domingo, 15 de noviembre de 2015

Ojalá

Ojalá que la Luna pueda salir sin ti,
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

        

            Recuerdo, Laura, que me hundías cada vez que me recordabas que yo encontraba la palabra precisa, la sonrisa perfecta para salir airoso de tu envite. 

             Siempre intuí que Ojalá, era una canción de amor con mucho resentimiento, muchas cuentas pendientes, mucha poesía tierna con el fusil al hombro, que las imágenes políticas habían sido elegidas para dejar escapar la frustración de toda una vida con hechos y azares íntimos que encontraban su ponderación en la transformación en el espejo distorsionado de todo un pueblo sin destino ¡Ay, Fidel, eres un viejo tonto, que no ves el hambre de quienes aún te adoran!. 

                  Me dijiste ayer que mi escritor en prosa era como tantos otros que sueñan y se promocionan con lo que tengan a mano. No haré proselitismo de mis ausencias, de mi miedo a escribir, estoy viviendo contigo los días más felices que recuerde, no quiero despertar de ellos a causa de tus celos sórdidos,  patológicos e injustificados; me fui de ti con la poesía bajo el brazo, nunca con unos cabellos locos y tiernos o unas caderas voluptuosas.

        Una de esas noches en que abandonabas mis ansias irrefrenables de vivir; éramos solo cinco despiertos en aquella casa, Najma dormía al pequeño Adán, vaya nombre para una criatura tan inocente y hermosa. Te lo he contado muchas veces pero nunca lo has tenido en cuenta. Resulta que pusimos un vídeo de Ojalá y todos se quedaron prendados con el primero de Enero, reclamaron a la lógica;  era la salida del mulato Batista de su régimen personal, en crueldad nada que ver con el cabrón de Franco. Yo decía que era la representación genial y llena de recovecos asfixiantes de una aventura que no quedaría nunca atrás. Lleva un nombre como tú me enseñaste; Emilia.

         Me preguntarás quién era la quinta persona; contéstate tú misma.

(Conversaciones con Laura A. M. -  26/12/2014)

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.