lunes, 22 de agosto de 2016

Cinco minutos


Porque todo el mar cabría en la belleza oscura de tus ojos

y aún así me quedaría con la luz de tu mirada.


Cinco minutos de amor, un refugio en el recuerdo,
un alma que se emociona con  palabras sensibles
que apenas escuchas, que mueren arrinconadas
y dejas descosidas en un cuaderno sin solapa.

Los caminos se estrechan entre la luz que se acorta 
y difumina 
y llamas al grillo del hogar que no tuviste
porque estás sola 
como una muñeca perdida en un almacén
cuando terminan las rebajas,
como el silencio de los escaparates de la ciudad dormida,
como la golondrina 
que se enamora del invierno.

Pero esos momentos te llenan de vida,
resucitan a la niña que se perdió y se rebela
para que su madre adorne 
su pelo con un jazmín adolescente.

Retomas el camino que nunca conociste
mientras lloras la caída de la tarde
y a través de la ventana los árboles
se convierten en sombras,
tu corazón en un silencio que agoniza,
tu sonrisa en un gemido que traspasa la noche
y muere en el alba que olvidó de llamar a tu puerta,

desterrar a la muerte de tu silencio enamorada.


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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.