jueves, 27 de noviembre de 2014

En los límites de la humildad

       A veces pienso, Laura, que lo que escribo no es suficientemente bueno para que se publique, pero otras veces lucho contra las sombras de mi propio egocentrismo porque pienso que soy muy, muy bueno. Entonces me doy cuenta por el comportamiento que intuyo en muchas personas que escriben en los foros, ya que en ellos me muevo y me desvelo sin posibilidad de encontrar un abrigo,  que también ellos piensan así de sí mismos aunque casi todas saben defenderse mejor que yo de la fragilidad que supone transmitir esa sensación que será interpretada casi con toda seguridad como un ejemplo insoportable de soberbia y de arrogancia. Pero ese pensamiento de mis mejores momentos simplemente significa que sé reconocer que he hecho algo bien, como si fuera de otro, como si no me acordara de que es mío, ni siquiera porque lleve mi firma y eso es así si no fuera porque muchas veces aparece la luz de tu nombre. 



              Me gustaría decirle a más de uno, por ejemplo, que García Montero es de mi misma edad, vive rodeado por las mismas contradicciones que yo, en el mismo país que nos duele cada vez que leemos el periódico y hace lo mismo aunque en diferente lugar. Tiene el privilegio de vivir de lo que sabe hacer y le gusta. Aunque su éxito y mi fracaso, en su caso no cabe la menor duda de que sí, fueran merecidos, ni él ni ninguno de los grandes que pasaron, no te voy a mentar lo que Lorca significa para mí, merecen que me dirija a ellos como si estuvieran en otra dimensión, son por encima de todo hombres, hombres que pasan y sueñan, cuyas vidas se debaten entre el gozo y el dolor y arrancan sus palabras más luminosas de las sombras. Admito el miedo que siento de mostrar mi obra sin restricciones, sin avisar,como decía X.,  olvidando que eres un simple aficionado, pero no puedo sustraerme de la tristeza de que nadie haya lanzado las campanas al vuelo por compartir espacio, tiempo e ilusiones con fueras de serie como J,  N., A., P., o M., sabes bien a quienes me refiero y te he enseñado sus poemas más de una vez, por poner unos ejemplos ilustrativos, porque hay algunos más y se nos pierden otros mientras hay quienes reciben premios prestigiosos sin que yo pueda ocultar mi estupor. No entiendo halagos desmedidos en obras mediocres de famosos en algunos casos con otras magistrales, podría poner muchos ejemplos, ni el pavor de manifestar abiertamente lo que no puede medirse, es una de las grandezas del arte, cuando se trata de desconocidos.


    Lo popular y lo populista, Verdi y Rossini, Bécquer y Campoamor.

Conversación con Virginia  sobre "En los límites de la humildad". (Es pública, aunque nadie la haya leído.)


8-12-2014

Querido amigo:

        Lo de bueno y malo, mejor o peor, tan-más-menos ¡Son conceptos tan relativos y subjetivos!

             Piensa que en los tiempos que corren los reconocimientos por lo general requieren estar introducido en los circulos indicados... ¡ Si se dieran a los méritos no existirían "indicados"! 

                No voy a profundizar en esto pues para cada cual va  a tener diferentes lecturas. 

             En los foros hay muchos que desean exponer su anónima obra a los ojos que no les han prestado las editoriales y muchos que simplemente tienen algo que expresar y lo hacen sin más pretensiones. La diferencia con el que vive de su obra es eso, el dinero y el "prestigio"( lo pongo entre comillas). Lo bueno de los foros es que todos ahora pueden mostrarse, las letras ahí quedan; el uso que de ellas se hagan en el futuro es incierto... pero tienen un futuro ¿y quién sabe? Si yo tuviera que hacer un estudio sociológico, humanístico... elegiría los foros.  En cualquier caso decirte que es un honor y un placer compartir espacio contigo. Cuando se elige un foro se hace porque es el lugar en dónde se desea estar y con quiénes se desea compartir. Un abrazo.

9 de Diciembre de 2014





        No me gustaría confundirte, Virginia. Mi posicionamiento principal se resuelve en buscar unos criterios que puedan determinar si una obra de arte lo es o es una coqueta y afortunada artesanía, pienso que el relativismo que preconizas es muy peligroso, no nos va a ayudar a distinguir lo bueno de lo malo.

