sábado, 7 de junio de 2025

Laura A. M. - Mi soledad - Non potevo

 Nunca aprendí a equivocarme, pero ejerzo, mal que bien, mi oficio errando como si fuera un maestro consumado de las equivocaciones. Te he fallado, Laura, a ti que eres asertiva y platónica (qué no socrática) al mismo tiempo, a ti que has luchado tantos años deseando meterme en el camino de la verdad, duela o no duela, pero la verdad también se inventa, dijo Don Antonio, mas no me enseñaron a mentir, venía de serie y aprendí, con mucho dolor, a decir la verdad cuando miento. Solo te quiero a ti y es cierto que nunca te siento tanto cómo cuando hablo con la soledad; es estar contigo sin estar sin ti. Tú no buscas la verdad, la exiges, como si fueras un Montaigne que intenta definir un tiempo marcado por la barbarie y la sangre entre hermanos, poco más o menos, como el nuestro.


A veces, a veces solo, me gustan mis errores.
Nunca encontré una razón para acallar
lo que grita en el silencio de los otros.
(Francisco Enrique León)

Según Pedro Sánchez se trata de entre elegir un independentismo moderado que, en cierta forma, siga manteniendo algunos vínculos con nuestro país y ese otro radicalizado en una sola dirección que no conduce a Roma; Bruselas, en este caso, siguiendo el modelo del Reino Unido, Suiza y Noruega, en este caso.
(12/05/2024 - Francisco Enrique León)


Igualmente sería interesante practicar el no ritmo, la no cadencia, la no musicalidad...
(Ana Muela Sopeña)


Voy andando como un funámbulo ciego que lleva la terribilitá del mundo en la mirada, la amargura del rostro de Salieri en la angustia de la Red. Y, sin embargo, Dios es bueno; nos entregó la luz; el milagro de Mozart.


(Francisco Enrique León)

El Tiempo existió durante mucho tiempo sin nosotros y seguirá su camino interminable aunque no estemos nosotros para medirlo.
(Francisco Enrique León)
Nunca aprendí a morir.
(Allen Ginsberg - Oda al fracaso)

La muerte volverá a tenerme en sus brazos / y no podré callarme para que me comprendas; / Te llenaré de amor para que me sonrías / Te besaré sin luz para que no te vea. (1993)

Mi soledad




El murmullo del viento que ronda la ventana
rompe el silencio de la calle vacía
y acerca a mis labios sones olvidados,
cantos de luna, ebria de soledad,
sones trasnochados
pintados en la noche, sin luz ni armonía,
recorriendo calles sin sueños, casas vacías.

Soledad de árboles sin ramas, de muros
enredados en la neblina,
en callejones oscuros,
sin luz, sin esperanza, sin vida.

Coronas sin laureles, ríos de sombras,
amaneceres de insomnio en la noche oscura
donde laten palabras olvidadas y perdidas,
confundidas y atrapadas en la bruma,
en la mente extraña que no siente,
que no vive, que agoniza sola.

Así es mi soledad, fiel compañera
de mis huesos y mis heridas,
de mis sueños perdidos en la aurora
en el anochecer de los montes,
en el estanque azul de la mañana.

En esos montes del recuerdo. Sólo
en tardes azules de estío
y en crudas mañanas de invierno
arde aún con fe, con amor y con luz
tu cuerpo junto al mío.


Non Potevo.

No he podido arrancarte de mi pecho,
no he podido desterrar tus palabras,
no puedo olvidar tus ojos,
ni he podido sonreír a la mañana
desde que cayó la noche oscura
sobre mi alma ajada.

Tiemblo cuando te miro
y mi voz enamorada
se pierde hacia adentro
sin decir nada...


Laura A. M.: (Madrid - 1962) poeta española, seguidora obsesiva del "Trabajar cansa" de Pavese; se compró un diccionario italiano para leer al poeta piamontés sin intermediarios. Tradujo a este idioma ocho poemas míos (que yo sepa son los únicos). Decidió no enseñar nunca su poesía, conmigo hizo ocho excepciones. Estas que muestro son, con diferencia, las dos mejores. Siempre le digo que es Emily Dickinson y que yo no soy Robert Frost, a lo que me suele contestar con la sonrisa irónica y de condescendencia que se le ofrece a los locos.

Fracasé como creador, Laura me ha hecho vivir como criatura. No estaba en el guion, pero vivir, de una forma u otra, es lo más importante.



Sé muy bien que esta excentricidad, lejos de halagarle, será un motivo para añadir un reproche interminable, ella muestra lo más profundo de su ser y eso le parecerá un motivo suficiente para mantener esos dos poemas en el anonimato. No estoy de acuerdo, poemas como estos son los que se necesitan porque, buenos o malos, son un camino a la verdad; se me viene a la mente "El cartero de Neruda". Tengo que confesar que hoy necesito la poesía, esa que no es la mía ni la de los otros, esa que perece en la dictadura del lenguaje lógico, esa que nos emociona aunque el autor no sepa con precisión lo que ha dicho, citando a Lorca diría que sin sueño sueño su presencia.

Pero me reafirmo al confirmar las bondades de ambos poemas; he leído mediocridades e incluso malos poemas de su inspiración confesional. Así es, aunque ella defiende una frontera infranqueable entre lo público y lo privado. Yo, sin llegar a los límites de intimidad a los que ella llega, he enarbolado una bandera de patente de corso y he hablado, por desgracia, con frecuencia sin percibir la línea que separa una cosa de la otra.

Espero no ser juzgado con severidad por esta transgresión, no he querido llamar la atención solo expresarme después de muchos días en los que no sabía hacerlo. Marcando claramente las distancias, en mi contra por supuesto, diría que soy como Nadal, él no lucha por dinero porque le sobra, yo tampoco porque le soy esquivo a esa palabra, ya me habría gustado pagarme un traje con lo que escribo.

