jueves, 27 de agosto de 2026

Nocturno en Toledo


...el silencio y la noche mordían con su abrazo

mi alma en la litera

y ardía el mundo de los tiernos y de los tristes

devastado por los celos de la espera que no muere.

(11 de abril)



Siempre arrastré las llagas de tu culpa

y sufrí por las cartas perdidas que no llegué a leer,

por las llamadas

que no pude escuchar mientras te maldecía,

mientras me acorralaban la ausencia y tu vestido

en una sala oscura que nunca frecuéntaste

y amarga me miraba

como si fuera un hijo de las sombras

atrapado en el fulgor hiriente de un recuerdo

que nunca permitiste

que descansara en el temblor de mi almohada.


Lloré por el rechazo que cubría mi rostro

y ahondaba en los rincones

del velo de la luna

que ardía en los espejos de una alcoba sin puerta,

en la espina de miel ensangrentada

de tus gélidas manos

en los días más grises que morían

y desfilaban huecos por las enredaderas

que nunca atravesaste con soltura,

por los escaparates

rotos que me mostraste en un rincón perdido,

en la noche del dolor que mordía las sábanas,

desgarraba mi orgullo y se hundía en mi mirada.

3 comentarios:

  1. Quise recordarte en un preciso rincón del pasado con el que no fuiste buena, Sigue doliéndome como si fueras mía y no pudiera verte ni tocarte,

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  2. Paco, tu Nocturno en Toledo es brutal. Oscuro, sincero y con imágenes que se clavan. Esa noche que muerde las sábanas y esa espera que no muere... me lo he llevado conmigo. Tienes un don. Enhorabuena
    Carmen

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.