             La llegada del verso libre ha creado una confusión tan grande en la poesía que con mucha probabilidad ha superado a la de la abstracción en la pintura, pero en ésta hay resortes para clarificar, técnicas palpables, méritos evidentes. Teniendo en cuenta que casi todos hablamos, todos los que hablamos nos hemos convertido en poeta, no es malo escribir mal y sentirse poeta, pero no debemos otorgar premios importantes con jurados que no conocen el lenguaje de la poesía, que se decantará por el efectismo más que por lo efectivo, y por lo tanto, valioso.

       Con respecto a los foros, no puedo quejarme, se me lee y se me comenta muy por encima de la media y de lo que esperaba, pero no encuentro lo que busco aunque haya dejado de molestarme verme rodeado por tantas estrellas.

 10 de Diciembre
       Nunca podremos ponernos de acuerdo respecto a este criterio. A mí no me gustan las varas de medir, ni que existan quienes se erigen medidores, tal vez deba convivir y compartir con ellos y lo haré sin problemas sencillamente porque para mi siempre serán personas limitadas por sus propias medidas. En ninguna faceta artística  creativa se deberían aplicar tales desatinos... y si  me apuras aún entraría en la discusión de si serían de aplicación en la ejecución de la obra conocida siempre que se definiera como una variante y se mencionara al autor del original.


9 Diciembre de 2014


       He leído varias veces tu réplica, Virginia, y perdóname, no llego a captar lo que me quieres decir, creo que estás circunscribiendo este asunto al ámbito de los foros y yo estoy hablando del Arte, ese que precisamente tienen algunos de nuestros compañeros tengan o no tengan buena  estrella. Pero si vas por donde me imagino, no estoy de acuerdo contigo; Pavarotti era grande porque después de una paliza brutal era capaz de dar más "do de pechos" que nadie, Mozart porque iba haciendo partícipe de una canción a más y más cantantes y lo hacía in crescendo y sin perder la armonía, Verdi supo reflejar las aspiraciones de independencia de los italianos en el coro de los esclavos de Nabucco, si tocas el corazón colectivo tienes que ser muy bueno necesariamente, un Beethoven completamente sordo por entonces nos emocionó con las ansias de libertad y armonía del hombre nuevo extrayendo los sonidos de su corazón al traducir en música la inmortal Oda de la alegría de Schiller. En fin, Chopin supo fingir que se moría en cada nocturno con una técnica que solo le pudo otorgar el mismísimo Diablo. Utilizar el término vara de medir en los casos que te he expuesto, aunque sea para que veamos lo arriba que están, no me resulta demasiado bello.

      No, no puedo ir diciendo que los sacerdotes son muy buenos si me bendicen y perversos si no quieren que mire las estrellas desde dentro. En ese aspecto, los foros son un juego en donde se premia la sombra supuesta de la buena persona, los contactos y lo participativo que se pueda llegar a ser, si las personas que tienen que decidir a quienes encumbramos no saben o no quieren distinguir entre lo que parece bueno y lo que realmente los es, es su problema, no tengo una solución para corregirlo sin que se me presente la furia de la irritabilidad de los poetas como si hubiera cometido un sacrilegio. Pero, Virginia, para saber distinguir lo que te he dicho hay que tener criterio; Darío escribió un soneto en alejandrinos prodigioso, y todos los versos acababan en palabra esdrújula. Creía en ello y se ajustaba a su ideal estético. Pídele lo mismo a muchos grandes poetas  que andan por ahí dando lecciones magistrales en los medios.  

       Gracias, Virginia, creo que sí podemos ponernos de acuerdo, el arte no es aleatorio, detrás de él hay un corazón y un alma que deben servirse de los conocimientos que ha acumulado una mente. 

10 de Diciembre de 2014

         Pavarotti es un fenómeno de masas, tiene técnica y potencia pero le falta la melodiosa   armonía, que otros tenores dando solo los “do de pecho” justos consiguen, convirtiéndose en magia el efecto que produce su garganta integrándose en la partitura de la obra y pareciendo una fuente de milagrosas palabras; por decir uno y ser español Alfredo Kraus en su momento.