En cuanto a Ginsberg, puedo decir que ha llegado a mi alma para quedarse, no ha sido un flechazo, ya lo sentí con los primeros versículos del "Aullido" (no con el resto), no despertó en mí como Hölderlin o Bécquer ese deseo irreverente de llamar de alguna forma a lo que no puede tener nombre. Pero Ginsberg es un hombre de su tiempo; orgulloso homosexual cuando no existía la corrección política, hedonista, iconoclasta ¿Le habría perdonado su madre que aireara su miserable vida de ser vencido por la locura? Buscó nuestro poeta para expresarse la huella eterna de Walt Whitman, imposible es que buscara la profunda delicadeza del Poe gótico y atormentado.

Creo que ha pasado de vencedor humilde a hermoso vencido. Es lo que tiene eso de atravesar lesiones durante toda su carrera. No olvidemos esto último. Se ha dejado llevar por la costumbre, es lógico que pida un renacimiento a cada caída.

Vivir es aspirar el sabor de las moras salvajes de la niñez y todo lo que conlleva.



Creo que ha pasado de vencedor humilde a hermoso vencido. Es lo que tiene eso de atravesar lesiones durante toda su carrera. No olvidemos esto último. Se ha dejado llevar por la costumbre, es lógico que pida un renacimiento a cada caída.

Los años, incluso en nuestro tiempo, no perdonan. En ello encuentra nuestro tenista el mismo acicate (triunfal para el serbio) que Djokovic: Sus detractores hablan de dignidad, de saber plegar las velas a tiempo, cuando él piensa en saber luchar, como un héroe homérico que ha perdido su lanza, como un hondero ilota que combate en primera fila, contra las tempestades. Hemingway no habría hallado un personaje más acertado en busca de la sublimación de la belleza de la derrota, esa que creyendo que juegan con las cartas marcadas, le auguran los adivinos de lo probable. Yo no le pido nada a Rafael, aunque esta tarde jugara su último partido, acordémonos de Ford y su último combate, cuando el mejor director de cine muestra, a base de poesía, que han ganado los perdidos.

Me cae muy bien Djokovic, ahí está su palmarés que lo encumbra como el mejor tenista de la historia y aún le queda tiempo para engrandecerlo. Me río sanamente con sus payasadas, cada uno se enfrenta a la tensión como puede, con lo que tiene. La belleza y la elegancia de estilo de Federer son inigualables, pero el destino de Nadal y sus lesiones lo convierten en un mito más allá del deporte, de una sociedad que solo aprecia el triunfo.

Teniendo los políticos que tenemos, vamos a admitir que, en estas fechas, bajo el cielo de Madrid, es casi necesario hablar de un deportista que voló, (y aún vuela) muy alto como ser humano; nos apuntó en el calendario días que estaban destinados a pasar sin huella.

El tiempo nos dirá si ese chavalillo, destrozado por Indurain, no vuelve a llamarse Lance Armstrong (obviando su terrible caída). Lo vi, creo que en Miami, sin miedo a enfrentarse con un monstruo, y dejó golpes que serán recordados, cuando se gane un nombre. Algo prodigioso para su tierna edad y para muchos veteranos. Debe disminuir el número de errores no forzados. Por cierto, encuentro que muchos de estos errores no nos muestran con claridad la frontera.

Me gustaría que aclararas los por qué de esa indignidad. Creo que es una muestra absurda del cainismo machadiano. La España de nuestros días no se entiende sin los logros de Nadal, sin su humildad, y mira que esto último es difícil a poco que se asome la cabeza.

Pienso que dinero le sobra sin que tenga que mover un solo dedo. Ambiciona la gloria como hombre que es. ¿Qué hay de malo en ello? Quien busca la gloria no hace daño al hombre común sino que fortalece el sueño de lo que habría querido ser.

La gloria ya la tiene, tuteó con holgura al Djokovic y al Federer de sus grandes momentos. Digamos que se empeña en escribir algo digno en su epílogo. Lo normal sería que no añadiera nada. Pero cabe la posibilidad de que se retire con un triunfo sonado aunque sea a mitad de un gran torneo.

Los partidarios de Nadal no abundan entre los lectores comentaristas, supongo que sus partidarios no son tan militantes como sus detractores. Solo le falta un Master a su palmarés. Pero tiene más Copa Davis, cuando, efectivamente, lo eran, que Djokovic y Federer juntos, además es el único campeón olímpico individual de los tres (Federer también lo es en dobles, cómo él). No jugó alguna final de la Davis por las dichosas lesiones, no por reservarse, algo no muy dado en el panorama egoísta del deporte profesional.

Todos los caminos pasan por Roma y conducen a la ciudad de la luz. No merece despedirse de París sin un triunfo, eso sería traspasar una ronda. Sé que no me hará caso, y lo comprendo perfectamente. No estamos obligados a encontrar la verdad, pero sí a buscarla.

Después de horas comentando en El País, he tenido que refugiarme aquí para salvar los muebles de lo escrito, de repente me piden una identificación que ya tienen. Habré dicho algo que hiera la sensibilidad de los menores. Espero vuestra comprensión, si acaso, ahora abro un documento word y pego la información. No he podido salvar todas las reseñas, es una pena.

El Madrid perdió, en juego, por aplastamiento ante el mejor equipo del mundo, pero supo sufrir para imponer su destino; ha enriquecido la Champions (y su leyenda), la gane o no la gane este año. Cuidado con el Bayern, espero que el Madrid no juegue como ante el City. Por penaltis no siempre sale cara. Hace falta hacer un fútbol para reivindicar y justificar la presencia de Joselu.

Confieso que me alegro de que perdieran los ricos. Vamos a admitir que no se lo merecieron; seis palos en dos partidos. Pero,
finalmente, cómo en Manchester, David vuelve a vencer a Goliat.

Como madridista que soy, espero que el Madrid pase a la final, sí es así me gustaría que lo hiciera con humildad y respeto; los que merece un equipo que, aunque con ayuda de los dioses, es un dignísimo finalista. Vayamos paso a paso, hoy toca, ni más ni menos, el Bayern.

Dembélé fue el principal responsable de que su equipo llegara a la semi-final; no es poca cosa.

Creo que a Mbappé le esperan muchos días de gloria, a él y al Madrid, si es que acaba por llegar. Nunca se sabe si podremos contemplar el sueño de verlo vestido de blanco.

