viernes, 31 de enero de 2014

Martes de Carnaval en la Plaza Vieja



Si yo rezara sobre tu amor inerte
sería una tumba abierta sobre tu voz quebrada,
sería una primavera con el cielo apagado
que buscara tu olvido, tu amor y tus palabras,
para verte en la calle como si fueras otra
para hundir en tu cuerpo extraño la mirada
y no saber reír, llorar, ni aparecerme
en el hombre de siempre que siempre te abrazaba. 

Si yo rezara sobre tu amor inerte
la sombra de tu noche se llevaría mi alma
para desenterrarla por el último verso
que me hablara de ti, que tu rostro llevara.
Arlequín volvería a entregarte mi risa
junto a la Plaza Vieja con flores y guirnaldas
para darle el aliento que le arrancó tu olvido
en la esquina del mar en donde te esperaba.

                      
¡Oh, eterno Pierrot del anhelo encallado
que sufre en las esquinas y por la luna vaga,
no vengas esta noche a llevarte mi pluma,
la música no arranques del pecho que la llama!
¿Por qué mi amor es triste? ¿Por qué lloro en (silencio?
¿Por qué llevas la muerte prendida en la mirada?
¡Ay, triste carnaval de sueños y pasiones
que muere cuando reza y llora cuando canta!


La Plaza Vieja es el nombre popular con el que se conoce a la  Plaza de Rafael Gibert, donde se encontraba el Centro Cultural en el que se emplazaban, entre otros, la Residencia donde se alojaban estudiantes provenientes, en su mayor parte, del Campo de Gibraltar inscritos en Magisterio y la, entonces, recién inaugurada Escuela de Enfermería, y el Centro Asociado de la U:N.E.D en Ceuta que, a pesar de la precariedad de espacio, vivió, desde mi punto de vista, su época dorada, por aquí pasaron personalidades de trascendencia nacional e internacional, siempre lamenté no haberme enterado de las conferencias del hispanista Henry Kamen, pero tuve la suerte sin embargo, junto a mi mujer, de contar con la sabiduría y el trato exquisito del prehistoriador Eduardo Ripoll, un problema de divulgación impidió que muchos que hubieran deseado degustar sus conocimientos asistieran.

La Plaza Vieja solía estar muy animada por los bares allí emplazados. Los primeros carnavales celebrados en la ciudad, después de la prohibición durante toda la dictadura de Franco, supusieron una explosión de ganas de diversión, y tanto tumulto como se formaba ahogaba casi todas las tristezas o hacía que te olvidaras un poco de ellas. Evidentemente era el sabor de Cádiz lo que prevalecía y aún se tiene.



11 comentarios:

  1. !Qué poema tan hermoso, Enrique!
    Romántico, apasionado y con un punto de nostalgia, esa tristeza alegre, capaz de llevarnos por los enclaves poéticos que citas.
    Celebro hallarme de nuevo con tu verbo pulido y sensible. (La explicación sobre la Plaza Vieja, me parece sumamente interesante, sobre todo, por ese guiño a mi tierra, Cádiz.)
    Un gran abrazo, mi querido amigo.

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    1. Se me pasó, María, la expresión "esa tristeza alegre" es bellisima y perfectamente diferenciada de la "triste alegría" de Lorca.

      Un abrazp.

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  2. Hacía tiempo que no sabía de ti y me ha dado mucha alegría, María, visité tu blog no hace mucho y pude comprobar lo que supe desde un primer momento; lo bien que escribes y como llevas el sabor de tu tierra que, en cierta forma, es la mía. Este poema lo retoqué hace unos meses, algo con lo que mi mujer se pone de los nervios, porque estaba decidido a publicar y pensé que era mejorable. Por motivos que espero que llegue a contarte no lo hice. Descubrí los bares como un lugar idóneo en el que durante algo más de una hora se vive la poesía, es cierto que, incluso aquellos que se acercan y se interesan, suelen olvidarse de ella en cuanto salen por la puerta, pero he tenido experiencias interesantes y merece la pena buscar la fórmula para hacer que se acuerden de Lorca o de Neruda aunque sea un ratito. No sé si es una ilusión o la confirmación de que es el sitio que me ha quedado para hablar de mi derrota. Ya te contaré.