        Verdi también fue un fenómeno de masas y  tuvo cantidad de detractores  clasistas que consideraban su música frívola.  El Coro al que te refieres, Va pensiero magnífico a mí me encanta, no fue más que otro efecto populista, y ya ves hoy su música se sigue tocando más que otras de grandes autores y es precursora de la nuestra, nos encanta el romanticismo y emoción de sus obras… En fin compañero… para qué seguir.

11 de Diciembre de 2014

       Comparto que los foros son poco críticos y muy contempladores, soy como tú partidaria de las críticas cáusticas si  son necesarias, se aprende  muchísimo de ellas  y  hace salir la flema del autor. Pero se necesita un gran equilibrio para moderar un foro  así, yo lo hice fue una época muy gratificante y no fue retirada ni una letra de lo que allí se dijo… y te aseguro que se dijo mucho y fuerte… Pero… Pero… Todo tiene un pero, y puede ser muy grande si no está asumido por los foristas , porque alguien puede considerarse dañado por las opiniones de otros, que como ahora tu y yo entren en un  intercambio de ideas contrastadas y llega un momento en que pasan a mayores… y eso es muy peligroso porque los puntos de vista divergentes pocas veces se sostienen en el mayor de los respetos.
En fin amigo mío, es condición del hombre ver las cosas desde su ángulo de visión, lo que hace que haya tantas versiones como los ojos que miran. 

12 de Diciembre de 2014

       Leo tu mensaje, Virginia y me parece que me estás dando la razón, yo también caigo y caeré en múltiples contradicciones. Creo que confundes populista con popular cuando te refieres a Pavarotti y a Verdi. Yo daría muchas horas de trabajo para desentrañar la fórmula que me hiciera popular aunque tengo claro que la popularidad la quiero para mi obra, querría los beneficios inherentes a ella pero permanecer siendo un ente anónimo.

       No tengo la ópera entre mis preferencias, puedo decirte que Wagner me resulta poco menos que insoportable y admiro con devoción de tonto ilusionado a Mozart y a Verdi, porque me emocionan, el uno como genio sin freno que no miente e insiste en la deriva a la que le lleva su música y el otro por saber conectar a través de su
pueblo postergado con el ansia de vuelo de todos los hombres de la tierra. La única ópera que he contemplado en directo en mi vida es la inigualable, heterodoxa e imprescindible Flauta mágica, disfruté hasta unos límites insospechables con la parte cantada, me exasperaba la historia paralela dramatizada, para una persona de nuestro tiempo es acaramelada e infantil en el peor sentido que se pueda tener de esta palabra. Wofgang Amadeus solo puso la mejor música que pudo, y estuvo fino, ese pastiche no tiene nada que ver con sus ideales de universalidad armoniosa de los  francmasones.
       Armonía, técnica, potencia, popular, son criterios, son puntos de vistas con los que hay que luchar hasta donde sea posible por objetivar. Supongo que eres bastante más joven que yo, si no es así, perdóname. Puede que estés más al principio del camino. La juventud se cura con el tiempo, pero, ya ves, yo no hubiera querido sanar nunca de esa locura.

          Yo no tengo mi Dios, como dicen tantos pedantes, si existe es él el que me tiene a mí, aunque no me haga mucha gracia.

 12 de Diciembre de 2014

       Perdóname, solo por matizar, he dicho que  " Va pensiero" fue un efecto populista, una solución  que le pidieron a Verdi para aguantar en las butacas a los espectadores que abandonaban la representación de  Nabucco en el entreacto. Solo a eso me he referido como populista.

 12 de Diciembre de 2014


     No tienes nada que perdonarme, Virginia, solo puedo agradecerte la aclaración, siempre es bueno saber algo nuevo. Eres un encanto que ha mantenido viva y con llama ardiente esta epístola que se me escapa.
 


  

       












       




































 Lo popular y lo populista, Verdi y Rossini, Bécquer y Campoamor.

Conversación con Virginia  sobre "En los límites de la humildad". (Es pública, aunque nadie la haya leído.)