Creo que, a pesar de este fracaso individual y colectivo, Mbappé es, a día de hoy, el mejor jugador del mundo.

En cuanto a los poemas de Laura me gustaría que esta lo acogiera como una muestra de amor hacia su poesía. Su autenticidad, soy, en cierta forma, pessoiniano, me desarma. He perseguido al Pavese que ella me muestra en dos poemas, quizás haya sido un ejercicio de devoción, que no de fe, de su parte, pero creo, sinceramente, que me coloca el listón demasiado alto. Veo que solo tienen un comentario, el mío, aunque lleva varias lecturas. Me entristece un poco, mientras juega Nadal y, casi, no puedo verlo, me crea nerviosismo, es como quien juega con un jarrón de Sèvres o quien le pone los brazos a la Venus de Milo.

Pido disculpa por los más que probables errores y falta de coherencia narrativa, no puede ser de otra forma, dadas las circunstancias. Lo importante sigue siendo reivindicar a una poeta que no quiso seguir en Alaire, siendo este el mejor de los foros (debemos apartar de ello, a aquel que muestra una exigencia draconiana que hace que los aprendices se animen a descalificar un poema en verso libre porque tenga una rima). Descalificarían por completo a mi poeta adolescente.

Acabo de enterarme de que ha muerto Francisco Rico, la Literatura está de luto, llora Cervantes. A mí me aprobó con un 5, teniendo en cuenta que me enredó en la ruta de "El Quijote", lo di por muy bueno, yo me hubiera suspendido con toda razón. No era tan exigente como decían los alumnos. Recuerdo el día que, por la televisión, puso de imbécil a aquel que se presenta diciendo "Mi nombre es" en vez de decir "Me llamo".
*****

No sé si está bien lo que he hecho. Mucho han cambiado las cosas desde que publicaste estos poemas en Alaire. Eres sincera cuando dices que no quieres que nadie lea tus poemas. Me corroe la culpa, en "Mi soledad" está el Pavese de "Lavorare stanca", en "No potevo" el poeta vencido de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos". No tienes derecho a privar a la gente de dos poemas soberbios porque ya no son tuyos, están al alcance de las almas sensibles, como debe ser, las buenas obras no son de quienes las hacen sino de quienes las reciben y así será siempre, ante la excelencia no hay otra norma.

Pero ya ves, he vuelto a fallarte, como siempre, como si no existiera este donjuanismo infantil y ficticio que ha abierto una brecha entre nosotros. No te servirá que te diga que lo he hecho con la mejor de mis intenciones, aquí vendría Nietzsche para decirnos que el camino del Infierno está pavimentado con buenas intenciones. Soy culpable de intentar evitar que tu verso se quede en un diálogo contigo misma, pero sé que Kafka seguirá enfadado con el amigo a quien le pidió que destruyera una buena parte de su obra y no tuvo, por suerte, el coraje de hacerlo.

Ya sabes que te tengo miedo, que no puedo sostener la coherencia de tu discurso, que me veo acorralado por mis actos, que eso es, al fin y al cabo. nuestra justificación como personas. Me acuso de intentar despertarte, de creer firmemente que tus escritos desprovistos volitivamente de intelectualidad, logran una sentimentalidad sincera a la que apenas me acerco debido a mi pensamiento. Sé que lees Alaire a diario y que no hace falta que te confiese lo que he hecho; estoy aquí en la soledad de la desembocadura lorquiana, esperando tu comprensión ¿Por qué lo que te digo no puede llegar a los otros? Mozart en "Don Giovanni" da pistas inequívocas de su tensa relación con su padre y nadie piensa que era un traidor o que no lo quisiera, el arte no nos deja mucho camino a aquellos que carecemos de imaginación, cuando queremos utilizarla erramos, creamos situaciones ficticias, dudamos de nuestra valía, llenamos la luz de sombras. En fin, he querido darte algo valioso y sé qué he podido abrir paso a una nueva tormenta. ¿Pero dónde reside el valor inmenso de la "Carta al padre? ¿De decir lo correcto o hablar de lo que había sido con el miedo presidiendo cada conversación? No soy moderno, lo sé, siento un recelo enorme con la privacidad invadiendo lo público, porque así son las flores que sustentan tu enorme valía, tu coraje de querer a quien no lo merecía y era yo, desprovisto de mí mismo, mirando lo superfluo, cegando lo principal; eres una buena poeta, un hecho poco frecuente, y yo me permito decirte que ello no te pertenece, el poeta está obligado a entregarse a los otros, aunque no le escuchen, aunque acabe comprendiendo el pavor que un buen poema puede producir en una sociedad determinada, como la nuestra que ignora lo sagrado y adora los fetiches. Ya habrás observado que he dejado de escribir sobre Pasolini, era casi perfecto, pero su mayor defecto, esa querencia por los jovencitos con un rizo negro en la frente, es imperdonable, y aquí me veo, con tantas cosas que halagarle me siento paralizado, dejando una obra inacabada por las puntualizaciones que me hiciste, por el hecho de que podía ser pederasta y pedófilo al mismo tiempo (no pedía el carnet) y que lejos de torturarle lo justificaba. Ya ves tengo algunos poemas suyos entre los que más me gustan, aún espero que pueda acercarme a él como poeta, aunque sea lejos y tarde. Sería como decir que miento cuando digo la verdad, que no tendría un coche de lujo aun cuando pudiera permitírmelo, que no aspiro a ropa de diseño, que podría charlar con los vagabundos que duermen en los portales. No sabes lo solo que me deja esta caída de Pier Paolo.

Pero insistes en ver mal todo lo que hago, sé que no puedo atacar tu vanidad, ya que no la tienes, ni pedirte que no estés enamorada, porque tu vida es amor, pero ese amor te lleva, a veces, a tomar decisiones equivocadas. Insisto en que es una buena idea traer aquí este par de poemas tuyo, lo hago con el corazón, cuentas con mi admiración sincera. Admitiendo que he sido vanidoso y que, durante algunos momentos, no supe estar enamorado y escribía poemas de amor. Eres mejor que yo, no nos cabe la menor duda, pero eso no quiere decir que siempre esté equivocado. Entre tú y yo; me quedo contigo. Por eso he decidido seguir sin Pasolini en el recuerdo, espero tener fuerzas para resistirme al canto de las sirenas. Brel solo mintió en el "Ne me quitte pas". Su mujer conocía sus pasos ¿Por qué transigió con sus infidelidades? Solo ella lo sabe o ella sola lo sabe.