    Un abrazo, María, como empecé a decirte me alegra mucho de tenerte aquí, y es cierto que me emociona el poema en el que Alberti llama a Cádiz lo dichoso, lo luminoso que le aconteciera.

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  3. ¡Qué bien escribes y describes, Enrique!. Ese "triste carnaval de sueños y pasiones!, me llegó al alma. Y también me pregunto:¿ "Por qué mi amor es triste" algunas veces?.
    Me gusta mucho ese verso que repites: "si yo rezara sobre tu amor inerte", y todo lo que pasaría, tan poéticamente expresado.
    No conozco Ceuta, pero sí Cádiz y Algeciras y si en esa Plaza Vieja había y hay sabor de Cádiz, puedo imaginarme ese ambiente.
    Enhorabuena por tus preciosos versos.
    Un abrazo.

    Oye, creo que me apunte seguidora y constas en mi lista de blog que sigo, pero no me veo en tu orla de seguidores.¿O es que no lo hice bien?
    Voy a volver a inscribirme.

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  4. No sé si es usual, Fanny, que a alguien le guste tanto hablar sobre lo que ha escrito como a mí, quisiera, hasta donde fuera posible, que los pocos compañeros a los que he tenido la suerte de encontrar en el camino no llegarais a pensar que se trata de un egocentrismo incorregible, ya que es algo que veo fundamentado en tres factores ; el primero, que siendo la epístola un subgénero considerado marginal incluso por buenos lectores me atrajo mucho desde siempre, el segundo, el aislamiento que he vivido en mi ciudad me ha llevado a cuidar en extremo la comunicación que pueda tener con cada uno de vosotros, y el tercero, y quizás el que más peso tiene, mi proclividad hacia el humanismo que me ha llevado a asumir la famosa frase de Unamuno como si fuera mía propia; "Hablo de mí porque soy el hombre que tengo más cerca". A don Miguel, con ese mundo interior que, exceptuando a Quevedo, no tiene parangón en las letras españolas, le hubiera venido bien urdir una amplia gama de relaciones personales, pero vamos a reconocer que no le hacía falta para escribir mejor de lo que lo hizo , a mí que con respecto a él vivo en otro mundo, no solo desde una valoración cualitativa sino también emocional, se me hace imprescindible.

    Como ya le dije a María, este poema es uno de los pocos que he tenido la osadía de modificar, después de llevar varios años escritos, y me ha parecido que ese esfuerzo ha merecido la pena. Quizás quede lejos de otro de esta misma época que me dio la satisfacción de pensar que encontré lo que buscaba. Como he expresado varios veces, un conocimiento profundo de las cincuenta, más o menos, mejores canciones de Brassens, me enseñó a sacar provecho de unas de las cualidades más notorias que tengo en mi vida cotidiana, la utilización de personajes tanto de la vida real como de la ficción, hechos históricos, topónimos, leyendas..., y aquí dejo un ejemplo de ello con, los lugares que mejor conozco y con aquellos arquetipos de la Comedia del Arte que me llegaron en edad temprana a través de los versos de Darío.

    Estoy encantado con la oportunidad que me ofreces de poder pensar que verdaderamente tengo algo que decir., Fanny. Con respecto a lo último que me dices, ya pude visitar tu blog. Muchas gracias.

