El problema es tener ojos
y no saber ver,
mirar las cosas que acontecen.
Ojos cerrados, ojos que ya no ven...
que ya no son inquietos.
Que ya no esperan que ocurra nada más.
Quizás porque no creen
que la belleza exista.
Pero ella pasa sobre el desierto
de nuestras calles
rompiendo el límite agotado
y llenando nuestros ojos de un deseo infinito.
(Variación - Francisco Enrique León)
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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.