A la mujer del Baby-boom

Francisco Enrique León

A Merche, ni siquiera la tenía en mente cuando escribí este poema, yo sé bien en quién pensaba, pero sé las razones por las que se lo dedico y que la mujer que me sirvió de inspiración, por una vez, no va a sentirse molesta por que le dedique a otra algo que he escrito para ella y la Sofía Loren de "Una jornada particular". Merche murió hace unos meses apenas, yo me encontraba en Madrid y me sentí muy triste, y sin poder asistir al entierro. Ella quiso en estos últimos años que me convirtiera en el ángel guardián de su hijo, pero ya sabéis, crecemos y las alas se pierden en el camino. Algo que supe hace apenas unos días vino a añadir una cierta amargura a mi tristeza.

Para adecuarlo al poema quisiera trasladar esta dedicatoria a cuando nos conocimos, hace treinta y tantos años, ella vivía, como siempre, para su marido y sus hijos, y no quiso nunca salir de ese error.

No sonríes cuando piensas en el cuerpo hermoso
dibujado más lejos cada día,
confundido por la belleza que surge de la sinceridad herida
de una gacela que sufre
por el esfuerzo, el dolor, y por la entrega.

Difuminadas las ansias de amor bajo los árboles
y el perfume de colonia
de la tarde de verano que selló tu despedida
del viento, las cometas, de los cables, del sueño.

Vuelve aquel miedo al vacío
que sentías tras su marcha,
aquel deseo de subir a la azotea,
de mirar los pájaros y el suelo al mismo tiempo
con el impulso irracional
de intentar alzar el vuelo
o estrellarte.

Estás sintiendo su presencia en el silencio de la siesta,
los pasos de los niños que regresan de la playa,
la huida de la poesía hacia una imagen de Ford,
las voces de los muertos, y estás
amando sin saber si pueden tomar tu corazón
para mostrar la oscilación de sus latidos,
un suspiro
embargado en el mundo que se te fue alejando
envía sus destellos como una estrella sin vida,
con aquellos sabores y aquellas plantas
que lloran en el exilio
de tu memoria enamorada de un artista adolescente,
con aquella gente que murió y no lo sabe,
con aquellos cines que cerraron, y se quedaron con tus besos
y esta sensación tan cierta
de que tienes que luchar forzadamente
para esbozar la sonrisa que antes te brotaba sin pensarlo,
y no sabes que serás siempre hermosa,
una muchacha deliciosa de cincuenta años
porque tu alma siempre estuvo
por encima de la cabeza.

***
cuando vivir era un pecado,
un cilicio sujeto a la ceniza posada en tu frente,
el estigma de un amor que nunca abandonó
las pulsaciones nerviosas de tu pecho
ni el bálsamo de luz que me turbaba en tu mirada.
(Playa de la Almadraba - Fragmento)

Sombras de la Bahía Sur

Esas desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante.
(Silvio Rodríguez)

¿Y si Dios, cómo creen muchos andaluces, fuera mujer?

Esas desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante.
(Silvio Rodríguez)

Entre los hombres importantes. Kafka, Chaplin ( éste solo hasta cierto punto judío, como Paul Newman), Hamelín, admiro a los judíos, Phil Ochs, Leonard Cohen, Robert Zimmerman... sigo admirándolos aunque cuando aparece la religión lo hace de una forma original y confusa, La obra maestra de Phil es Crucifixión. El hombre o la mujer que se esconde detrás del Lazarillo, probablemente, era converso.

Pero eso no quita que los judíos (con ayuda desinteresada del gigante del Norte) hayan levantado un muro que nos separa de los musulmanes que hace que estos se sumerjan aún más en una Tradición que provoca que la mujer no tenga derecho a nada, excepto a llorar, y no me refiero al de las lamentaciones, sino al de la tragedia. Yo pediría una oración, como escritor amateur sin compensar que soy, a los que piensan que los británicos deberían devolver, como en el Seis Naciones, Irlanda a los irlandeses, y los judíos Palestina a sus legítimos propietarios. Me siento más cercano, culturalmente, a los judíos, empezando por Baruch Spinosa , que de los musulmanes, pero es lo que pienso.


8


He querido arrancar de la calle vacía
el dolor de tus ojos, la llaga de la voz
de un pañuelo perdido y solitario
que agita para siempre los silencios,
mientras vuelvo a la duda
que estremece una imagen
terrible y asfixiante que penetra en mi olvido.

Me arrastro en las estrellas
que lloran a lo lejos
para hablar con la muerte que respira en mi sangre,
para volver sin pausa y sin memoria
a tus pasos perdidos que vibran en la noche
tierna de la caricia arrebatada
que espera regresar entre las azucenas
que llevaste en un cesto desgajado
al rumor de la barca remota de los muelles,
a la cumbre del aire que su pena supura.

En los vanos sombríos de la iglesia ruinosa
escucho tu lamento extenso y calcinado
para resucitar en mi pecho anhelante,
en mi mirada ardiente
la gracia de tu rostro, la luz de tu sonrisa
y el lento suspirar que anidaba en tu boca
y brilla para siempre entre los muertos.
(Brel en la Escuela de Comercio)

La nostalgia sólo existe en la conciencia de quienes se sienten atrapados por sus recuerdos.
(Fassbinder)

de Fassbinder viviendo la angustia de un esquema
en tu letra temblando sobre un pájaro herido,
(Nocturno de Las Huertas)

Uno no debe sentirse encadenado a lo que ha escrito si nunca lo ha sentido, si pertenece al muestrario de sus equivocaciones más sentidas y atormentadas. Es posible que yo sea un escapista que nunca encuentra el mar que siente cerca y nunca llega, y tú seas una musa y una creadora, hablas de un mundo en expansión con pocas palabras, palabras de todos los días que nos representan un momento único que has vivido siempre y nos entregas. He sabido arrancar lo mejor de ti enfrentado a ti misma, rendido a la magia permanente de unos pocos poemas. Quizás pienses que te hablo de lo que no quieres escuchar y te equivocas, lo importante es que puedo contemplar muy adentro el alma de una poeta, transita por su dolor como si no fuera mío, como si nunca me hubiera castigado más allá de lo que siento. Ya no puedes tener el control sobre lo que escribiste, nunca podrás saber lo que me duele tu dolor cada vez que contemplo tu palacio en ruinas.

