martes, 24 de marzo de 2015

Segunda Guerra




Tu non sai le colline
dove si è sparso il sangue.
(Cesare Pavese)

No conoces los montes
donde corrió la sangre.
(Traducción; José Agustín Goytisolo)

Para cuando me muera, tendido en mi sudario
se apagará conmigo
el muchacho que tiembla en la colina
con el polvo cegándole los ojos,
el horror de los pasos que se acercan
y las frases solemnes en las temibles
rampas angostas de un gigante que no siente.
La pólvora y la muerte elevadas
a un ritual de honor y de conquistas
y un himno alentando la barbarie
con los cuerpos desgarrados en la niebla.
Arrinconados, en la altura
enrarecida de los montes Dolomitas,
el amor que esperaba y no me diste,
las cartas sin remite que nunca me enviaste,
y caricias que tendrían otro destino
mïentras
el silencio y la noche mordían con su abrazo
mi alma en la litera
y ardía el mundo de los tiernos y de los tristes  
devastado por los celos de la espera que no muere.



       El delicado estado de salud que padecía hizo que Cesare Pavese no estuviera en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, eso no fue suficiente para evitar que la viviera con una angustia intensa y que floreciera en su alma un sentimiento de culpa que le corroía y en el que invocaba a compañeros perdidos que se echaron a los montes. A pesar de los años y las dificultades implícitas a un tiempo de guerra seguía pensando en Battistina Pizzardo.    

4 comentarios:

  1. Malditas guerras y quien las provoca. Cuantos pensamientos en lugares tan inhóspitos llegaran a la mente llenos de sentimientos y angustias, por no poder tener a las personas amadas, y sin saber si la espera se terminará al día siguiente.
    Hermoso poema Enrique, con la categoría indiscutible de tu buena pluma.
    Un placer leerte en este desasosiego lírico.
    Abrazos para todos.

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    1. Tanto tú como yo, Elda, tenemos la suerte de no haber vivido una guerra, eso no quita que no podamos tener una percepción de ella a través de lo que hemos visto o leído. Este poema tiene mucho que ver con la lectura de los que Cesare Pavese escribió en 1945, me impresionaron en su día y no han dejado de hacerlo, coindían la guerra y la falta de amor, quise acercarme todo lo que pude a un poeta honesto que llevaba con amargura no haber participado en la contienda al lado de los partisanos por problemas de salud.

      Muchas gracias, Elda, ya sabes que siempre acojo con agrado lo que me llega de ti.

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  2. ¡Se me encoge el corazón, Enrique! Junto a la desesperación de la vida en las trincheras, la esperanza del amor viajando en una carta que nunca llegó, devastando el ánimo donde todo muere cada día, excepto la espera... Y ese final me estremece y tengo que decirte eres un genial poeta.

    Un abrazo.

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    1. Siempre me das, Fanny, la oportunidad de poder expresarme, es algo que te agradeceré siempre. Quizás éste sea un poema extraño, un intento de expresar algo terrible como la guerra que he tenido la fortuna de no vivir, lo encajé dentro de otros poemas centrados en la figura de Cesare Pavese aunque ofrece diferencias importantes respecto a los otros cuatro poemas. Te aconsejo que leas la breve obra poética de este autor, no sé hasta que punto supe situarme en sus obsesiones, lo de las cartas hace referencia a un exilio que vivió un par de años antes de que empezara la guerra y gira alrededor del que fue el gran amor de su vida y la decepción que le produjo que se casara con otro y se despreocupara de la situación difícil a la que ella le había conducido, "La voz dulce y ronca no vuelve en el silencio frío"

      Un abrazo, Fanny.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.