miércoles, 31 de agosto de 2016

Colinas de la Almadraba

Despertando en el miedo de sentir lo perdido,
evoco las colinas que recorrimos juntos.
Han pasado los años, parece que no somos
aquellos que se amaban y volaban cometas.

Los puertos se esfumaban
densos como la niebla
en una calle angosta,
la luz nos inundaba. Lejos, los edificios
perdían las ventanas, las puertas, los portales,
vagaba en los tejados
el último poema de tu amor que moría
al íntimo capricho que abrigaban tus ojos
y la tierra inflamaba las ansias del olvido,
tu pelo era una onda que perseguían mis manos
tu sonrisa una cruz,
tu cuerpo era el deseo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.