sábado, 29 de septiembre de 2012

Ahora

You will tell me you love me
Tonight at noon
(Adrian Henri)

Tú me dirás que me amas
esta noche al mediodía.





Ahora, detenidos en ese murmullo del mar de nuestra vida
que nos trae los años lejanos que no vuelven a la playa,
sin poder descifrar la noche que tuvimos
la primera vez que nos colmamos de besos 
 sin pausa, sin cadena.

Ahora que se nos fue aquel bandolero insolente
que el niño de la Cuesta imitaba
con gritos y un caballo imaginario,
sin aquel edificio sin futuro que nos ocultaba a los ojos de los otros]
cuando se abría tu falda y mis dedos retaban
los botones de tu blusa,
sin aquella farola donde leíste
la declaración de amor que se me pierde
en la espesura sin acento de las rimas,
sin aquel brillo extraño que descubrí en tus ojos
y aún pienso en cada estrella.

Ahora que la tarde se cierra con los barcos
que pasan por los sueños en busca de otros mares,
que los contrabandistas se codean con políticos, banqueros,
 mientras hay abogados que limpian expedientes
y algunos comerciantes que extienden sus alfombras
mientras Dios cambia su rostro un poco más cada noche.

Ahora que la avenida ya no nos reconoce y el alma se estremece]
buscando la juventud que se nos fue con un billete de ida
sin fecha y sin retorno.

Ahora que ansío decirte nuevamente que te amo
como aquellos que soñaban esta noche al mediodía,
decirte que te quiero otra vez en las aceras de tu calle
como si la palabra, la nube y el deseo
no se hubieran marchado con los vientos del sur
sin decirnos adiós, sin hacer la maleta,
como si el corazón de aquella adolescente con tu nombre en el pecho]
 volviera a visitarme y se quedara
y yo no estuviera en el alambre persiguiendo la luna que quisiste]
como un gato que llora trastornado,
sin red, sin confianza.



domingo, 12 de agosto de 2012

Ya no sé qué decirte


Ya no sé qué decirte,
he ahondado en mi duda, me veo como siempre,
como un novio amputado del tumulto y las flores
que no encuentra calor
en sus miembros perdidos,
como un tonto exiliado del amor y el deseo
que añora la fragancia de un verso temerario.

Ya no sé qué decir de tu perfil sin sombra;
esta lengua de fuego ha de esperar dormida.
He surcado tu rostro con palabras que eran
confesiones que nunca
quise haber pronunciado.

Amparado en la noche,
creyendo que sus manos cubrían mi mirada,
te explicaba las causas de mi huida al vacío,
mientras esos milagros que quería invocarte
volvían al sepulcro del que nunca salieron.

Situado ya mi lecho detrás de la frontera
aguardaba el dolor de mi cuerpo angustiado
cuando el corto camino se hacía interminable.

Intuía que la vida tenía otra forma,
que nunca conocí la calma del vencido.
Mientras nubes y rosas yacían en mi ocaso
no supe qué decir por despertar tu orgullo.

martes, 3 de julio de 2012

Quizás nunca supiste si lloraste mi amor



Quizás nunca supiste si lloraste mi amor,
si el alba de dolor en sombras derramada
engullía la noche de los embarcaderos,
perseguía al héroe o aclamaba al monstruo.

Mas déjame pensar en ti como no eras
para que pueda amarte en este desvarío,
y sentir esta herida que recorre tu pecho
¡Qué primavera cruel para mis labios!
¡Qué amargo sentimiento
de palabra acosada
ahora que te veo y ya no puedo hablarte,
que no te tengo ya en mis brazos de dudas
y la muerte acaricia mi silencio de espera
por no haber despertado del último suspiro!

Llorabas por aquel que vivía con mi ropa,
que bajaba a la playa desde otro horizonte
y no encontraba el mar azul para mecerte.

El amor y el silencio eran la misma rima,
sombras de corazón en tu almohada
donde yace la niña sin recuerdo que fuiste.

martes, 13 de marzo de 2012

Recordar otros días


Dios está llorando sobre las calles de Abyla,
                       esas que se han llenado de noche esta mañana,
                       no aquellas encendidas por el calor de tus besos,
                       ni aquellas invocadas en la última alegría
                       de aquélla que recuerdo.



Recordar otros días
que anduve los caminos
formados en el agua,
los geranios abiertos
y la música errante.

Desenterrar la higuera
del muro dolorido
para sentir los barcos
que se van para siempre.

Tu mirada y la mía
navegando en la aurora,
velas que se despliegan
en el azul lejano
para sentir los barcos
que se van para siempre.