre las olas,
y el muelle nos acogía encadenados

a una farola que luchaba con su grito de luz adormecida
contra el llanto de la luna entre las nubes



La noche se sumerge en las luces que gritan en el agua,
apenas una palabra me acerca al amor
que me diste
 y que camina entre el miedo y las cenizas
que marcan el recuerdo de la Piedra del Pineo.

Quiero volver al mundo de tus manos temblorosas,
a escribir versos sentidos en la soledad del humo
que se hunde en lo profundo de los bares
y rodea los candiles de los huecos
que se pierden en la orilla de la espuma.

Era todo más cálido bajo la sombra de tus alas,
más abierta la vida en el corazón de la calle
que llenaste de caricias y canciones
mientras las gaviotas graznaban su rabia entre las olas,
y el muelle nos acogía encadenados
a una farola que luchaba con su grito de luz adormecida
contra el llanto de la luna que viajaba entre la niebla.




La noche se sumerge en las luces que se ahogan en el agua,
apenas una palabra me acerca al amor
profundo que me diste
 y que camina entre el miedo y los rescoldos
que marcan la avenida de la Piedra del Pineo.

Quiero volver al mundo de tus manos temblorosas,
a escribir pétalos sentidos en la soledad del humo
que se hunde en la techumbre de los bares
y rodea los candiles de los huecos
que se apagan en la orilla de la espuma.

Era todo más cálido bajo la sombra de tus alas,
más abierta la vida en el corazón de la calle
que llenaste de caricias y canciones
mientras las gaviotas graznaban su rabia entre las olas,
y el muelle nos acogía encadenados
a una farola que luchaba con su grito de luz adormecida
contra el llanto de la luna que viajaba entre la niebla.

Recuerdo de Lady Day 2 - 23 de junio de 2019




Te diré que te quiero;

nunca llegó el olvido

al corazón que aguarda y no tiene esperanza.


(Conversaciones con Laura - 17 de mayo)

Solo puedo acercarme a ti para volver al silencio
y decirte
que eres el itinerario que perdieron las flores de la esperanza,
que tus velas se despliegan indefensas ante cualquier sonrisa,
que no quieres volver  
a la frialdad de un requiebro sin norte 
hundido en la humedad de una almohada, 
que  tu maleta encalló en el armario de los rieles del olvido,
y tu carmín se deshace en las fuentes ahogadas
de otra mustia melodía 
cuando fluyen la penumbra y el pesar de los escombros.

Ahora eres un poema cubierto por las hojas,
una resistencia amortajada 
que vaga en los andenes de los pasajes oscuros
con un llanto desesperado 
porque has perdido la llama oscura de los puertos
donde aún tiemblan las llagas escondidas
cuando cae tu voz en los dominios 
descontrolados y perversos de la nieve de la noche.

Aún sostengo tu acento brotando en la cadencia
profunda y transparente 
del fraseo que hierve en cada quiebro afligido, 
aún  espero que vuelvas desde ningún lugar.

He buscado tu sombra en el suelo de los parques,
en el rincón de los rastrojos
 que juntos recorrimos con el alma estremecida,
con el vestido que aún vibra en la escena que perece
tierna entre tus labios, el bolso y la linterna.

He amado - 25 de julio

1

He amado la sombra inquieta
de tu vestido
en la nube profunda de tu canto,
la hiedra levantada inundando de palabras los muros
y la huella sentida que aún tiembla en mi garganta
cuando despierta la aurora de tu rostro.

2

He llegado a los tablones desiguales
de los atracaderos
esperando la llama oscura de tus manos,
en la farola de piedra
y su quejido de sombras cuando penetraba el humo
en la lúgubre taberna de los poetas vencidos
que nunca encontraron la ruta de los versos ,
en los juegos desarbolados
que llegaban a tu boca y encendían los deseos
en los mástiles desprendidos
 en la noche más oscura empapada en la neblina.

3

Solo puedo buscarte como una isla remota
que escucha en la mañana
la voz de los misterios
que levanta la huella de una palabra en la frente
que aún dice que me amas
y te entrego la higuera donde saltaban los pájaros,
el lienzo abandonado 
donde florecían los lirios y las ramas,
el cuaderno de espigas donde aún aparece tu nombre,
y te entrego 
la melodía de las viejas canciones provenzales
que sonaban entre los arbustos y los recovecos del pasado,
en la belleza peregrina de tu sonrisa 
que inundaba las barcas de la almadraba 
y los requiebros de amor 
que resplandecían en un poema mal escrito.