8-12-2014

Querido amigo:

Lo de bueno y malo, mejor o peor, tan-más-menos ¡Son conceptos tan relativos y subjetivos!
Piensa que en los tiempos que corren los reconocimientos por lo general requieren estar introducido en los circulos indicados... ¡ Si se dieran a los méritos no existirían "indicados"!
No voy a profundizar en esto pues para cada cual va  a tener diferentes lecturas.
En los foros hay muchos que desean exponer su anónima obra a los ojos que no les han prestado las editoriales y muchos que simplemente tienen algo que expresar y lo hacen sin más pretensiones. La diferencia con el que vive de su obra es eso, el dinero y el "prestigio"( lo pongo entre comillas). Lo bueno de los foros es que todos ahora pueden mostrarse, las letras ahí quedan; el uso que de ellas se hagan en el futuro es incierto... pero tienen un futuro ¿y quién sabe? Si yo tuviera que hacer un estudio sociológico, humanístico... elegiría los foros.  En cualquier caso decirte que es un honor y un placer compartir espacio contigo. Cuando se elige un foro se hace porque es el lugar en dónde se desea estar y con quiénes se desea compartir. Un abrazo.


 No me gustaría confundirte, Virginia. Mi posicionamiento principal se resuelve en buscar unos criterios que puedan determinar si una obra de arte lo es o es una coqueta y afortunada artesanía, pienso que el relativismo que preconizas es muy peligroso, no nos va a ayudar a distinguir lo bueno de lo malo.

       La llegada del verso libre ha creado una confusión tan grande en la poesía que con mucha probabilidad ha superado a la de la abstracción en la pintura, pero en ésta hay resortes para clarificar, técnicas palpables, méritos evidentes. Teniendo en cuenta que casi todos hablamos, todos los que hablamos nos hemos convertido en poeta, no es malo escribir mal y sentirse poeta, pero no debemos otorgar premios importantes con jurados que no conocen el lenguaje de la poesía, que se decantará por el efectismo más que por lo valioso.

       Con respecto a los foros, no puedo quejarme, se me lee y se me comenta muy por encima de la media y de lo que esperaba, pero no encuentro lo que busco aunque haya dejado de molestarme verme rodeado por tantas estrellas.


Nunca podremos ponernos de acuerdo respecto a este criterio. A mí no me gustan las varas de medir, ni que existan quienes se erigen medidores, tal vez deba convivir y compartir con ellos y lo haré sin problemas sencillamente porque para mi siempre serán personas limitadas por sus propias medidas. En ninguna faceta artística  creativa se deberían aplicar tales desatinos... y si  me apuras aún entraría en la discusión de si serían de aplicación en la ejecución de la obra conocida siempre que se definiera como una variante y se mencionara al autor del original.

He leído varias veces tu réplica, Virginia, y perdóname, no llego a captar lo que me quieres decir, creo que estás circunscribiendo este asunto al ámbito de los foros y yo estoy hablando del Arte, ese que precisamente tienen algunos de nuestros compañeros tengan o no tengan buena  estrella. Pero si vas por donde me imagino, no estoy de acuerdo contigo; Pavarotti era grande porque después de una paliza brutal era capaz de dar más "do de pechos" que nadie, Mozart porque iba haciendo partícipe de una canción a más y más cantantes y lo hacía in crescendo y sin perder la armonía, Verdi supo reflejar las aspiraciones de independencia de los italianos en el coro de los esclavos de Nabucco, si tocas el corazón colectivo tienes que ser muy bueno necesariamente, un Beethoven completamente sordo por entonces nos emocionó con las ansias de libertad y armonía del hombre nuevo extrayendo los sonidos de su corazón al traducir en música la inmortal Oda de la alegría de Schiller. En fin, Chopin supo fingir que se moría en cada nocturno con una técnica que solo le pudo otorgar el mismísimo Diablo. Utilizar el término vara de medir en los casos que te he expuesto, aunque sea para que veamos lo arriba que están, no me resulta demasiado bello.

      No, no puedo ir diciendo que los sacerdotes son muy buenos si me bendicen y perversos si no quieren que mire las estrellas desde dentro. En ese aspecto, los foros son un juego en donde se premia la sombra supuesta de la buena persona, los contactos y lo participativo que se pueda llegar a ser, si las personas que tienen que decidir a quienes encumbramos no saben o no quieren distinguir entre lo que parece bueno y lo que realmente los es, es su problema, no tengo una solución para corregirlo sin que se me presente la furia de la irritabilidad de los poetas como si hubiera cometido un sacrilegio. Pero, Virginia, para saber distinguir lo que te he dicho hay que tener criterio; Darío escribió un soneto en alejandrinos prodigioso, y todos los versos acababan en palabra esdrújula. Creía en ello y se ajustaba a su ideal estético. Pídele lo mismo a muchos grandes poetas  que andan por ahí dando lecciones magistrales en los medios.  

