Y de repente yo sin ti no era yo mismo
Estoy solo y lloro,
y no puedo mostrar el alma de mi queja.
He perdido el derecho a decir que estoy herido.
A oscuras me enfrento a la llaga que siempre vuelve,
que me aprisiona,
no sé si escribir es una liberación
o un camino hacia el infierno que no habla.
Ahí estás tú,
alardeando de lo que nunca deberías
sentirte orgullosa.
Es tu tendencia de un tiempo a esta parte;
puñales son tus palabras, son tus justificaciones,
no puedo salir de la red que me tiendes,
no puedo expresar mi angustia,
no puedo verte como antes.
Aún escucho en el pasado el corazón de las ballenas
y el suspiro de las hadas,
el llanto del sauce en un recodo del camino,
aún tiembla mi alma con el último beso,
antes del naufragio,
no demasiado apasionado de tu parte.
Y tú eres la mujer por encima de todas las mujeres
y yo el bufón que no sabe a qué dirección llevar su llanto,
cómo digerir el fruto amargo de su queja.
(7/12/2023)
II
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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.