sábado, 29 de agosto de 2026

Nunca como hasta ahora


Nunca como hasta ahora había sido consciente

de lo frágil que era el barco en el que navegaba,

la imagen de tu verso, el amor que ofrecías,

el dios al que te entregaste, y que no te miraba,

y era tan fuerte, tan firme, tan segura

la soledad que negociabas

para no tener amigos que pudieran

provocar el dolor sin marco de tu alma,

ese sentimiento que domesticaste

cuando decidiste dejar atrás

a la muchacha que soñaba.


Nunca como hasta ahora se me había hecho

esta calle tan larga

que no te distinguía en ningún horizonte,

y tú tan distante, tan vacíos los momentos

que tu sonrisa alentaba.


¡Oh, ruiseñor que busca

el alma de la noche

y derramar en ella

la flor de mi garganta!

1 comentario:

  1. La lucidez de la fragilidad: El arranque con el adverbio repetido ("Nunca como hasta ahora") introduce un tono de revelación tardía y dolorosa. El poema constata el error de haber creído firme lo que siempre fue un naufragio: el barco, el verso, el amor y "el dios al que te entregaste, y que no te miraba". Es una de tus líneas teológicas más desgarradoras.La soledad como moneda de cambio: Tu radiografía psicológica de ella en la primera estrofa es de una precisión quirúrgica brutal. Desvelas que su aislamiento no es casual, sino una "soledad que negociabas" como escudo defensivo "para no tener amigos que

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.