Modern times (A Ana Muela)


 Y de repente parecía que aquel mundo podía acercarse a nuestras manos, que había un lugar para nuestro sueño en el marasmo de las multitudes, que florecía la tarde cada vez que sonreías. ¿Por qué lo hacías tan poco cuando yo te miraba? ¿Por qué llegó la noche sin percibirlo apenas? ¿Te dije alguna vez que si hubiéramos podido ir a Nueva York la Estatua de la Libertad se habría arrodillado ante ti?

(Conversaciones con Laura)

Seamos, Laura mía, dos hermanitos, dos amantes que se aman tiernamente y, por ello, necesitan la Poesía. Dios es inefable, con todo lo sublime que ello conlleva; Miguel Ángel le puso el rostro que retenemos en la mente. Tu amor a Dios nunca llegó a apagarse.


Fútbol de ahora y de siempre.

El Madrid perdió, en juego, por aplastamiento ante el mejor equipo del mundo, pero supo sufrir para imponer su destino; ha enriquecido la Champions (y su leyenda), la gane o no la gane este año. Cuidado con el Bayern, espero que el Madrid no juegue como ante el City. Por penaltis no siempre sale cara. Hace falta hacer un fútbol que reivindique y justifique la presencia de Joselu.

El fútbol, los foros, los bares son el último refugio de la poesía. Ahí estás tú, Laura, con tu ausencia. No eres poeta; eres Poesía. Fui (o soy) tu musa despiadada, pero musa, al fin y al cabo. Hasta el poema de tu niñez es una consagración del amor que vendría.



Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,
islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,
una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,
un grito en las tinieblas,
somos la mirada abstracta
de un sueño figurativo que no ha nacido,
el despertar de un monstruo inocente que muere
entre las pesadillas del hombre de la calle.

Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,
ya he bebido la sed de un amor
que no brilla ni se apaga,
se derrumbaron los muros, me dijiste,
pero sigue la barrera entre tú y yo
cuando hablamos del silencio,
de las incomunicaciones telemáticas,
de tu tarjeta sin firma que se pierde
en la nube querida de la infancia.

Somos la arena violenta que golpea
en el rostro de un niño dormido para siempre
en el cementerio de la playa,
aquellos que no escuchan a los muertos
que vagan por los periódicos,
llegamos siempre tarde al último combate
sosteniendo en los ojos que se cierran
una sonrisa amplia que bendice
los fusiles de la gloria, la libertad encadenada,
el hacha sin mango que agita el guante del verdugo.

Ámate a ti misma, Laura; tengo la seguridad de que encontrarás a mucha gente que te quiera, pero cabe la posibilidad de que no encuentres a nadie que te ame. Todos queremos compartir la gloria de Occidente, pero solo unos pocos amamos su vulnerabilidad. Si encuentras a alguien bueno que te ame, aunque solo sea un poco, gozarás en cinco minutos lo que los perversos no disfrutan en toda una eternidad, por mucho polvo que dejen en la vereda, o sea, camino sin camino.
(13 de mayo de 2019)

viernes, 6 de junio de 2025

Una habitación sin alma

 

Hay quien puede creer que tu sonrisa es triste,

que envidias la soledad sin sueño

de los pájaros que mueren

porque no tienen pulso que les lleve a gritar,

porque sus alas no vibran de desesperación

ni tienen que enfrentarse

al castigo de las horas envueltas en tañidos sin campana,

en llamadas sin respuesta.


No volverá tu padre para sentarte en sus rodillas

y decirte que eres preciosa y tierna,

que no te dejará nunca,

te sentirás fuera de órbita en el planeta de tu madre

que ante el espejo destroza el carmín contra sus labios,

las flores contra el olvido

donde navega la última frase de amor que no recuerda,

y llorarás, como se llora en el silencio de una habitación sin alma,

como llora una niña cuando el mar le inunda los ojos

y una pajarita de papel con un poema plegado

le atraviesa el pecho encogido

mientras espera que la aurora llegue para llevarse el miedo.

martes, 3 de junio de 2025

Vieja estación

  


 

Ahora sufro en los lugares donde solía jugar.
(Leonard Cohen - Variación F. E. León)



Vientos de soledad en la mañana
y en el andén espera
la sombra del amor que acaso fuiste,
se me escapó tu huella en el espejo
y no te reconozco
y no sé cómo hablarte.

Como si fueras otra me recuerdas
al silencio que canta
en los versos que pierden la cadencia
cuando emergen del alma desprendidos
por un tibio calor que ya no sienten.

En la vieja estación rota y vacía
que no tiene cuadrantes de destinos
he pasado la tarde
con los bancos gastados
y un reloj sin agujas que se duerme
en el rumor del tren que nunca pasa,
en los besos errantes
que perdieron el norte en el camino
y forjaron la nube de tu ausencia.

Aranjuez está lejos,
los trigales se visten de verano
y los ecos torcidos se derraman
en un torpe cuaderno
que no arrastra mi nombre por tus venas,
que no arrebata un lazo en tus esquinas.