Gracias, Virginia, creo que sí podemos ponernos de acuerdo, el arte no es aleatorio, detrás de él hay un corazón y un alma que deben servirse de los conocimientos que ha acumulado una mente. 


Pavarotti es un fenómeno de masas, tiene técnica y potencia pero le falta la melodiosa   armonía, que otros tenores dando solo los “do de pecho” justos consiguen, convirtiéndose en magia el efecto que produce su garganta integrándose en la partitura de la obra y pareciendo una fuente de milagrosas palabras; por decir uno y ser español Alfredo Kraus en su momento.
Verdi también fue un fenómeno de masas y  tuvo cantidad de detractores  clasistas que consideraban su música frívola.  El Coro al que te refieres, Va pensiero magnífico a mí me encanta, no fue más que otro efecto populista, y ya ves hoy su música se sigue tocando más que otras de grandes autores y es precursora de la nuestra, nos encanta el romanticismo y emoción de sus obras… En fin compañero… para qué seguir
Comparto que los foros son poco críticos y muy contempladores, soy como tú partidaria de las críticas cáusticas si  son necesarias, se aprende  muchísimo de ellas  y  hace salir la flema del autor. Pero se necesita un gran equilibrio para moderar un foro  así, yo lo hice fue una época muy gratificante y no fue retirada ni una letra de lo que allí se dijo… y te aseguro que se dijo mucho y fuerte… Pero… Pero… Todo tiene un pero, y puede ser muy grande si no está asumido por los foristas , porque alguien puede considerarse dañado por las opiniones de otros, que como ahora tu y yo entren en un  intercambio de ideas contrastadas y llega un momento en que pasan a mayores… y eso es muy peligroso porque los puntos de vista divergentes pocas veces se sostienen en el mayor de los respetos.
En fin amigo mío, es condición del hombre ver las cosas desde su ángulo de visión, lo que hace que haya tantas versiones como los ojos que miran.
Un abrazo


Leo tu mensaje, Virginia y me parece que me estás dando la razón, yo también caigo y caeré en múltiples contradicciones. Creo que confundes populista con popular cuando te refieres a Pavarotti y a Verdi. Yo daría muchas horas de trabajo para desentrañar la fórmula que me hiciera popular aunque tengo claro que la popularidad la quiero para mi obra, querría los beneficios inherentes a ella pero permanecer siendo un ente anónimo.

       No tengo la ópera entre mis preferencias, puedo decirte que Wagner me resulta poco menos que insoportable y admiro con devoción de tonto ilusionado a Mozart y a Verdi, porque me emocionan, el uno como genio sin freno que no miente e insiste en la deriva a la que le lleva su música y el otro por saber conectar a través de su


pueblo postergado con el ansia de vuelo de todos los hombres de la tierra. La única ópera que he contemplado en directo en mi vida es la inigualable, heterodoxa e imprescindible Flauta mágica, disfruté hasta unos límites insospechables con la parte cantada, me exasperaba la historia paralela dramatizada, para una persona de nuestro tiempo es acaramelada e infantil en el peor sentido que se pueda tener de esta palabra. Wofgang Amadeus solo puso la mejor música que pudo, y estuvo fino, ese pastiche no tiene nada que ver con sus ideales de universalidad armoniosa de los  francmasones.

       Armonía, técnica, potencia, popular, son criterios, son puntos de vistas con los que hay que luchar hasta donde sea posible por objetivar. Supongo que eres bastante más joven que yo, si no es así, perdóname. Puede que estés más al principio del camino. La juventud se cura con el tiempo, pero, ya ves, yo no hubiera querido sanar nunca de esa locura.

          Yo no tengo mi Dios, como dicen tantos pedantes, si existe es él el que me tiene a mí, aunque no me haga mucha gracia.



Perdóname, solo por matizar, he dicho que  " Va pensiero" fue un efecto populista, una solución  que le pidieron a Verdi para aguantar en las butacas a los espectadores que abandonaban la representación de  Nabucco en el entreacto. Solo a eso me he referido como populista. De nuevo un abrazo


No tienes nada que perdonarme, Virginia, solo puedo agradecerte la aclaración, siempre es bueno saber algo nuevo. Eres un encanto que ha mantenido viva y con llama ardiente esta epístola que se me escapa.

































































































 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Miguel Hernández - Serrat - Umbrío por la pena casi bruno

 

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida. 