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  5. Hombre no puedo sino aplaudir por el manejo que haces del ritmo en el poema. Las asonancias quiero pensar que están categóricamente insertas en el poema pero más allá de cualquier atributo técnico que pudiese resaltar (que son varios) lo que no deja de sorprenderme en tu poesía es la facilidad con la que cantas a las cosas estimado Enrique y eso nos dice mucho, de un espíritu profundamente lírico. Te dejo un aplauso

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  6. Aunque solo fuera por lo que está significando en cuanto a los reencuentros habría sido una buena idea publicar este poema, Alberto, es una versión modificada de otro que se encuentra en este mismo blog. Te confieso, Alberto, que soy lo que podría llamarse un músico de oído, por eso, y sabiendo de tu profundo adiestramiento en esa dura tarea, me produce una gran alegría cuando cuento con tu aprobación en ese campo, como le dije a un compañero nuestro, no descarto intentar llegar hasta ahí de una forma académica, ya que estamos con los símiles musicales, aprender solfeo.

    Un abrazo, Alberto, hay dos muchachos en Ceuta que tienen (y no tienen) en perspectiva editar una revista literaria y a los que me gustaría transmitirle la idea, en la época de Internet, de incluir opiniones, artículos y poemas de todas las personas que se expresen en lengua castellana. Te tendría en la mente.

    Ya sé que José Emilio Pacheco es de todos y que casi todo lo que conozco de él ha sido a raíz de su muerte, pero en algo que, por fortuna, cada vez tiene menos importancia, era de tu mismo país. Después de conocer su poesía, pienso que merecía un homenaje sincero y merecido. Lo digo a través de ti porque estoy seguro que lo tendrías entre tus predilecciones. Muy bueno eso de "daría la vida / por diez lugares suyos"

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  7. ¡Qué emotivo y nostálgico poema! Entre tanto blog de poesías que hay en este inmenso mundo de la Red, es de suerte encontrar los que contienen poemas que nos conmueven. Este es uno de ellos.

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    1. Ya sé que lo he dicho antes, Jenofonte, pero me resulta muy agradable este tipo de visitas. Siempre he dicho que mi experiencia en la Red se remite a la fecha en que abrí este blog, ya no me acordaba de que al principio de tener ordenador propio, muy tarde, ya que solo hace unos doce años, un amigo de mis hijos me ayudó a "colgar" unos poemas que deben andar por ahí como unos astronautas perdidos en el espacio. En un principio te diría que, por encima de todos sus defectosy virtudes, lo que más aprecio que me digan es lo que me has dicho tú.

      Muchas gracias. Un abrazo.

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  8. El título ya es hermoso.Esa referencia a una fecha concreta y tan evocadora como es el carnaval ya promete y más si la sitúas en una plaza, lugar de encuentros y recuerdos.
    El poema me gustó mucho, Enrique. Encaja a la perfección con mi también visión nostálgica de la poesía.Y me llamó la atención, tal vez mucho más que en otros poemas tuyos, la musicalidad del poema conseguida por ese ritmo que le dan los acentos puestos en el sitio adecuado a lo largo de toda la composición.

    Un placer siempre volver por tu rincón a disfrutar de tu poesía.

    Un fuerte abrazo.

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  9. Tengo a Darío y Bécquer, Jerónimo como dos de los poetas que me son más queridos. La razones por las que no recurro con demasiada frecuencia a la musicalidad como elemento importante que sustente mi poesía son, por este orden, mi inclinación hacia un contexto urbano y un estilo directo y, a veces, un carácter narrativo propio de nuestro tiempo que se amolda mejor al verso libre, y, aunque esto no me convenga decirlo, estoy a una distancia sideral de la técnica prodigiosa de Darío y de la capacidad de síntesis dentro de un conocimiento insuiltante de la musicalidad que tenía Bécquer.

    Te agradezco mucho, Jerónimo, estas comentarios. No sé como lo verás tú y como lo sientes, pero me gustan más que los que suelen hacerse en los foros, los veo menos condicionados por lo que, en principio, habría de ser tomado como algo positivo; un deseo participativo y positivo desde un punto de vista humano, pero, sin que sea culpa de nadie, acaba degenerando.

    Un abrazo.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.