Así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños siempre buscando a Dios entre la niebla. (Antonio Machado)
sábado, 5 de septiembre de 2020
De aquí a la eternidad
lunes, 24 de agosto de 2020
En el amor y en la guerra
profundo, tierno y enamorado
que regrese a los ojos de la muerte,
mientras tiembla la duda del paisaje
martes, 28 de julio de 2020
Último día de un poema.
A veces no puedo saber lo que amo tiernamente,
se fue la llama azul que me guiaba
a la oscuridad de tus ojos, al puerto de tus brazos.
Arrancaron de mí la confianza que tuve
para amar en silencio sin esperar que me amaran.
Quizás no sea verdad, sólo un anhelo
que no quise tocar
por miedo a que volara,
volvieron otros cometas sin saber
agarrarme a sus colas, o empaparme de luz.
Y ahora, como las canciones,
que mi abuela aprendiera
de labios sefarditas,
de la tristeza voy a la amargura,
en la deriva de la noche preguntándome;
¿dónde está el candor que derrochaste conmigo?
¿dónde está la sonrisa que me tranquilizaba?
¿dónde el amor que eterno prometiste,
dónde la madrugada
en la que, al fin, los pájaros cantaron,
cuando tus tiernos ojos me miraban?
viernes, 12 de junio de 2020
Persigo
Persigo en tu destino el rumor de las voces
que nunca regresaron a la vía cansada
y estrecha de los puentes anublados,
de las aves que sufren entre los espigones
la ausencia de tu imagen acendrada.
Persigo en tu recuerdo compungido
el marco de tus alas, la cinta de tus medias
y el latir de mis labios enredado en tu rostro
que huía con el viento oscuro de los cables.
La espuma que
quedara suspendida en el agua
se anuda a los silencios de los versos callados
en el ritmo doliente
que tu acento tenía
y llevaba en tus ojos las cruces de un misterio.
Vuelvo a pedir tu nombre a nuestra vieja calle
que tiembla en el pasaje de los verbos perdidos,
en el visillo lívido del llanto de los muebles
que mueren en la noche de una cita sin fecha.
Persigo en tu caricia la añorada memoria
que aparece despierta
en la puerta del álamo de los juegos primeros
y muestra la verdad tersa de un pergamino
que navega en los mares procelosos
de un naufragio que vive en la sangre de entonces
y acoge las palabras que vibran en tu boca.