       Alguna vez leí en alguna parte que una publicación argentina especializada en música popular había hecho una lista con los mejores álbumes cantados en castellano y había colocado en primer lugar el de Serrat dedicado a Miguel Hernández. No puedo sino aplaudirles a los que hicieron la elección por el buen gusto que tuvieron y pienso que hay demasiadas razones por las que mucha gente deba opinar así, a pesar de que me guste más el de Antonio Machado del propio Joan Manuel y Mujeres de Silvio Rodríguez. Serrat en su mejor momento, rodeado de colaboradores excepcionales que se escondían en un inmerecido anonimato, la elección de poemas imprescindibles y otros que, no siéndolo, cobran en su voz y en su entrega apasionada esa calidad.  

       Tenemos la suerte de contar con un hombre que nació para ponerle música a la poesía e interpretarla, se llama Paco Ibáñez, pero Serrat en los dos discos que he mencionado nos hizo alcanzar unas cumbres de las que aún no nos hemos bajado.

                                                                                        26/11/2014



       Vicente, Rafel, Andrés, creo que habéis abierto un debate muy interesante. Solo por posicionarme diré que como obra completa de Miguel Hernández es "El rayo que no cesa" la que tengo en más alta estima, y, como sabéis, está constituida principalmente por sonetos. Reconozco que los poemas que más me gustan del poeta oriolano son aquellos del "Cancionero y romancero de ausencias" en los que puede librarse del angustioso sentimiento de la devastación y la muerte, desgraciadamente pocos, volví a leerlo hace unos cuatro años y lo vi más sórdido y desesperanzador que nunca, como documento del hombre acorralado es inmenso, pero considero que es una poesía aprisionada por las circunstancias, el poeta es desplazado por el hombre.

       Volviendo al tema de los sonetos de Miguel Hernández, es cierto que, en sus ansias innovadoras, ya se había relacionado con los poetas los poetas del 27 y conocido sus destellos vanguardistas, no siempre está afortunado, pero, de la misma forma que cuando analizamos un disco solemos juzgarlo por el número de obras maestras que contiene y por los intentos que sin llegar a buen fin nos sugieren que estaban en el buen camino, pongamos el Álbum blanco de los Beatles como ejemplo, para mí "El rayo que no cesa" es una obra imprescindible porque, aparte de la celebradísima "Elegía a Ramón Sijé" tiene algunos de los mejores sonetos que se hayan escrito en nuestra lengua; "Como el toro he nacido para el luto", "Umbrío por la pena casi bruno", "Tengo estos huesos hechos a las penas".

       Un abrazo a todos vosotros, y gracias por esta oportunidad que brindáis para que volvamos la mirada hacia este gran poeta.

                                                                                                                                  17/01/2013


martes, 25 de noviembre de 2014

The Kinks - Days







Thank you for the days,
Those endless days, those sacred days you gave me.
I'm thinking of the days,
I won't forget a single day, believe me.

Descubrir una nueva canción que se te escapó y tardaste en volver a encontrarla porque el día de la presentación improvisada no quisiste perder tres minutos en mirarla a los ojos que se acabarían revelando de una belleza innombrable puede ser tan complejo en su simplicidad, tan fustigante cuando se recuerda el momento de ese voluntario olvido como grande es saber de memoria un himno que no has escuchado o volver a verte en la senda de los sentimientos puros cuando no se quiere analizar en un amor perdido circunstancias, ni culpas, sino recordar las sensaciones que hacían florecer las ansias de vivir.

Me gustaría poder hablar de Ray Davies y no mencionar su sentido del humor ni su inteligencia, ni las razones por las que en los países que no son de habla inglesa se sitúa a Los Kinks a años luz de Los Beatles o Los Rolling Stones en niveles de popularidad. En esta canción de un romanticismo vibrante y bienintencionado que intenta sepultar la derrota del presente en el triunfo del pasado, Ray Davies aparta su mirada crítica y corrosiva y se abraza a la exultante alegría de amar y haber sido amado, de guardar un maravilloso recuerdo que se lleva para los restos de la vida y lo proclama. 

