domingo, 28 de agosto de 2016

Un sueño que debería dejar de ser eterno

       

       Saint-Exupéry observaba la misma contradicción en la gente de su tiempo que nosotros observamos en la de nuestros días, podía sentirse más emocionada e implicada, a través del magnetismo de Gary Cooper, con la proyección de “Adiós a las armas” que con las imágenes en blanco y negro,  en un noticiario, que no reproducían el rojo de los tejados derruidos de los aviones asesinando el cielo de abril en Madrid. Es difícil comprender la futilidad con la que pasamos de llorar consternados, durante tres semanas, por un niño sirio muerto sobre la arena a no acordarnos que debemos exigir algo a los de siempre para que deje de haber cementerios marinos.

       (Alejandro Newquarter)

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.