miércoles, 2 de agosto de 2017

Algunos las prefieren calientes



Quizás pueda parecer contradictorio que un tipo como yo, tan radical en la forma y tan formal en el fondo, sienta esa atracción poética por una mujer como Marilyn; vi algunas de sus películas siendo niño, cuando no podía verla con otros ojos que los de la ternura porque ya sabía que había muerto y lo que me llegaba era un recuerdo de su redención. Sentí emoción y escalofríos en la parada de autobús y después pasó el tiempo y llegué a olvidarla.

Fue mi mujer, que me pasaba una biografía de ella en una publicación semanal tendente al sensacionalismo y no muy rigurosa, quien volvió a ponerme tras su pista y, más aún que eso, ver, quizás por primera vez, la inquietante Niágara y la maravillosa, corrosiva y descerebrada Con faldas y a lo loco. Algunos prefieren fugarse en una lancha sin saber quién se sienta a su lado.

Mi mujer ha abandonado a Marilyn, apenas puede asimilar sus delirios de grandeza en sus relaciones con los Kennedy o pensar que se echaba en los brazos del primero que se le cruzara y le ofreciera un poco de calor humano, yo todavía veo alguna de sus películas, de buena o de mala gana los mejores directores tuvieron que reflejar su magnetismo en la pantalla y después de la tortura del rodaje, sobre todo en sus últimos años, reconocían que ninguna lo habría hecho mejor.

  Me llevé una sorpresa muy agradable con sus Fragmentos, ya sé que todo eso se ha publicado porque era de ella, ya sé que no ganaría el Pulitzer con su campana de cristal, pero es innegable que tenía sensibilidad para la poesía y sus anotaciones, muy interesantes, nos hablan, con mejor estilo del que pudiera pensarse, de que detrás de los focos, y de la ostentación que le exigía un sistema en el que nunca supo manejarse, había una persona que se preguntaba por el sentido de la existencia, que necesitaba los fármacos para soportar la realidad, que llegaba tarde a los rodajes porque su cuerpo estaba aprisionado por las pastillas del sueño, una persona que había nacido marcada por el estigma de la tristeza aderezado por el abandono y la frustración. 

Siempre he tenido una debilidad manifiesta por los tristes, quizás sea porque soy muy alegre, siempre sonrío aunque no me dé cuenta.

8 comentarios:

  1. Si hasta el intelectual Arthur Miller se enamoró de Marilyn y pudo ver más allá de las espléndidas curvas y su radiante sonrisa (ahora se habla de su consciente de inteligencia que no sé yo…), ¿por qué “un tipo como tú” no puede sentirse atraído por ella hasta de una manera poética?
    Entiendo que has pasado por vaivenes con la actriz, y que no solo te has quedado con el estereotipo de sexy rubia. A mi lo que me emociona es el niño que la miraba con ojos de ternura y la manera de expresarla (…recuerdo de su redención), y ese ir y venir tuyo, Francisco, no solamente por el paisaje de la actriz, sino por los pasajes de su búsqueda: el descenso al pozo y hasta al poso.
    Un abrazo y una sonrisa compañero.

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    1. Pienso, Tara, que no debemos separar a la persona del mito, tal como solían decir los existencialistas, acabas acercándote más a lo que los demás ven en ti que a lo que realmente eres. Si a esto añadimos la perspectiva de un artista, bueno o malo, nos encontramos con los fragmentos que preconizaba ella o que tuvieron a bien colocar como etiqueta los editores. Sin saber cómo, he empezado a hablar de mis mitos y a centrarme en detalles deslavazados, el origen humilde se suele llevar en los huesos hasta que uno muere y el orgullo te lleva a reivindicar la democracia social.

      Si fuera posible, hasta ahora no lo es, me gustaría incitar a que se viera un poco a ese ser atormentado y confundido que necesitaba el cariño que de niña le negaron, incapaz de controlar sus propias finanzas o interesarse por los números; cobraba mucho menos que otras estrellas no tan rentables en taquilla, la única casa que tuvo en propiedad fue la del bosque de Brent en la que la hallaron muerta, tenía una pequeña biblioteca y no era para adornar el salón.

      Gracias, Tara, eres diferente, y no sabes cómo se agradece, ahora que la vulgaridad nos unifica.

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  2. De Marilyn vi muy pocas películas por TV que ya ni recuerdo porque era muy chica. Lo raro que me ocurrió con ella, quizás porque no viví el momento de su esplendor, sino que leí fragmentos de su historia, el misterio de su muerte, en revistas algo amarillistas, que me quedé con la Norma Jean que siempre vivió en ella.
    Rodeada de hombres que la deseaban (¿alguno la habrá amado por lo que era o apenas por su fachada de diva?), tengo la intuición que siempre estuvo sola y llevaba a cuestas su infancia triste como un vestido pegado a su piel y que nunca se pudo sacar.
    Muchos saludos, Francisco.

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    1. Desconozco las causas, Mirella, pero en la Televisión Española parecía que se hiciera un seguimiento especial al cine estadounidense de los 50, quizás los más avispados del régimen eran conscientes del retroceso que la industria del cine había experimentado en asuntos como la verdad y la autocrítica, y se sentían dichosos en su estrechez de miras. Marilyn estaba allí y el mito llamado mujer, empezamos, no solo a través de ella, a sentir un culto reverente por lo perdido; el fantasma de James Dean buscando desesperadamente a su madre, la agonía del exilio voluntario de Orson Welles, La caza de brujas y el paso atrás consecuente de la libertad.