Situaría "Days", así se llama la canción, muy cerca de "In my life", para algunas revistas especializadas la mejor canción del pop-rock. Creo que no se puede añadir más.

domingo, 23 de noviembre de 2014

En un día triste

En una tarde muy triste,
triste como tus ojos
dejan a quien los mira,
puedes romper el cielo,
abrir el horizonte,
evocar al poeta 
que pulsaba la lira
y pensar que el amor 
en ti es como la muerte,
de donde no se vuelve,
cuando no se respira.

Ya no sé qué decirte



Ya no sé qué decirte,

he ahondado en mi duda y me veo como siempre,

como un novio amputado del tumulto y las flores

que no encuentra calor

en sus miembros perdidos,

como un tonto exiliado del amor y el deseo

que añora la fragancia de un verso temerario.



Ya no sé qué decir de tu perfil sin sombra;

esta lengua de fuego ha de esperar dormida.

He surcado tu herida con palabras que eran

confesiones que nunca

quise haber pronunciado.



Amparado en la noche,

creyendo que sus manos cubrían mi mirada,

te explicaba las causas de mi huida al vacío,

mientras esos milagros que quería invocarte

volvían al sepulcro del que nunca salieron.



Mi lecho, situado detrás de la frontera,

aguardaba el dolor de mi cuerpo angustiado,

cuando el corto camino se hacía interminable.



 Intuía que la vida debía ser de otra forma,

que nunca conocí la calma del vencido.

Mientras nubes y rosas yacían en el oeste

no supe qué decir por despertar tu orgullo.

My back pages




      La fama ya no es aquello por lo que venderías tu alma sino aquello que maldices porque te impide tomar un café en el bar de la esquina mientras escribes algún verso de amor en una servilleta que acabaría manchada por el cerco que dejara el vaso sobre la mesa. Precisamente porque la chica a la que le diste tu número de teléfono el otro día debió perderlo, te acuerdas de María C., ya no sabes quién es, quién se esconde detrás del enigma de unas piernas y el fulgor de unas medias desgarradas por las manos de la lumbre y del deseo, por el pañuelo agitado por la fragilidad de las ramas descarnadas que duermen en los brazos de una presencia ausente.

   ¿Quién evocará los acordes inaudibles de la nada cuando le pregunten por Robert Zimmerman? Bob Dylan es distinto, todavía mira la acera donde cantaba las preocupaciones de un joven que se había dado cuenta de que la música estaba cambiando, que pensaba con determinación y coraje que no debíamos bailar al ritmo doctrinario de los dueños de la fiesta, estaba bien proclamar la rebeldía con la gabardina nihilista de James Dean soportando el aguacero o evocar con una lágrima sentida la frescura y la sonrisa de Buddy Holly cuando cantaba cada día, pero hay que hablar de problemas que afecten al conjunto de la sociedad y que nos implican en el perverso mundo de los mayores, dejamos atrás a Peter Pan, hay demasiadas reinas de corazones y este mundo nuestro no es el país de las maravillas.


       Hay quien pasa a la historia por escribir un solo himno, hay quien años después maltratará sus prístinas canciones cada vez que las interprete diciendo que le pertenecen, como ella que se quedó dormida para siempre, sin identidad, su nombre sepultado por el paso de las horas que no se marcan en el reloj de la plaza abandonada donde los recuerdos lloran, así suelen ser los sueños cuando los dejas escapar. Es muy difícil tocar con las manos el Paraíso y comprender que no eres Dios, despertar para darte cuenta de que tu pesadilla más perversa y difícil de dejar atrás eres tú mismo; lo peor que le puede pasar a un genio es encontrar el triunfo y tener que gestionar una encrucijada de inspiraciones entre una maraña de seguidores enfervorizados y enloquecidos. ¿Cómo puede ser de uno una canción que se escribió hace ahora cincuenta años y permanece en la memoria de un tiempo que no es de nadie y es el nuestro? ¿Llevaba razón David Bowie cuando te decía que tus poemas habían quedado para siempre escritos en las paredes de nuestras conciencias?



(23 de Noviembre de 2014)


sábado, 22 de noviembre de 2014

Déjame respirarte




Déjame respirarte
en la última tarde
que no tengan tus ojos
vestigios del amor.

Déjame ascenderte
en mi delirio alado,
para que pueda ser
albatros en tu risa.