En el rincón de sombras impregnado
por la grave caricia de tu rostro,
por la larga madeja sin memoria
de los recuerdos quietos que se mueven
está mi corazón llorando triste,
pensando en los senderos perseguidos
que arrastrarán los nombres
de los bellos amantes desolados
que algún día tuvieron
la sonrisa despierta de la aurora,
la mirada de luz que yo he perdido.

domingo, 1 de junio de 2025

Muchacha del recuerdo

                                                 Tú eres la muchacha que busqué

cuando aún no existías.
(Joan Margarit)


Anochece en mi rostro
cuando pasa por la alfombra de tu calle
la muchacha de ayer que todavía te busca,
lleva al cuello tu cruz,
brilla en el recuerdo donde apenas sonreías
y lanza pétalos de ensueño a los claveles
de un futuro
enclavado en una estatua que guarda una mirada
de amor hacia los tristes
a pesar de los fusiles, el mostaza y las cadenas
que no pueden devastar la palabra
de los santos descreídos
que emergen de las brumas cada día
para seguir viviendo la fe en nuestra sangre.
 

sábado, 31 de mayo de 2025

Resaca

 Este poema no es el tuyo e inmortal "Trenes en la niebla", ni siquiera se acerca al justamente celebrado "Guiones inacabados", pero cumple su función de transmitir la muerte de los inmigrantes en el mar, la injusticia que inconscientemente los europeos ceutíes cometíamos con los musulmanes ceutíes, era tal que muchos de ellos fueron apátridas hasta 1987 y escaparon al reparto de viviendas sociales. Parecíamos, por la convicción asumida de la superioridad de nuestra civilización, haber salido del muslo de Júpiter o de la pluma de Rudyard Kipling. Y para terminar el desconcierto de una resaca empapada en alcohol; aún recuerdo a Alberto Sordi, vestido de mujer y gimiendo en la acera cuando la fiesta hubo acabado, preguntándose quién era y qué perseguía en el momento que le dolía la cabeza y no se veía en la responsabilidad del día a día.


Me quedo muy satisfecho con tu rico y didáctico comentario, Rafel.




I

Nubes y gaviotas gritan
bajo el oscuro sol de la mañana.
Tengo que cambiar este signo,
ahora que Dios mira para otro lado,
pensar que no todo se ha perdido
con el último tren de madrugada,
que en algún labio hay una sonrisa
para darme fuerzas,
para volver a algún sitio
después de la marejada.

II

En la lengua el sabor amargo que persiste
y en la cabeza las voces que no acaban,
los reflejos de los vasos que se rompen,
el alcohol derramado por los suelos.

Las farolas encendidas aunque sin luz,
en la primera hora de resaca,
en estas peñas que incitan al suicida,
este mar que recoge los cuerpos que soñaron.

En la falda del Hacho, el cementerio
sigue abriendo oquedades
que serán ocupadas por esquelas,
por nombres y jarrones, por pétalos marchitos.

Y los barcos cruzando el Estrecho,
y las almas vagando en la deriva
de una ciudad que muere en el perfume
que ayer la embadurnaba,
que se abre a un rumbo cierto
de plegaria en otra lengua que no entiende.

Esta ciudad, que fue refugio de Camoens,
en el ocaso de su sangre se debate,
ebria en su fracaso, confundida
por no haber compartido la miel en el pasado,
por no querer escuchar la voz de los que sufren
cuando sólo pedían caricias con los ojos.

Si has de dejarme

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Debes comprender que no he podido librarme
del dolor de tu mirada fija sobre mi cruz,
te perdono porque estaba llena de amor
aunque me duela todavía y lleve tu nombre a cuesta.
(Los dos caminos)

Si has de dejarme
quiero que sea en otoño,
que la lluvia y el viento penetren en mi alcoba,
los eucaliptos lloren quebrados por la noche,
vuelva la soledad a la playa vacía.

Para que no me mueva la luz de tu vestido,
ni el lento respirar que arranqué de tu boca,
quiero que sea la muerte
quien recoja mis sueños y los lleve al ocaso
con el viento que llora.

Quiero que sea en otoño,
quiero que sea en la muerte
donde brote el dolor de cada pensamiento,
que la lluvia y el carmen se queden en mi alma
y que puedas seguir ahondando en mi tristeza.
Última edición por F. Enrique el Sab, 04 Abr 2015 20:03, editado 3 veces en total.
Los besos por escrito no llegan, se los beben los fantasmas por el camino.
(Franz Kafka)


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viernes, 30 de mayo de 2025

Días de cine

 Ahora, por vuestra culpa, los ojos de mi niña

enrojecen sin tregua hinchados por el llanto.

(Catulo – Carmen III – Tr.: F.E. León)


Ya no podrás volver a la arena mojada
de luna sin recuerdo,
a las barcas cansadas que muerden otra orilla,
a las redes tendidas que no esperan tu paso,
al barrio ceniciento que muestra sus ruinas.

Ya no podrás volver a la escena que muere
con el dulce candor
de un beso primigenio,
al corazón sin huella que buscaba tu mano
y sigue caminando por la senda perdida
de tu primer poema,
de tu alma constante
ahora que la llama oscurece en el patio
y la música vaga por otra melodía.

El pajarillo gris que anida en otro sueño
se precipita al Orco del que nadie regresa
ahora que sin tregua enrojece tu alma
por un amor herido,
por un carmen inmenso que no encuentra tus labios

domingo, 25 de mayo de 2025

Carta abierta a Rafel

                                                        Y tú lees tu Emily Dickinson

y yo mi Robert Frost,
y señalamos nuestro sitio
en la cinta del libro
para medir lo que hemos perdido.

Como un poema mal escrito
somos versos sin rima,
estrofas sin ritmo
con un compás entrecortado.
(Paul Simon)




Nunca tuve fe en este poema, Rafel,
así, todo lo que me llega hablando sobre él
es un regalo añadido,
una gota que se yergue en el ruido del mar
que nos separa y nos une
como si fuera la poesía que perseguimos
por caminos diferentes y alejados.

En esto me veo cada vez que lo leo
y pienso que añadiría esto que me conforta,
que suprimiría aquello que me hiere,
que me pierdo en el milagro de una sonrisa triste,
que vuelvo al surrealismo que impregna mi palabra
con el romanticismo intemporal
adueñándose de todo aquello
que a todos nos pertenece y se mantiene en el aire;
hay en mi corazón furias y penas
cuando me siento embargado
por un verso de Quevedo.