      Creo que es bueno que miremos al pasado, en él muchas veces encontramos el origen de nuestras miserias actuales, nuestras ansias de querer reinventarnos sobre clichés de sobras conocidos que fracasan cuando tienen que enfrentarse a la naturaleza humana.

      Pienso que tanto Joe DiMaggio como Arthur Miller amaron realmente a Marilyn, el primero de ellos estuvo enviando flores a su tumba durante años y siempre mostraba un indisimulado orgullo cuando se le recordaba que alguna vez la actriz dijo que ningún hombre la satisfizo tanto en la cama como él, el matrimonio de ambos no duró mucho, se habla de los celos de él y de las ansias de libertad de ella como los desencadenantes del divorcio, como curiosidad puedo añadir que en los últimos meses antes de su muerte Marilyn barajó la posibilidad de volverlo a intentar con DiMaggio. Más complejo es analizar las causas de su ruptura con el dramaturgo, quizás no fuera el hombre que más amara a Marilyn pero fue sin duda, no hay más que prestar atención al guión de Vidas rebeldes, el que pudo penetrar con más acierto en su difícil carácter, en su continuo ir y venir de las sonrisas a las lágrimas, su miedo a la vida, su solidaridad con el sufrimiento, la búsqueda del padre que la abandonó cuando ni siquiera sabía hablar…

      Gracias, Mirella, muy interesante lo que me dices.

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  3. El mito de Marilyn, como el de James Dean, trasciende a la superficialidad de su atractivo físico. Su vida estuvo marcada por el estigma de la fragilidad, por ese mundo interior tormentoso que la impedía ser plenamente feliz. Agradezco mucho, Enrique, que compartas tus pensamientos sobre los que son o fueron tus mitos, es agradable descubrir sus anhelos menos conocidos, el aspecto más humano y vulnerable de la persona que está detrás del personaje. Como siempre, un placer leerte.

    Un abrazo.

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    1. Marilyn representa, aparentemente, una vertiente artística del sueño americano, una chica de extracción humilde, carente de titulación académica que se llega a codear con la vanguardia intelectual del país más poderoso de la Tierra; su relación con Lee Strasberg y el teatro del Método, su pasión sincera por la poesía del momento o una larguísima biografía de Abraham Lincoln que tenía siempre en su cabecera son, sin duda, hechos más interesantes, más dignos de ser retenidos en la memoria que muchos de sus amoríos.

      Creo que no te equivocas cuando hablas de su fragilidad, siempre estuvo acosada por la inseguridad y el miedo. Somos de nuestra infancia, ahí se forjan nuestros sueños y nuestras pesadillas, en la de ella todo estuvo inundado por estas últimas, no aprendió a estar sola consigo misma sin sentir vértigo y escalofríos.

      Gracias, Toño, siempre sacas lecturas profundas y adecuadas.

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  4. Excelente texto Francisco. Se han escrito ríos de tinta sobre Marilyn y sin embargo pocas películas han reflejado con acierto una retrospectiva adecuada. Quizás la más salvable, sea la supuestamente basada en hechos reales 'Mi semana con Marilyn', en la que se relata el rodaje de la flojita cinta 'El principe y la corista'. Allí es cuando parece que Arthur Miller se cansa de ella o la da por inabordable y se vuelve a Estados Unidos.

    Te dejo un extracto de mi humilde reseña de esta película por si fuera de tu interés: "Es entonces, cuando podemos apreciar la fragilidad y soledad que siente Marilyn ante el pelotón de aduladores que la acompaña. Y es ahí, cuando ella misma parece comprender que antes que una buena actriz, es considerada más por su físico que por su talento. Se está rompiendo en pedazos por dentro, al darse cuenta de sus propias debilidades como actriz, pero a su vez no está dispuesta a renunciar al mito y a la celebridad que ha logrado por una sensualidad explotada por ella misma. La amistad que traba con el joven ayudante de dirección, es la perspectiva desde la que el cineasta ataca la historia para hacernos ver que Marilyn era un pajarillo con las alas rotas entregada ya a los sedantes y a la medicación para poder sobrellevar sus contradicciones de la mejor manera posible. Está es la esencia de lo que aporta Mi semana con Marilyn al legado de la artista. Una mujer que fue superada por su propio personaje y de la que sacaron provecho tanto la industria del cine como los maridos que se acercaron a ella y no la supieron o no pudieron entenderla".

    Por lo demás, solo me queda felicitarte por tu estupendo blog y por la excelencia utilizada al el escribir en lo que he podido leer. Un gran saludo.

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  5. Solo debo aplaudirte por la magnífica reseña que has escrito, Miguel, está dentro de lo que verdaderamente me ha gustado cuando se habla de cine y se nos recuerda que el cine es también vida; lo datos técnicos son importantes, pero se pueden consultar en cualquier plantilla de las que abundan en la Red. El texto dice mucho más de lo que parece, lo que resalta la cualidad de la amenidad y, además, tiene calidad literaria. El lector apenas se da cuenta, no percibe el esfuerzo y, sin embargo, está aprendiendo palabras fundamentales en el universo de la actriz y en la complejidad de sus problemas adaptativos y emocionales.

    Gracias, Miguel, por tus apreciaciones tan positivas acerca de lo que he escrito

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.