No he perdido la llama
oscura de tus labios,
no he perdido tu pelo,
no te he crucificado.

Sigo en el camino
donde encontré tu huella.
Son tan largos los clavos,
tan frescas las espinas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La primera estrofa en una canción de Serrat.


Francament
m'hagués agradat molt més
que hagués estat primavera
i que la primera
fóra aquella nina rossa,
prima i pigarda
que cada tarda
pujava amb mi al tramvia
quan el jorn s'endormia.




       Desde que lo encontré en 1971 con Mediterráneo y lo perdí en 1976 con "Para piel de manzana" un disco casi tan bueno como aquél pero olvidado hasta por muchos de sus incondicionales, tuve a Joan Manuel Serrat como una de mis referencias como cantante y también como poeta. Me gustaba tanto que no tuve ningún problema en comprar o pedir que me grabaran algunos álbumes suyos, no le di mucha importancia a que algunos de ellos fueran en catalán. Suelo seguir escuchando a Serrat, viene bien detenerse en lo que dice y como lo dice, comprendo que hubiera mujeres de un barrio humilde como el mío que lo hubieran querido tener como hijo, comprendo que más de una muchacha temblara por él cuando lo viera alejarse con la guitarra al hombro, que pareciera tan cercano, tan abierto con esa sonrisa un tanto pícara y tan tierna que uno hubiera querido tenerlo como compañero en una partida de mus y contertulio en las noches de verano en la puerta adentrándonos en el misterio de una estrella parpadeando en el cielo azul oscuro.

       Esta canción pertenece a "Per el meu amic" (Para mi amigo), grabado en 1973, sin duda uno de los mejores discos de Serrat. No me gusta demasiado el tema central de la canción que he elegido para dar fe de ello, ni como lo trata, cuando intentas ser demasiado sincero y dices cosas que van en tu contra nadie te acaba creyendo del todo, pero la música es deliciosa, está empapada por aquella voz que hacía sentir y la primera es una de las estrofas más hermosas que yo recuerde de toda la música española.

jueves, 20 de noviembre de 2014

The Beatles - Julia.

La mitad de lo que digo no tiene sentido
pero solo lo hago para llegar a ti, Julia[1].
     
        Sé que a veces hablo como si tuviera comunicación directa con John Lennon, y esto lo digo como si hubiera alguien que pudiera advertirlo. Pero no, parece que he dado un paso adelante y algo que me parecía patético cuando lo advertía en Rafle[2] a pesar de su grandeza, hablar y seguir hablando aunque nadie te escuche e incluso cuando ponen un gesto contrariado, empieza a ocurrirme a mí y ya no me importa, debe haber algo bueno en ello cuando Rafle lo hacía. 

  
       Julia es una canción muy especial, una de las joyas, como Blackbird[3] o When my guitar gently weeps[4], del Álbum blanco, un disco irregular pero con canciones impresionantes que se vuelven más atractivas para los seguidores del cuarteto de Liverpool en tanto que algunas de ellas no son demasiado conocidas por el gran público.

Imagino que para Lennon no debió ser fácil escribir esta canción ensoñadora y entregada a la mujer a la que se la dedica; su madre. Las razones son demasiado obvias, Julia era una persona con muy buen carácter y con mucha suerte en alguna de sus decisiones, ella le regaló a John su primera guitarra, pero distó mucho de ser una buena madre; irresponsable, enamoradiza, caprichosa, abandonó la educación y la crianza de este genio en ciernes a su estricta hermana y a su cuñado, quien sería un amigo con el que John frecuentaba los cines para ver películas del oeste, y a quien le unía íntimamente compartir la misma cruz.    

       Julia murió atropellada cuando Lennon tenía 17 años y parecía haber vuelto, eso era lo que él quería creer. Los biógrafos de Lennon parecen querer dar más dimensión a la tragedia cuando recalcan que el coche que la arrolló era conducido por un policía borracho, eso sí, al menos estaba fuera de servicio.



[1] Half o what I say is meaningless / But I say it just to reach you, Julia.
[2] Rafle: entrañable amigo y lector compulsivo, su vida estaba en la lectura en la lectura de los grandes autores en un entorno que estaba lejos de comprender sus inclinaciones.
[3] Blackbird: Mirlo.
[4] Cuando mi guitarra dulcemente llora.