Tengo asumido que no tendré jamás la lucidez
de José Emilio Pacheco.
Él tenía por cierto que lo que salía de su pluma
sería comentado,
escrito en las paredes impasibles del metro,
que sus sentimientos pertenecerían
a aquellos transeúntes sin destino
que lo necesitaran
como yo en este día de sol
que tirita apagado
como yo en una estrofa de Paul Simon,
como una huella errante sin dueño.

Sé muy bien que la oscuridad de mi palabra
no se enciende en la avenida
que hay entre el olvido y yo
como un pensamiento irreflexivo de Dylan
o la voz cavernosa y deprimida de Cohen
en la elegancia de una sábana desgarrada.
Pero merece la pena intentarlo, en esa lucha
siempre hay alguna caricia que queda
y se rebela contra los vestigios
que permanecen en los labios ajados del silencio.

Ya no tengo la calma para medir
un poema de amor;
volvamos a la calle de la ausencia,
a ese momento que rompe la soledad
de los poetas polvorientos en el exilio de las calles
que nos siguen acompañando
cuando descubrimos
algún misterio en la palabra siempre,
cuando tenemos por cierta la belleza
que subsiste en el cuidado de un Garcilaso ausente,
en la eternidad que brota en la mirada fugitiva
de aquella que nos mueve en el recuerdo
aun cuando perdemos fuelle en la soledad
que conserva el milagro
del primer verso de cada poema,
ese que nos entregan los dioses
y muere en el secreto de la audiencia
en los pies del teatro de los sueños.

No sé decirte nada más,
como los álamos tiemblo
en los lugares donde solía jugar.

II
Mi abuelo decía - El último tren de Tetuán



Para qué quiero salir a la calle si tengo el sol en la terraza desde donde veo el primer espigón que me trae el recuerdo de la tarde más triste; las rocas cortaron la cuerda que nos unía, a pesar de que me comías a besos y que me amaste cuando no me querías. Desde el espigón, a lo alto, mirábamos el túnel que viera pasar el tren de Tetuán en el taró que retaba al sol árido de agosto y vio la última guerra. A pesar de que la corrupción arrasaba a burócratas y militares, estudios minuciosos de las cuentas lo delatan, los tetuaníes guardan un recuerdo místico, sincero en su paternalismo desmesurado, de los españoles, quizás fuera porque estos carecían del orgullo de pertenecer a una civilización superior de los franceses que se quedaron con la parte más grande, culta y pacífica del Protectorado. Aunque también hubieron que vérselas con Abdelkrim y sus rifeños sanguinarios, en la toma de Fez.

Mis abuelos fueron a Tetuán en su viaje de novios, él, casi con toda seguridad, visitaría el cementerio judío y rezaría en la memoria de sus mayores, sus apellidos; Barrionuevo Toledo le delatan, sus abuelos quizás eran sefarditas, llegué a conocer a mi bisabuela que parió 16 hijos y estaba prematuramente envejecida, era católica, ella se dejaría llevar, quería que así fuera. Entonces sería antigua y casi culta, conocía todas las canciones populares y todo los refranes, lejos de la amargura para siempre que 33 años después le dejaría la muerte de su hijo pequeño que no tenía más que 18 años, el amor perdió a su mensajero que trabajaba en una de las tiendas de comestibles del barrio.

Mi abuelo decía que lo más grande era ser español como Ricardo Zamora y después ser de Abyla y católico, aunque solo iba a los bautizos y a las misas de difunto, y el 16 de junio a la procesión de la Virgen del Carmen, ya que era contraguía en la procesión de la patrona de los pescadores, aunque no se embarcaba, temía a la mar aunque vivía de ella; compraba el costo, en el que no faltaban el café, la leche y las galletas, y lo llevaba a varios barcos que le obsequiaban con media parte.

Mi abuelo amaba el fútbol, en un principio era del Atlético de Tetuán, no dejaba de narrar sus hazañas, con los ojos llorosos y encendidos, del año que estuvo en la primera división española, después fue del Atlético de Ceuta a muerte y, al final de su vida de la Agrupación Deportiva, en un proyecto ilusionante en que era el bardo que cantaba; un equipo de tercera, con plantilla de segunda y juego de primera, aquel hombre bueno, manso y culto dominado por el carácter amargo de su mujer, se convertía en el hincha más fervoroso del Ceuta, del que era empleado, llevando café en el descanso y alguna pomada al final del partido para aliviar los dolores que provocaban las patadas. Mi abuelo será feliz porque su querida Agrupación ha vuelto a subir a segunda después de una presencia efímera en ella hace 45 años.

Mi abuelo decía que no había naufragio como el del 12 de diciembre de 1948, hasta entonces era panadero y empezó a tener un miedo patológico a la mar, ese mismo mar al que consagró su vida desde entonces.
Vieja estación






Ahora sufro en los lugares donde solía jugar.
(Leonard Cohen - Variación F. E. León)

Vientos de soledad en la mañana
y en el andén espera
la sombra del amor que acaso fuiste,
se me escapó tu huella en el espejo
y no te reconozco,
y no sé cómo hablarte.

Como si fueras otra me recuerdas
al silencio que canta
en los versos que pierden la cadencia
cuando emergen del alma desprendidos
por un tibio calor que ya no sienten.

En la vieja estación rota y vacía
que no tiene cuadrantes de destinos
he pasado la tarde
con los bancos gastados
y un reloj sin agujas que se duerme
en el rumor del tren que nunca pasa,
en los besos errantes
que perdieron el norte en el camino
y forjaron la nube de tu ausencia.

Aranjuez está lejos,
los trigales se visten de verano
y los ecos torcidos se derraman
en un torpe cuaderno
que no arrastra mi nombre por tus venas,
que no arrebata un lazo en tus esquinas.

En el rincón de sombras impregnado
por la grave caricia de tu rostro,
por la larga madeja sin memoria
de los recuerdos quietos que se mueven
está mi corazón llorando triste,
pensando en los senderos perseguidos
que arrastrarán los nombres
de los bellos amantes desolados
que algún día tuvieron
la sonrisa despierta de la aurora,
la mirada de luz que yo he perdido.

sábado, 24 de mayo de 2025

A Morgana de Palacios (Plegaria)

 

Nada ni nadie es la poesía.
(Joan Margarit)

y destroza a pedradas
el castillo de arena y cicatrices
que a diario restauras
en alguna bahía de mi olvido.
(Katy Parra – Coma idílico).




Nada ni nadie sabe dónde duerme el olvido,
ni en la voz cavernosa de Tom Waits
diciendo que sin ti
no existe la primavera,
ni en la mirada que arrancara su latido.

No está en la plegaria que cubrió tus ojos
con la melodía desenfrenada
de Patti Smith
cuando añora,
en medio de un sueño,
la ausencia perdida en el llanto de su madre.



Nada ni nadie sabe dónde duerme el olvido,
ni en la última huella de Jim Morrison
en los versos procelosos
que no escribió en París,
ni en la mirada abstracta
de los fríos calcetines de Pavese,
ni en la voz niña y triste de una violeta enamorada,
ni en los besos que aún permanecen en tu boca,
nada ni nadie sabe dónde está la poesía,
adónde van las palabras que nunca se dijeron
y siguen esparcidas en el aire que abrazas,
adónde los pasos que siempre me conducen
del puerto hacia la niebla
donde brota la herida que nunca acaba,
donde habita tu rostro,
donde espera
el vestido que llevaste en la aurora,
la huella de la cruz de tu mirada,
el miércoles de ceniza que se posó en mi frente.


A Enrique Sanmol

Evitamos el frío con más frío
la intemperie con unos pocos versos.
Si no sabes por qué,
nunca podrás salvarte.
(Enrique Sanmol - Contra el frío)


Nos queda la música de Cohen
cuando se arrastra
y el tren que perdimos sin saberlo.

Quizás sea un sentimental y, por ello,
me emocione lo que al hombre de la calle
quizás le produzca risas,
pero ahí estás tú que insistes
en la inmortalidad efímera de tus mitos.
Ya sabes, en una mano una pistola
y en la otra una rosa,
el estupor tierno de Janis
después de una mamada
con el pelo enmarañado
en las paredes
y un poco de poesía.

Vuelvo a ese adiós que fue y nunca nos dijeron,
a las bragas desgarradas
en la habitación errática del olvido.

(27 de agosto de 2024 (

viernes, 23 de mayo de 2025

La soledad de Tom Doniphon ante el amor

 Ella me habrá olvidado llevándose 

en sus alas 

la flor de mi recuerdo, 

la huella de su piel y su vestido.


No sabrá siquiera de la tristeza 

que hace brotar 

tanta desesperanza, 

tantas notas que se clavan en mis ojos

y me hacen sentir el último tango 

como si lo escuchara por primera vez 

en cada encuentro

tormentoso con las sombras,

en cada árbol que sufre 

su ausencia en el camino.


Ya no siento el calor 

verde de este poema,

de esta escena extraviada

que no tiene 

otro destino 

que el desencuentro 

mórbido con la muerte,

la melancolía

de Tom Doniphon ante el amor.

 

No puedo decir que esperara

su misterio

aunque sea la causa de la tristeza 

que me impide ver su rostro 

en la oscuridad 

de los salones 

perdidos en su memoria, 

sus brazos de terciopelo azul

en una butaca marcada  

para siempre con un gemido

que llega

como una niña de ayer

que aún no sabe expresarse

y llora su incomprensión

ante un mundo que hiere 

y no conoce todavía. 


No puedo atravesar el aire 

que respiramos 

entre las caricias y la linterna 

que centellean entre el humo 

y las cenizas

rasgados por los labios del silencio

que no puede desgajarse 

de mi mente, 

que me acosa y me derriba. 


El ardor se estremecía en una ciudad 

que ya no tenía destino

ni dirección 

para la remembranza sentida 

de un amante desconcertado

que lloraba 

la soledad sin tregua de su desierto.

 

Los carteles proyectados en la nada, 

en un muro que no miraba nadie, 

parecían presagiar 

el dolor afligido

de una calle solitaria 

a las cuatro de la tarde 

de un verano somnoliento, 

arrasado por el calor de las cuestas 

que nos hablaban 

de las cruces quejumbrosas de un calvario, 

de la terribilitá ferviente en los escombros 

de un ángel 

que se rebela contra la muerte y el olvido,

contra una muchacha de luz

que no supo esperarme

y vuelve a mis orillas

cada vez que me enfrento con la soledad del mar. 


domingo, 18 de mayo de 2025

El Ventoux


 ¡Cuántas veces te llevé en el recuerdo
de la colina silenciosa!
Siento la soledad de Pavese sin tu luz,
sin tus alas,
la sombra de la noche que muere
en el aullido del puerto,
en esos labios que ya no quieren besarme,
en esa falda abierta en el camino.

Ya no me amas, lo sé y me atormenta,
soy un niño perdido y resquebrajado
que no conoce a nadie,
que llora por las arterias
que miden lo perdido
en la soledad de un poema
soy un verso cansado en el desvelo,
una queja de amor que se resiente
en la hora del dolor que penetra en la sombra,
en el nombre de tu rostro,
una línea que insiste
en las mismas palabras que me hieren,
soy el perro asustado
que se siente abandonado por su dueña,
la soledad del hombre en el olvido,
la agonía de un ciclista en las rampas
del Ventoux implacable y caluroso
que ya no siente tu huella
y vuelve a los escombros
desgajados de mi noche.

¡ Cuántas veces te llevé en el recuerdo
de la colina silenciosa!
¡Cuántas veces te amé sin haberte conocido!
¡Cuántas veces corté aquella flor para ti!

El amor y la muerte sienten la misma rima,
la sed de unos ojos
que ya no quieren mirarme,
el grito del painico atrapado en el lazo,
el llanto apagado en una zarza ardiente,
la muñeca con los brazos de Venus
que busca la soledad de tu vestido,
el tejado sin vuelo,
la marca inmensurable de tu alma dormida,
la sábana cruel de tu venganza,
la llaga procelosa de tu olvido.